¿Qué significa ser un joven escritor en Venezuela?

¿Qué significa ser un joven escritor en Venezuela?

El primer libro que me leí fue Oliver Twist. Estaba en tercer grado y mi papá había buscado desesperado cualquier cosa para sumergirme en su mundo. Sabía que en cuanto terminara el primero, no pararía. Y así fue. Desde entonces soy una lectora de curiosidad malcriada que lleva un libro al metro, a la espera en una cita romántica o a cualquier momento donde pueda ponerle mute al mundo.

Y como toda lectora, eventualmente, quise comenzar a escribir. Solo que mi creatividad infantil solo me dio para querer hacer un libro sobre tiburones al estilo Jaws, pero lo dejé a las dos páginas porque entendí la dificultad de enfrentarse a muerte con el teclado. Mi papá todavía me anima a continuarlo, pero el enfrentamiento fue duro para una niña de diez años. Es una especie de batalla en la que muchos lectores ganan y otros no.

Los que ganan se llaman escritores, y de esos he llegado a conocer bastantes. Pero lamentablemente, no los suficientes.

Mientras yo sigo en mi batalla, hay muchos que ya conocen la táctica, no para ganar porque ser escritor no es tan definitivo como una batalla, pero sí para no perder.

Parte de mi curiosidad malcriada de lectora, invlucra conocer y saber qué piensan los autores de palabras gritadas en tinta. Así que pensé que alguien debería escribir sobre esos jóvenes que no se quedaron en la división de aspirantes, sino que se sentaron frente a un teclado y marcaron una pequeña pero visible diferencia en el mundo de la literatura venezolana.

Algunos son Carlos Egaña, poeta y autor del poemario Los Palos Grandes.

Paola Martínez, quien vive actualmente en Panamá y es autora de la novela El Pintor y La Musa (lo escribió a los 14 y lo publicó a los 16).

Jacobo Villalobos, el humilde, tímido pero brillante autor de Intrusos.

Y la romántica hippie, Pamela Rahn. Ella es poeta y ha sido publicada en distintas revistas online en países como Ecuador, México, Portugal, Colombia, España, Argentina y Venezuela. También es autora del poemario El Peligro de Encender la Luz.

Ellos aceptaron satisfacer mi hambre de saber qué los inspira y cómo lograron pelear con el teclado y otro monstruo más grande, de mil cabezas y mal aliento. Uno que también conocemos como Venezuela.

¿Cuál es el principal obstáculo de convertirse en un escritor en Venezuela?

Carlos: El principal peligro es fijarse con una buena escritura, con una buena cantidad de situaciones riesgosas y escenarios complicados en un país donde es muy fácil perder.

Paola: Salí de Venezuela hace 8 años, para ese entonces ya había escrito varios borradores de El Pintor y La Musa, fue la nostalgia la que me impulsó a terminar la novela. De cierta forma, escribir sobre Venezuela me daba la sensación de estar ahí. Cuando lo terminé, envié el borrador a varias editoriales y no recibí respuesta. Fue después que publique en Panamá, que logré entrevistas en Caracas. Recuerdo que los problemas tenían que ver con dinero, con que las imprentas estaban en Colombia y que no había forma de traer los libros, que habían problemas en aduana y que mi libro tenia contenido político, digamos confuso para los intereses del gobierno, lo que imposibilitaba la publicación de una editorial del estado. Ser un escritor emergente es difícil en todos lados pero el problema del país es que no hay mercado de distribución.

Jacobo: La industria literaria del país ha sido mermada, el obstáculo es el que tiene cualquier persona en convertirse en cualquier cosa. Trabajar en un suelo infértil que no da frutos: editoriales trabajando con las uñas para publicar libros de buena calidad, escritores que no tienen espacio para publicar, librerías al borde de la quiebra, lectores que no pueden acceder a los libros.

Es difícil crear, estar y ser en un suelo así. Yo no veo el peligro de ser un escritor en Venezuela, porque siempre se trata de trascender en vida, supongo que es el mismo peligro de ser escritor en cualquier parte del mundo.

Pamela: Creo que el principal obstáculo de convertirse en escritor en Venezuela, es llegar al público. Yo por lo menos como escritora, he recibido mucho más apoyo del extranjero, de países como Chile, Perú, Ecuador y Argentina principalmente, incluso en España. Pero creo de alguna forma lo más difícil de ser escritor en cualquier país, es simplemente serlo, querer serlo bajo todas las circunstancias. 

En cuanto a Venezuela, destaco que es más difícil cuando tu poesía no se parece a lo que se está haciendo o a lo que de alguna forma marca tendencia en la poesía actual. Porque por más que idealizamos la poesía como un lugar en donde la cultura capitalista no entra, también se guía por modas como todo, que es la llamada «poesía país» o poesía que habla de la situación actual venezolana. A pesar de que como a todos los que vivimos en Venezuela, me afecta y si he escrito algunos poemas acerca de eso, no va por allí mi voz. 

Con todo este desastre, ¿dónde encuentras tu inspiración? ¿Qué te impulsa?

