Ver Game of Thrones por primera vez

I GOT a Challenge, el reto de ver Game Of Thrones por primera vez

Fueron 6 semanas, 6 temporadas, 60 capítulos, 60 horas y 5348 muertes.

Lo hice, el reto más radical y que más emoción me sacó del cuerpo, lo terminé.

Vi una temporada de Game Of Thrones por semana y terminé justo a tiempo, en la semana que, con ansias descontroladas, espera la llegada del primer capítulo de la séptima temporada.

La cosa sucedió más o menos así:

La idea

Hace unas 8 semanas la editora de nuestra página le anunció a las escritoras emocionada que en julio iba a empezar Game Of Thrones y que no podía contener la emoción en el cuerpo.

“Meh”, fue lo que dije en tono de indiferencia frente al fanatismo evidente de mi jefa, quien conociéndome, por supuesto hizo un comentario fatal para hacerme quedar como una ignorante porque nunca había visto la serie más popular de la historia.

“Ainoa, piensas que la serie no te va a gustar porque solo has visto 2 capítulos de la sexta temporada medio obligada porque te estaba cayendo un chamo”.

“Mate, en mi defensa era un chamo bello”.

“Tienes que verla”.

En ese instante, en pleno brainstorm para ver de qué escribíamos esa semana, se me ocurrió crear un reto en el que 6 semanas antes del estreno de la nueva temporada, tenía que ver una temporada por semana.

La brillante y siniestra idea cobró forma y llegamos a la conclusión de que cada semana iba a montar un InstaStory en la que le narre a ustedes, queridos lectores, lo que me había parecido la temporada en cuestión. Se bautizó el proyecto con el simpático nombre de “I GOT a challenge” y luego de que un amigo me pasara el historial completo de la serie (todo mediante un método completamente legal que no deja en evidencia a The Amaranta ni a las personas involucradas en la revista ), estaba lista para empezar.

No tenía idea en lo que me estaba metiendo.

Lo que yo sabía, o mejor lo que no sabía

El reto iba a funcionar porque mi evidente indiferencia a la serie me había permitido conservarme libre de spoilers y conocimientos previos de la serie.

Nunca discutí el tema con nadie, nunca leí un artículo sobre la serie, y sorprendentemente, cuando las redes estaban cundidas de fanáticos compartiendo memes y fotos de lo que sucedía en la sexta temporada, mis ojos decidieron saltar esos posts.

Mantener mi virginidad e ingenuidad era crucial para el reto, tenía que evitar leer sobre la serie mientras la veía y debía avisarle a mis allegados que estaba haciendo esto para que no suelten inconscientemente un spoiler.

Siendo honestos, esta parte era fácil, de verdad que mi interés por ver Game Of Thrones era equivalente a las ganas que tengo de afeitarme las dos cejas de por vida.

Yo sabía que habían muertes, dragones, un enano, bastantes escenas de sexo y un fetiche por el invierno, además de unos hermanos que les gustaba hacer “el cuchi cuchi”, pero más allá de que me parecía bonita la actriz del pelo plateado, GOT y yo no nos conocíamos.

Primera Temporada

Como una cita a ciegas me dispuse con mi mejor cara y sin prejuicios a ver Game Of Thrones.

Me parecía chévere, pero hasta ahí, mi crítica es que era muy lenta y me tenía desconcertada que el mundo entero perdiera la cabeza en locura y emoción por esta serie que por ahora a mí no me parecía la gran cosota.

Excelente producción, una dirección de fotografía impresionante, dirección de arte sin críticas, buenos actores, buenos personajes, buen diálogo.

Pero mi emoción seguía en “meh”.

“Espérate” dijeron, “Necesitan explicarte todo. Dale chance que se pone mejor”.

Segunda Temporada

Tyrion Lannister era sin duda mi personaje favorito y en la segunda temporada se pone mejor. Lo hacen hand of the king y gana la batalla de Blackwater con una ayudita de los Tyrells.

Robb Stark me daba la sensación que no iba a durar mucho, ni que iba a ganarse el dominio como King of the North.

Sansa me parecía detestable y aburrida, sobretodo en comparación a Arya. También me parecía que Melissandre, la bruja sexualmente desatada, estaba al bate para en cualquier momento volver todo fruta.

