Todo lo que conlleva emprender gastronómico en Venezuela según Frank Balbi

Todo lo que conlleva emprender gastronómico en Venezuela según Frank Balbi

Emprender es difícil, pero imagínense lo que es emprender en Venezuela, en un sector que diariamente tiene que estar ajustando y repensándose ingredientes para suplir las necesidades sin tentar a la escasez, y que está en uno de sus momentos más críticos en la historia de los momentos críticos.

Por más complicado que suene todo junto, hay mentes arriesgadas dispuestas a montar un local fundamentado en buen servicio y un producto en el que confían.

Tal es el caso de Frank Balbi, un emprendedor gastronómico que encontró la fórmula para burlarse de las limitaciones venezolanas y emprender en uno de los sectores más temidos.

Ver relacionados: 

Cocinando con Barriga Llena Corazón Contento

The sweet life of’ Mercedes

Entrevistamos a Elisa Bermúdez, aka ‘Lovely Gourmet

Les presentamos a Frank Balbi

¿Cómo terminaste en el emprendimiento gastronómico?

Mi primer emprendimiento gastronómico no fue por error, sino por compromiso. Un local que mi hermana tomó con una amiga, donde al principio no sabían qué iban a colocar. Resulta que se le ocurrió la brillante idea de montar un restaurante, y al final la amiga no la acompañó porque se fue del país.

En ese momento yo estaba trabajando fuera de Caracas, una vez que regreso, mi hermana y mi mamá se reúnen conmigo y me comentan que de una u otra manera la apoyara para poder abrir; así fue como arrancamos el proyecto, mi hermana se casó a los tres meses y me quedé yo solo con el restaurante.

¿Cómo ves la movida gastronómica en Venezuela?

La movida venezolana a nivel gastronómico siento que ha tenido una vuelta sumamente importante en la última década ya que, de alguna u otra forma nos hemos dado cuenta de que con los productos nuestros, con la despensa venezolana, pueden salir propuestas sumamente importantes.

Anteriormente veíamos la comida venezolana simplemente como una rica arepa con abundante relleno, una rica cachapa, y un hervido de gallina.

Cuando el venezolano quería salir a comer lo primero que se le pasaba por la cabeza era un sitio italiano, español, pizza, hamburguesas; y no prestaba atención a un plan de salir a comer comida venezolana, todo esto lo hemos puesto a nuestro favor ya que, por el tema de la crisis, le hemos dado la importancia. Hemos aplicado las técnicas de alta cocina con los productos nuestros.

Siento que ha contribuido a entender cosas nuevas y nos hemos atrevido a salir a la calle con un producto de nuestra despensa. Hemos utilizado eso a nuestro favor, con los precios de las cosas tan altos, ha sido el momento de abrir los ojos y saber que con lo nuestro también se pueden hacer cosas excepcionales.

¿Por qué darle una oportunidad al sector gastronómico en plena crisis?

Parte un poco de la pregunta anterior, siento que es el momento de utilizar a nuestro favor lo que está pasando. Hoy en día cualquier cosa medio bien montada sorprende, eso es un plus bastante importante.

Hay mil puertas que se cierran, pero hay muchas más que se abren así que, a quienes nos encanta esto, debemos adaptarnos y no olvidarnos del entorno, porque obviamente el venezolano sale a la calle y se da cuenta de que la cosa no funciona, partiendo de eso y partiendo de las necesidades, ver qué es lo que la gente quiere, lo que está pidiendo.

¿Qué aprendiste con el mantenimiento de Malva Restaurant?

Aprendí muchísimas cosas, fue una experiencia muy bonita y muy corta, pero me bastó para sentirme totalmente orgulloso del trabajo que estábamos haciendo porque no era solamente la propuesta gastronómica, sino el servicio. Teníamos mucho cuidado y queríamos que el personal transmitiera lo que nosotros representábamos: mucha disciplina, orden y compromiso porque era un sitio en el que nos exigíamos excelencia.

Acabas de inaugurar Frijol, ¿no te dio miedo lanzarte con un restaurante poco común en Caracas?

Acabamos de abrir Frijol, llevamos 19 días, y sí nos dio miedo porque estamos viviendo un momento irregular donde a veces te acuestas pensando «Dios mío, ¿qué estoy haciendo?», pero te levantas con muchísimas ganas.

Me hubiese dado más miedo montar una propuesta común, creo que es momento de arriesgar un poquito más y explotar un producto que no hubiese estado tan visto por los venezolanos, todavía hay mucho mercado para cualquier cosa y nosotros decidimos la comida mexicana, pero con un toque de informalidad bien cercano. El sitio es bastante urbano y a la gente le ha gustado la combinación del ambiente y de la propuesta, no llega a ser un restaurante servido en mesa, pero tampoco llega a ser una tienda tan fría como una franquicia, creo que tenemos un equilibrio importante en el sitio.

¿Tenías Plan B por si no funcionaba?

Definitivamente no. Siento que si no estás completamente convencido y conectado con lo que estás haciendo no va a funcionar. Toda la buena energía y el positivismo que alguien podría tener para emprender, lo tenía completamente. Creo que era el momento de emprender algo que de alguna forma era simple, como lo es Frijol, pero a la vez era correcto; y cuando me refiero a correcto es porque utilizamos todas las técnicas y todos los procesos que se necesitan para que el producto tenga un buen resultado, cada detalle que podíamos cuidar.

¿Crees que Venezuela todavía tiene chance de abrir espacios gastronómicos? ¿Por qué?

Totalmente convencido de que en Venezuela se pueden hacer y emprender muchísimas cosas todavía. Venezuela tiene muchísimas carencias de buen servicio, de buenos productos, de buena calidad; la gente se sorprende de las cosas buenas y si lo hacemos bien, puede funcionar cualquier cosa que emprendamos en este momento.

¿Qué sorpresa te llevaste cuando decidiste emprender en este sector?

La receptividad de la gente. Yo soy un poco arriesgado; lo que no se debería, ahí estoy yo. Entendía desde el principio que, por lo menos, donde está ubicado el restaurante ni siquiera es un lugar para emprender en la restauración. Nadie se esperaba que este local podría estar en una zona residencial, donde hay poco estacionamiento.

Con la receptividad te das cuenta de que no importa dónde estés ubicado, que sí podría ayudar, pero si tienes un buen producto, un buen servicio y un buen ambiente, la gente va a llegar.

¿Plato favorito de Malva Restaurant y Frijol?

De Malva era el corte de lengua en salsa; y en Frijol sin duda es el burrito de Pirveli, para mi es el mejor producto que tenemos.

¿Cuál crees que es la fórmula para que un restaurante funcione?

La fórmula se escucha muy sencilla, pero no lo es tanto en la práctica: excesiva disciplina, orden, buenos inventarios y un buen servicio; eso garantiza el éxito.

Preguntas rápidas:

¿Qué podrías comer todos los días de tu vida? Carne

¿Película que todo el mundo debería ver? La vida es bella

¿Morning person o night owl? Morning person

¿El peor consejo que te han dado? ‘Dale que no viene carro’

¿Comida que nunca probarías? El hígado; nunca, jamás en la vida lo comería.

¿Reina pepiada o pelúa? Pelúa con reina pepiada, es muy difícil esa elección.

¿Recomendación gastronómica en Caracas? Frijol, Frijol, Frijol.

Muchas gracias, Frank; especialmente por llenar nuestra vida de burritos Pirveli y sitios cool que nos hagan querer comer mexicano todos los días. 

TheA logo
Más artículos
Más que una ‘Revelación’, Selena Gomez nos regaló una decepción