Carlos: Lo que más me impulsa es la soledad, lo que más me obliga a escribir y a vomitar una lluvia de ideas de ansiedad. Quién lo diría, al principio pensamos que los solitarios serían los primeros en irse, pero más bien nos hemos quedado como abandonados a un caos sin salida.

Paola: Me inspiran principios como la libertad, la poesía, la belleza, la verdad y el amor. Pero no puedo negar que contemplo la decadencia, la nostalgia, el desamor y la melancolía como fuentes de inspiración. Fue el caos el que me inspiró y me inspira a escribir y crear. Venezuela me parece surreal. Podría tomar cada noticia y hacer un corto o un cuento con eso. De todas maneras, el oficio de escribir va más allá de la inspiración, tiene que ver con la disciplina y el trabajo día a día de hacer que esas ideas se materialicen.

Jacobo: Yo tengo un problema con eso de la inspiración, no creo que sea algo con lo que te topas de casualidad. Creo que el buen escritor debe tener los sentidos muy alertas para pescar cosas que valgan la pena ser narradas, y en Venezuela hay muchas cosas que lo merecen. La situación del país es una fuente inagotable de inspiración. Es un terreno rico para el crecimiento de las confusiones y producción de fantasía.

Pamela: La poesía está en cualquier lugar, solo basta mirar por el tiempo correcto o de la manera correcta. Creo que en este desastre hay mucho que escribir. Miro hacia adentro mucho, porque todo esto que está pasando me ha cambiado mucho, me ha hecho pensar de maneras distintas y escribir bajo cierta angustia. La inspiración últimamente la he encontrada afuera, si logras escapar un rato del desastre, escribes anestesiada por el escape, que es lo que hago yo ahora, escribo sobre un viaje que hice hace poco. 

Me impulsa lo de siempre, sonora ridículo creo, pero es cierto. Llegar de alguna forma a ser inmortal, es lo único que me importa, quedar en la memoria de otros desde el arte, cuando mi cuerpo ya no esté. 

¿Cómo pasaste de ser un aspirante a escritor a convertirte en uno? ¿Con qué instituciones contaste y qué marcó la diferencia?

Carlos: Un buen escritor no solo nace del conocimiento y obsesión por las páginas sino de la experiencia; del entender qué significan las emociones que se van a manifestar y qué refleja eso de uno. Una vez que uno asimila eso, ya es cuestión de ponerse a escribir para hacerlo realidad.

Paola: Creo que es creerse lo que uno hace y es. La diferencia entre un aficionado y un escritor es nombrarse y presentarse como tal. Hacer de esa tu profesión es plantearse todos los días que eso es lo que has decidido y buscar trabajos acordes con eso. Editorial Cultural Portobelo en Panamá, creyó en mi libro El Pintor y la Musa y fueron quienes lo sacaron por primera vez, y Editorial Romor en Venezuela posteriormente. No me podía creer firmando un contrato con una editorial teniendo yo 16 años.

Jacobo: Venezuela provee de todos los eventos inesperados, lo trágico, lo dramático y las discordancias que requiere una narración. Pero también quita todas las herramientas para llevar a esa narración a un feliz término. Existen libros autopublicados y el internet, pero no es suficiente. Por otra parte, yo no me considero a mí mismo como escritor, a veces lo digo por comodidad para designar a la que actividad que hago con mi tiempo. Pero lo que podría hacer ese cambio a vista de los demás es haber publicado mi libro. Así es como suelen consagrarse los escritores.

Y en cuanto a instituciones, cuento más bien los cursos de escritura creativa y de narrativa de Héctor Torres y Fedosy Santaella que me enriquecieron muchísimo. Los escritores son en sí mismos también instituciones a los que uno recurre. Tomás Castro, mi primer jefe de la librería Qué Leer y su hijo David Castro, fue una fuente infinita de inspiración que me presentaron a una gran gama de escritores que dejaron una huella en mí, un sentimiento que quise poder pasar a los demás.

Pamela: Pues escribiendo mucho, la verdad. Publicando en toda revista de poesía online que veía. Enviando incansablemente, queriendo ser leída. No conté con el apoyo de ninguna institución al principio, me hubiese encantado, pero no fue así. Sí conté con el apoyo de amigos que escriben poesía. Gracias a ellos, fui invitada al Encuentro de Jóvenes Creadores, a Festivales como el FILUC y el Festival de Poesía de Maracaibo. Un editor de Ecuador que tenía una pequeña editorial llamada Todos tus crímenes quedaran impunes, me contactó y me dijo si quería ser parte de una colección llamada El Árbol Migratorio, era un chico que autogestionó todo, se alió con una editorial peruana llamada Hanan Harawi y me llevo a leer a la FIRAL en Chile. Luego al Festival Kanibal Urbano en Ecuador, y ya para ese momento también tenía otra plaquette con una editorial Argentina, Escrituras Indie. La verdad es que mi poesía pegó más en el exterior.

