Filosofía, encuentros y despedidas: Westworld ‘Vanishing Point’

¿Sabes esa tensión, esa ansiedad que te produce el solo hecho de nombrar los eventos? Es una sensación adictiva que te causa una especie de taquicardia que las amas de casa relacionarán con su novela favorita y mis compañeros de clase con los partidos del Mundial en el cafetín de la universidad.

Esa euforia es algo que el episodio de ayer de Westworld causó tanto en mí como en la oscura, pero sabia comunidad de Reddit. Lo que me hace tener muchas más expectativas con repecto al episodio final de la semana que viene, pero vamos poco a poco.

Preguntas como: ¿a dónde va todo esto?, ¿en quiénes se convertirán estas «personas»? Carcomen mi cabeza, pero cada vez estamos recibiendo más respuestas. O más, bien más preguntas sobre aún más temas. 

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Episodio #9: ‘Vanishing Point’

Ok. Solo diré que este episodio fue heavy metal, me tuvo como una señora hipertensa cuya única cura era saber qué demonios le pasaba por la cabeza a los escritores de la serie. Puro oro, digo ahora. 

La razón por la que este episodio era tan bueno, era porque en parte lo llevábamos esperando desde la temporada pasada y principios de esta. Básicamente es el episodio de William, nuestro Hombre de Negro. Ya conocíamos los dos extremos: el muchacho simpático y buena gente de la primera temporada y el vaquero loco y maluco de la segunda. Claro que con algunos destellos del medio cuando se hizo amigo de Delos y lo convenció de invertir en el parque. 

Pero hubo algo ahí, mucho más profundo y personal que no habían contado. O al menos hasta ahora. Lo esperamos tanto que fue hasta mejor de lo que imaginamos. 

William o el Hombre de Negro pero que no lucha contra extraterrestres

Oh, William…

Desde los episodios pasados hemos visto a William ir de un lado a otro buscando ganar el juego de Robert. Pero cada vez más, nuestro vaquero ha perdido la cabeza no solo por el juego, sino por todo un mundo del que llevaba casi toda su vida formando parte.

Y sí, lo perdimos completamente cuando mató a su propia hija, Emily. Sin duda, esa es la primera escena que se me viene a la cabeza al pensar en este episodio. ¿Tremendo Día del Padre para William, no? 

Pero eso podría interpretarse como un paso más. William ya no podía distinguir qué era real y qué no y pensando que su hija era solo una marioneta de Ford para torturarlo, tomó el único paso que le quedaba para alejarse completamente de todo lo que podía atarlo al mundo real. Un mundo del que él mismo le expresó a su esposa alcohólica antes de suicidarse, que no pertenecía. 

Además de eso, dejó en claro a la única persona que lo conocía «de verdad» fuera de Westworld que él no pertenecía ahí, ni mucho menos con ella. Unas líneas que dijeron absolutamente TODO lo que llevaba arrastrando en toda la historia de William. Como cuando en una película romántica, la enamorada le confiesa por fin todo su amor a su mejor amigo. Bueno, aquí pasó algo parecido solo que todo lo contrario. 

Además de esto, este episodio nos confirmó otros pendientes:

1. William no es un host…aún.Cuando llegaron las autoridades del parque a rescatarlo, se confirmó que él era humano.

2. Él sí sabía y además patrocinaba lo que estaban haciendo en el parque sobre la «inmortalidad» de los guests. En el cual escaneaban todo lo que puedan de los humanos del parque para tenerlo todo en los datos y poder replicarlos en lo que sea. Lo que nos hace dudar: ¿acaso William está esperando en convertirse en un host pronto? 

Supongo que aún quedan muchas preguntas sin contestar. Pero no sería Westworld si no tuviésemos la cabeza hecha un omelette. 

El parque y los intereses inhumanos de sus humanos

En esta historia tenemos dos storylines. 

La primera es en la época en la que Robert aún estaba vivo y hasta William aún tenía a su «familia feliz». Ahí, el fundador del parque le hace una pequeña visitapara confirmar todo lo que Westworld puede saber de una persona y lo que es peor, todo lo que el parque puede saber de William. 

Las intenciones del parque acá ya son claras: lo que quieren es inmortalizar a las personas con toda su mente escaneada e impuesta en un host. Pero todavía falta que presenciemos eso en una versión que funcione. Al contrario de lo que nos mostraron hace unos episodios con el mismo Delos.

Y la segundo es en la «actualidad», donde los humanos y los hosts están matándose los unos a los otros. Ya descubrieron el poder que hace a algunos hosts controlar a otros y lo van a utilizar para su beneficio, destruyendo quién sabe qué esté en su camino…todo lo contrario a lo que quería Ford. 

Lo que nos lleva a…

Maeve, la ex prostituta de mente maestra

Nuestra querida Maeve aún está en la camilla e indispuesta para llevar a cabo algún tipo de hazaña inolvidable. Precisamente por eso, Ford la soprendió con una breve visita a través de Bernard (quien logró sacarse a Robert de la cabeza, por fin).

Ahí le dijo lo que todos ya sabíamos: que Maeve era la mejor de todos y que por supuesto aún le quedan millas por recorrer.

¡Recupérate pronto!

Dolores, la Barbie de mil pasados

En este episodio, vimos poco de Dolores, pero vimos todo lo necesario. 

Se vio la diferencia de perspectivas al límite del parque. La Ghost Nation sabe que existe una Valle Lejano que piensa que se trata de un mundo mejor para el cual no cualquiera está listo. Pero Dolores manifestó que no es lo que ellos creen, sino que es la puerta para el mundo real y ciertamente no es para cualquiera, no es para ellos.

Sin duda, veremos a dónde llegan esta pandilla en el próximo episodio. Solo que a Dolores le tocará llegar a ese destino sola, sin su adorado y manipulado Teddy.

Con él pasó la segunda cosa más interesante de Vanishing Point. Se dio cuenta de lo malo en lo que Dolores lo había convertido, en una especie de «Teddinator» que nada tenía que ver con los principios del Teddy original. Así que después de sacar esta línea tomó la decisión de quitarse la vida y abandonar a la loca de su novia:

What’s the use of surviving if you become just as bad as them?  

Y bam, nos dejó reflexionando con respecto a absolutamente todo. Y creo que Dolores se merecía escuchar eso.

¿Qué nos espera en el próximo episodio? Más taquicardias sin duda.

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