Hamilton es hip-hop y te va a gustar

Hamilton es hip-hop y te va a gustar

Crecimos a punta de musicales.

Tarareando Hakunnah Matata, repitiendo versos de Hairspray y en ocasiones deseando tener una máscara tenebrosa para que nuestra interpretación de el Fantasma de la Ópera sea lo más creíble posible.

La culpa es de Disney, estoy segura.

El tema es que realmente existen 2 tipos de personas en el mundo, las que aman los musicales y las que los detestan.

Una vez que muchos niños crecen y se dan cuenta que los musicales son «para niñas» admiten en su lista, de un solo lugar, al Rey León porque es lo más parecido que encuentran a una película de acción (remitirse a la escena de la estampida en que muere Mufasa). De resto podrán pasar el resto de la vida vomitando sobre las calles de Broadway porque «qué innecesario que todo evento en la vida tenga que ser cantado».

Por otra parte, las mujeres siempre tienen un soft spot por los bailes, la música, los tramas románticos y definitivamente por los actores. De Blanca Nieves cuando éramos pequeñas, migramos a los gustos más maduros y aprendimos de memoria las letras de Wicked aunque no la hubiésemos visto (aquí culpo a Glee). Lo que también es cierto es que designamos a los musicales como algo por definición femenino, reforzando lo que los hombres en un principio creían.

¿A qué quiero llegar con esta (nueva) reflexión de crítica al machismo y al permisivismo femenino?

Por supuesto existen excepciones a los casos donde gana la mayoría. Pero los niños en general no les gusta ver a otros hombres bailando y cantando sobre sus sentimientos; mientras las niñas lloran cuando el fantasma deja ir a la cantante mientras el teatro de la ópera se incendia.

Para la suerte de ambos sexos, nació en Broadway en el 2015 un musical sin precedentes que une lo histórico, lo romántico, la acción y en último lugar, el rap.

Hamilton desde su puesta en escena prometió grandes audiencias y el cruce de varias barreras en cuanto a musicales se trata y lo logró.

Aunque no fue el primer musical aplaudido por la audiencia testaruda masculina que por general no visita el teatro (The Book of Mormon también logró penetrar esta audiencia), lo insólito de Hamilton fue que no se limitó a melodías típicas del género, al jazz, ni a las líricas demasiado expresivas, sino que Lin Manuel Miranda integró el Hip-Hop.

Para muchos sonó escandaloso en el momento, porque a fin de cuentas, ¿qué tiene que ver Tupac con Mary Poppins?

El tema es que funcionó, y funcionó de maravilla. Hamilton fue además de un blockbuster, un musical altamente alabado por las críticas y codiciado por las audiencias.

El trama trata la vida de Alexander Hamilton, un prócer de la independencia de EEUU (el que aparece en el billete de 10, que en Venezuela vale como 80 mil bolívares).

Resulta que el magnate de la música y los musicales Lin Manuel Miranda, en una biografía de Hamilton encontró en su vida romance, sexo, política y peleas, el cóctel perfecto para hacer una buena obra.

Empezó en 2009 y el ángulo de los diálogos y las canciones sonaban a rap, así que ¿por qué no?. Considerando que este siempre ha sido un género de protesta, popularizar un descontento y modernizar la poesía, Miranda consiguió en el hip-hop el perfecto idioma para traer a la vida a Hamilton.

Justamente por esta naturaleza de juntar los musicales con un género musical moderno es que ha penetrado en todo tipo de audiencia de la mejor manera posible. Reunió a las que amaban los musicales de toda la vida y a los que desde pequeños rapean las letras de P. Diddy o Puff Daddy o Sean Diddy Combs o como decida llamarse esta semana.

Lo novedoso de Hamilton es que para aquellos que no siguen los blogs de teatro o viven en Nueva York, 2016 fue el año para conocer la existencia de Hamilton.

Todo empezó con esta espectacular edición de Drunk History, un programa donde personas de reconocido estatus social y celebridades hablan de historia mientras se echan palos (idea millonaria, lo sé). En este episodio el escritor, compositor y actor principal de Hamilton, nos contó sobre la vida de Alexander Hamilton y sobre la existencia de su play.

Luego, para aquellos que no sabían de la existencia de este show maravilloso de Comedy Central, en la entrega de los Grammys de este año, Hamilton hizo una presentación en vivo durante la cual también recibió un premio por Best Musical Theater Album. Lo insólito de éste fue que además de quedar bajo la mirada del mundo entero, le dieron a aquellos que categorizaban a Broadway como femenino, una probadita de lo que es esta compilación de raps inteligentes.

Como si no fuese suficiente, para principios de diciembre de este año, el The Hamilton Mixtape, logró alcanzar el primer lugar del Billboard 200 cuando vendió más de 187.000 copias en su primera semana de estreno. Esta versión de las canciones originales del show de Broadway, cuentan con la participación de Sia, Alicia Keys, Chance The Rapper y muchos más artistas. Opacando un poco el éxito del álbum de Hamilton original, que salió en 2015 y solo llegó al 3er puesto de la misma lista en Billboard. I mean wow.

Una corresponsal para The Amaranta en Nueva York, nos brindó esta semana la información de que las entradas al show oscilan entre los 600 y 1.200 dólares (o sea, una trillonada de bolívares) que tienes que pagar, si tienes la tremenda suerte de conseguir alguna. Es decir, es prácticamente imposible hoy en día para cualquier mortal ver la obra.

Sin embargo, y apartando este hecho que provoca llorar. Hamilton ha probado ser además de una gran clase de historia, un ejemplo para demostrar que los musicales no son solo para los que usan mallas ajustadas y las que compran kleenex antes de sentarse en el asiento.

Y si no nos crees, just watch:

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