Marcó la diferencia de cierto modo la confianza que otros depositaron en mí, y la difusión de mi poesía en la web. Creo que el culpable fue el lector, que compartió, leyó, recomendó mis textos y me permitió llegar a donde estoy. 

Ya hablamos de las dificultades, ahora ¿cuáles son los beneficios de ser un joven escritor en esta situación?

Carlos: La postura crítica a la que te obliga la escritura, en un país con muchísimo silencio y conformidad como un vicio que abunda. Hace falta tenerla para resaltarla y guiar a los demás.

Paola: Los beneficios de ser un escritor joven en tiempos de adversidad es que vas a vivir las experiencias históricas en el presente. Vas a poder relatar con una visión fresca y sencilla los hechos sociopolíticos que están sucediendo para que las generaciones futuras puedan entenderlos.

Jacobo: Los beneficios son los mismos que los peligros de ser escritor en Venezuela. Es que uno puede sumergirse en toda esta catástrofe y transmutar todo eso en un producto creativo que permite exorcizar ese sentimiento de angustia. Pues no sé si hay muchos otros oficios que te ayuden a crear cosas nuevas de las catástrofes, quizás tal vez los sicarios.

Pamela: Cuando vi mi primer libro en papel, sentí que por fin me convertí en escritora, aunque se que falta un arduo camino para ser la escritora que imagino ser. Ser escritor es arduo y hermoso al mismo tiempo. Es un compromiso contigo mismo. 

¿Qué ves en tu futuro siendo ya un autor publicado?

Carlos: Veo una legitimidad importante ante otros escritores que admiro muchísimo, y creo que eso me abre las puertas para difundir ideas un poco más locas sin tantos obstáculos como alguien que no tenga una página en tinta rodando por ahí.

Paola: En un futuro me veo escribiendo más libros. En la actualidad soy promotora de lectura y escritura a través de mi proyecto de animación de la lectura Poli Cuentacuentos. Cuento sobre todo para la primera infancia pero ya tengo 3 shows de narración oral para adultos escritos por mí. Son mixes entre cuentos, poesías y canciones. Además, escribo artículos y guiones para cine. Estoy por sacar una reedición de mi poemario Grietas de Libertad y me gustaría seguir escribiendo y que mi literatura llegue a las personas.

Jacobo: En esta oportunidad no veo mucho futuro, porque creo que Venezuela te tapa los ojos. No te permite ver más allá del futuro inmediato, ni pensar en la duración de las cosas de una forma ilimitada. En este momento no veo mucho en este futuro, es por eso que me veo escribiendo, estudiando, leyendo y entre libros. Actualmente estoy trabajando en un par de libros, y espero que en un futuro pueda ver a este par de textos ya publicados.

Pamela: Siento que tengo mucho qué decir. Tengo varios proyectos de poemario en camino y siempre he sentido que si las cosas siguen saliendo bien, me convertiré en una autora de una obra extensa. Pero soy una persona muy cambiante, tal vez mañana quiera publicar 5 libros en toda mi vida y ya. A pesar de que ahora me concentro en la poesía, poco a poco mis libros se van volviendo más experimentales. Creo que ese es mi futuro, libros que jueguen un poco con los géneros.

Por último, ¿qué libro recomendarías para un aspirante a escritor?

Carlos: Recomendaría El Lobo Estepario de Hermann Hesse o cualquiera de las Poesías Verticales de Roberto Juarroz.

Paola: Más que un libro, les recomiendo leer literatura infantil Los cuentos para niños son muy poderosos porque narran de forma clara sucesos trascendentales de la vida; los cuentos de hadas recorren los principales temores y triunfos de la humanidad. Recomiendo también leer más las noticias, hablar con la gente en la calle, observar los detalles y sentarse a escribir.

Jacobo: A un aspirante a escritor, le recomiendo que lea cualquier cosa, pero que lea con consciencia y un objetivo claro. No hacerlo solo por hobby sino queriendo desentrañar su significado y encontrar el sentido del texto. Si se lee de esa manera, no importa mucho qué texto de escoja. Claro que depende de la preferencia de lo que quieras escribir. Yo recomendaría a Mario Bellatin, Roberto Bolaño, Miguel Serrano Lara, Thomas Bernhard, César Aira.

Mi consejo es leer cosas que no todo el mundo leería para escribir cosas que no todo el mundo escribiría. Si tengo que decir un libro, diría el de Estrella Distante de Roberto Bolaño.

Pamela:  Howl de Allen Ginsberg.

Mientras sigo en mi lucha, admiro a escritores como Carlos, Paola y Jacobo por asumir conciencia y pasión en un terreno retador y a una edad donde fijarse un futuro es más que complicado.

Sin embargo, una artista nace de su entorno. Lo que hagamos de Venezuela aún sigue en nuestras manos y subestimar el poder de la tinta es de tontos.

Gracias, escritores, por sus palabras. Les deseo muchas publicaciones brillantes y más batallas ganadas en cualquier parte del mundo.

«Ser escritor es arduo y hermoso al mismo tiempo. Es un compromiso contigo mismo» Pamela Rahn.

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