Sin darme cuenta me estaba sumergiendo en la historia, discutía con mi hermano los capítulos que habíamos visto y estaba inmersa en la lucha específica de los personajes.

El último capítulo me tenía loca, cuando Daenerys libera a los dragones, cuando H’ghar se cambia la cara y cuando unos white walkers aparecen en pantalla, me invitaron a tener ganas de seguir.

“¿La seguirías viendo?” me preguntaron.

“Probablemente si no lo tuviese que hacer obligada, ya la hubiese dejado para después” respondí.

Tercera Temporada

Aquí empecé a transformarme, sentí el fanatismo creciendo en mí.

Comencé a desarrollar un placer extraño con las muertes en la serie, me tenía loca saber qué era lo que iba a pasar el siguiente capítulo y ya no necesitaba ayuda de páginas en internet para ubicarme en quién era quién ni para organizarme con las consignas de las casas.

La tortura de Theon y la maldad de Ramsey (que se veía que venía a quedarse un rato), Jon Snow siendo parte de los wildlings, la relación medio sentimental entre Jaime y Brianne of Tarth me tenían en frenesí.

Jeoffry era un mal necesario, estaba atormentada pero me gustaba que era irreverente y malcriado.

Pero de esta temporada, “The Rains of Castemere” o como la llaman los fanáticos “The Red Wedding” fue el punto en el que no hay vuelta atrás, aquí sucedieron dos cosas. La primera, fue la oportunidad en la que quedé boquiabierta por más de 1 minuto en asombro a lo despiadados que son los escritores de esta serie. En segundo lugar, empecé a oler que los capítulos 9 eran los que le ponían la madera y las mechas para que se prenda el fuego en el último capítulo.

Llevaba la mitad y me daba ansiedad saber que en algún momento se iba a acabar.

Cuarta Temporada

Resignada a la montaña rusa de emociones que comprende ver esta serie tan atropelladamente rápido como yo lo estaba haciendo, me dispuse a ver cómo asesinan a Jeoffry, cómo Daenerys ocupa Mereen, cómo un White Walker transforma a un bebé, el juicio de Tyrion, la batalla en The Wall contra los wildlings y la primera aparición de “The Children”.

Absolutamente hipnotizada empecé a binge watch y quedé un fin de semana encerrada en mi cuarto por mí misma insanamente porque simplemente:

No. podía. parar.

Me entregué a la serie y empecé a desarrollar una personalidad paranoica que temía que cualquier persona me revelara lo que iba a pasar en las próximas 2 temporadas.

Quinta Temporada

Hipnotizada observé como Cersei llevaba a la gloria al High Septon, cómo Sansa era casada con el degenerado de Ramsey Bolton, como Tyrion escapa y es raptado luego de asesinar a Tywin, como Jon Snow es hecho Lord Commander, el entrenamiento de Arya, la muerte de Stannis y cómo Daenerys se monta en un dragón para escapar de un regicidio.

Ah, Y MATAN A JON SNOW.

Por alguna razón yo era la única persona en el mundo que no lo sabía, así que sí, lloré, grité y sufrí innumerables: “Ainoa, ¿Cómo no sabías que Jon Snow se muere?”

Sexta Temporada

Muchos empezaron a conocer sobre el reto y en repetidas ocasiones me decían que me envidiaban porque iba a ver la séptima con todo fresco, por lo emocionante que debe ser ver todo otra vez, y porque tenía la opción de binge watch en vez de quedarme con las ganas de domingo en domingo.

Pero lo que más me decían era que esperara a la sexta temporada.

“Ya vas a ver”.

Como si fuese una amenaza todos sonreían cuando sabían que iba a ver la sexta. Y porque a veces es mejor verlo para entender, en vez de decir qué me pareció, se los muestro:

La Fanática

A dos días del estreno de la séptima temporada, espero como el resto del mundo hambrienta por saber si las teorías que tengo van a revelarse en esta temporada.

No soy la misma de hace 6 semanas y sin duda me hubiese gustado ver Game Of Thrones en un lapso de tiempo en el que podía asimilar todas las muertes y sorpresas que llevé en tan corto tiempo.

Ya entiendo los chistes, los memes y reviso cómo se grabó cada escena.

Me arrepiento en público no haberla visto antes.

¡SHAME!, ¡SHAME!, ¡SHAME!, ¡SHAME!, ¡SHAME!, ¡SHAME!, ¡SHAME!.

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