Es hora de hablar de mother!

La nueva película de Aronofsky, mother! Ha estado dividiendo opiniones desde que salió; hay quienes la amaron, y otros que la odiaron visceralmente y creo que es culpa de Aronofsky. Como director está bien y ha conseguido tener una excelente reputación, pero el tipo es un grandísimo douche. No tanto por lo que dice sino la forma híper pretenciosa en la que se expresa, cada una de sus comas usa un monóculo hipster y está lista para hablar sobre por qué los discos conceptuales separan a los artistas verdaderos de los productos como Justin Bieber. Sus palabras escuchan Radiohead y solo ven películas independientes.

En una entrevista con NME la semana pasada dijo que Jennifer Lawrence era una “autodidacta” y luego procedió a explicar el significado de la palabra porque supongo que en su mente todos somos masas ignorantes incapaces de haber escuchado una palabra de más de 2 sílabas. Su actitud es una mierda y toda la promoción de Mother! Ha sido insoportable. Es una pena, porque resulta que su trabajo sí es brillante y es una de las películas más interesantes de este año.

mother! Tiene -al menos- dos niveles funcionando al mismo tiempo: el nivel simbólico donde están la alegoría bíblica y la metáfora ambiental, y el nivel literal donde está una crítica a la desigualdad de géneros. A partir de aquí todo estará lleno de spoilers, esta es tu advertencia si no la has visto aún.

Todo en la película tiene un significado, desde la «m» minúscula en el nombre, hasta el elixir misterioso que J-Law toma durante el primer y segundo acto. No es nada self contained, casi todo requiere información externa bien sea de Aronofsky, la torah, o interpretaciones gnósticas del génesis, por lo que es una película extremadamente complicada y no vamos a cubrir cada detalle porque esto es un artículo y no una tesis de grado de audiovisual. 

Let’s go.

Alegoría bíblica

Cuando mother! Comienza vemos una mujer en medio de llamas, luego a Javier Bardem colocar un cristal en un mini altar. Lo siguiente es Jennifer Lawrence, la madre tierra, se despierta en su cama en busqueda del creador, Javier Bardem, un poeta pasando por un bloqueo creativo. Ambos están casados y viven en una casa idílica que la madre reconstruyó después de un incendio. Todo es impecable. La madre cuidó cada detalle y diseñó todo a manera de paraíso personal para ambos… hasta que llega Adán, interpretado por Ed Harris, y anunciado en los créditos solo como “hombre”.

Desde el principio vemos una ligera tensión entre el creador y la madre. Originándose principalmente de él. Así que “crea” a Adán. El hombre llega bajo la premisa de estar buscando un lugar donde quedarse, pero pronto descubren que en realidad es un fanático del poeta y quería conocerlo. El creador le abre las puertas a pesar de la sospecha de la madre. De hecho le da un recorrido por toda la casa y le muestra su posesión más preciada, un cristal que sobrevivió al incendio inicial. Lo guarda en su estudio y no deja que nadie lo toque. La madre está siempre incómoda con la presencia de este tipo pero es bastante obvio que su poder decisión es inexistente y que solo puede ver mientras su esposo decide todo.

El creador y Adán pasan la noche fumando, tomando y sacando una de las costillas de Adán. Lo normal entre amigos. Al día siguiente, como era de esperarse, aparece la esposa del hombre, una Eva, interpretada por Michelle Pfeiffer. Brevemente todos son capaces de convivir, hasta que la tentadora empieza a cumplir su arquetipo. Primero incomodando a la madre hablándole de sexo y cuestionando su relación con el creador, y finalmente toma el fruto prohibido, el cristal en el estudio, y lo rompe.

La madre entra en caos, se siente irrespetada porque su esposo fue irrespetado, e intenta echarlos. El creador está listo para perdonar a cambio de no perder a sus admiradores, solo cierra su estudio y deja que se queden en la casa. Al día siguiente llegan sus hijos, Caín y Abel, y discuten violentamente por el testamento de su padre, hasta que Caín mata a Abel. Justo frente a la madre tierra. El creador, Adán, y Eva intentan rescatar a Abel inútilmente. Esto marca un cambio importante: el hecho de que el creador estaba deliberadamente ignorando a la madre tierra, era una insinuación hasta este punto en la película. Mientras que su necesidad de abstraerse en la adoración de otros era clara, hasta qué punto iba a ignorar los deseos de su esposa, todavía no tenía un precedente.

Después de la muerte de Abel, el paraíso se llena de personas que han llegado para adorar ciegamente al creador e ignorar por completo a la madre tierra. Cada vez que reclama porque respeten su casa, le responden “¿tu casa?”, insinuando incredulidad y dando a entender que evidentemente es el lugar del creador, no el suyo. Lo único que los saca, es la gran inundación.

De entrada al tercer acto, la madre tierra ha reconstruido la casa ya dos veces, después del incendio que no vimos, y después del funeral que dejó todo roto y en caos. Tuvo una confrontación con el creador que llevó a un embarazo que, incidentalmente, acabó con el bloqueo creativo y permitió que el creador hiciera un nuevo poema. Esa es la excusa para la nueva invasión, mucho más violenta e insidiosa que las primeras 3.

En el acto final, en momentos mucho más centrado en la metáfora ambiental que en la alegoría bíblica, es cuando la madre tierra empieza labores de parto en medio de la invasión total de la casa. El creador ahora tiene más seguidores, es venerado con más fervor que antes, y su comportamiento es más permisivo. Han destruido su casa, se han robado todo, se han matado unos a otros y él ha estado muy ocupado sintiéndose adorado como para prestar atención. En el clímax, la madre tierra tiene al bebé, Jesús, y tan pronto como cierra los ojos el creador se lo quita y lo entrega a los fanáticos. Al principio lo pasan de mano en mano con cuidado, hasta que de un momento a otro lo matan y empiezan a comer su cuerpo.

La madre tierra intenta hacerlos pagar por lo que han hecho, pero la golpean hasta que cae, le arrancan la ropa, le dicen puta, llegan a casi matarle cuando el creador interrumpe y lo evita. Lo que, afortunadamente, no evita es que la madre tierra termine con todo minutos después. Porque a ese punto de la película lo único que quieres es ir a tu casa a envolverte como un taco para ver algo menos denso y más superficial.

Metáfora ambiental

Desde el principio de la película vemos a la madre tierra acercarse a las paredes de la casa y “ver” el núcleo o el corazón de la misma. Es porque la casa también es una representación de la madre tierra, las dos están conectadas y significan lo mismo. La casa es una extensión del personaje de J-Law. Por eso ha cuidado cada color, cada esquina, y por eso sufre cada vez que alguien deja un vaso mal puesto o ensucia la cocina. Su casa es ella. Ambas son una representación de la tierra.

La muerte de Abel es lo que desencadena la presentación más directa de este nivel. Una de las escenas más frustrantes de la película es durante el funeral. Después de que la madre tierra se retira para ponerse algo más apropiado, vuelve a la reunión para ver a dos personas pintando las paredes de su casa. Están pintando lo que ella construyó, sin preguntarle, sin pedir permiso, sin que nadie se los pidiera. Por un momento los mira confundida hasta que sale una súplica débil pidiéndoles que paren. Es la representación de la madre tierra siendo invadida e irrespetada, el principio de los miles de asaltos que recibe a lo largo de la película.

Cada vez que algo pasa, como la muerte de Abel cuya sangre pudrió una de las maderas del piso, o la inundación que botó a los invasores, la madre tierra se acerca a una de las paredes para monitorear el estado de la casa. Cada vez el diagnóstico es peor.

En el tercer acto vemos todo el caos que ha traído la humanidad a la tierra. Las guerras, las deforestaciones, la contaminación. Todo. En olas. Una tras otras haciendo que la película se sienta cada vez más pesadas. De hecho, es cuando el enfoque está en esta metáfora, que solamente quieres que todo acabe y te preguntas qué tanto puede hacer toda esta gente. Lo cual es exactamente el punto de un ambientalista “¿qué más daño planean hacer antes de detenerse?”.

Las masas que corren a adorar al creador a toda costa, son una representación de sociedades bobas devastando todo por un chance de adorar cualquier representación de Dios. La madre tierra solo logra escapar de ellos usando su fuerza contra sí misma, destruyéndose para sacarlos a todos de encima.

Crítica de inequidad de géneros

Una crítica que ha cobrado fuerza y momentum en los últimos años es la del papel de la mujer en la historia de la creación. Son los hombres los que son vistos como grandes creadores e inventores, y las mujeres en sus vidas relegadas al papel de musa.

Son relaciones en las que hay una gran inequidad de poder. El hombre tiene el poder de crear, de generar una idea, un discurso. De ser intelectual y tomar las decisiones. La mujer está solo para ser vista y acatar lo que le digan. Dejando las metáforas a un lado, mother! Es una película sobre una situación que todos hemos escuchado antes: el hombre creador insatisfecho y la manera en la que explota a “su mujer” en pro de su arte.

Eva representa a la sociedad, encargada de hacerle creer que nunca es suficiente para su esposo. Su esposo se encarga de subestimarla recurriendo a artificios y terceros en vez de explicarle claramente cuál es el problema. Javier Bardem es la representación de  la masculinidad tóxica que no puede expresarse porque es “demasiado torturado e intelectual” para ser entendido, y en el proceso relega a la mujer a la posición de “florero”.

Es él quien crea, sí. Pero solo después de que ella dejó todo de sí para crear el escenario perfecto y su cuerpo para darle un hijo. La madre está ahí para entregar una y otra vez. Trata inútilmente de satisfacer al hombre que jamás estará satisfecho con nada, pero que está dispuesto a tomarlo todo para su beneficio cueste lo que cueste.

Durante toda la película, cuando la madre le suplica que los bote, el creador la ignora. En los últimos momentos, cuando está embarazada, han destruido su casa casi completa, ha tenido que esconderse para sobrevivir y lo único que quiere hacer es escapar, el creador se lo impide. La necesita con él para seguir exprimiendo lo poco que queda de ella. El paralelismo con el ciclo de una relación abusiva es obvio. El ciclo que inicia el abusador, difícilmente acaba hasta que ya le ha quitado a su víctima todo lo que tiene. En ese punto simplemente va y busca una nueva.

En el incendio del principio, vemos el rostro de una mujer quemarse entre llamas, y aquí viene el spoiler más grande de toda esta reseña, última advertencia.

La película termina con Jennifer Lawrence prendiéndose en fuego para salir de su miseria, y termina con una escena casi idéntica a la primera. Cuando el fuego acaba, Javier Bardem la carga y la pone sobre una superficie. Tienen una conversación donde confiesa que jamás será suficiente, Jennifer le dice que ya ha dado todo, que no tiene más nada para dar. Javier Bardem le dice que sí, refiriéndose a su amor. El creador mete sus manos en el pecho de la madre, saca un cristal que pone en un mini pedestal, y la casa vuelve a su estado post-renovación. Una mujer distinta se despierta en la cama buscando al creador. Porque cuando se trata de un hombre egocéntrico enamorado con la parte tóxica de su masculinidad, todas somos intercambiables. 

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