Entrevistamos a Elisa Bermúdez, aka “Lovely Gourmet”

Hace unos meses, una de mis mejores amigas me comentó que debía seguir a una chama en Snapchat que: “cocinaba unas cosas divinas y con unos ingredientes rarísimos”. Bastante intrigada, la busqué y la agregué. De allí en adelante, cada vez que veía una actualización de Lovely Gourmet en la red social, era una receta, una técnica de cocina, un ingrediente, o un plato, cada uno más alucinante que el anterior.

Elisa Bermúdez, artísticamente conocida como “Lovely Gourmet”; es una joven venezolana con un talento innato para la cocina. Teniendo una creatividad interminable, Elisa dedica su día a día a mejorar cada vez más sus recetas, a mostrarlas por sus redes sociales, y a trabajar voluntariamente en una fundación llamada Barriga Llena Corazón Contento, donde distintos restaurantes de Caracas preparan sopas para los niños del hospital JM De Los Ríos.

Como Elisa no tiene ningún restaurante, ella invita a voluntarios para que la acompañen a preparar las sopas. La misma amiga que me presentó el mundo de Lovely Gourmet, fue la que me invitó a participar como voluntaria en la fundación.

Luego de varias jornadas cocinando para Barriga Llena Corazón Contento, le pedí a Elisa una entrevista.

Hace unas semanas nos encontramos en un sitio súper cool llamado Caracas Tea Company, y durante un par de exóticas y largas infusiones, Lovely Gourmet me habló un poco sobre su vida y sus proyectos.

¿Cuál es tu ingrediente favorito para cocinar?

¡Mantequilla! Es un ingrediente que nunca me falta.

¿Cómo surgió esta pasión por la cocina?

La pasión por la comida siempre ha estado por mi familia, pero la pasión por la cocina es gracias a mi esposo. Los dos somos súper foodies, y bueno, para consentirlo he aprendido poco a poco.

¿Nunca estudiaste?

No. Incluso, mi mejor amiga me volvía loca para que estudiáramos cocina en la Escuela de Sumito, y yo le decía, “¿estás loca? ¿yo, cocinando? Nada que ver…”

¿Ni de pequeña te llamó la atención la cocina?

Tampoco, porque mi casa es una de esas donde la señora que ha trabajado toda la vida allí es dueña de la cocina y es la que manda, nunca nos dejó meternos; por eso nunca tuve la oportunidad de interesarme. De hecho, mi familia ha llevado la cocina de generación en generación, pero conmigo como que se cortó.

¿Ningún curso tampoco?

Bueno sí, pero muy cortos. *Risas* Las veces que he ido a París he hecho cursos de tres horas; uno de salsas madres francesas, uno de pan, y otro aquí en Caracas de gastronomía molecular.

Básicamente todo lo que sabes ha sido por autoenseñanza.

Google y libros de cocina.

¿Cuál es el mejor plato que te has comido en Caracas?

No se si el mejor, pero el que primero me vino a la mente, una «taguarita» china en Los Palos Grandes al lado de la pajarera que cerró hace años, al lado del Excelsior Gama, ahí tenían unas berenjenas ¡de muerte lenta! Quizás no es el mejor, pero el que más extraño, el que no puedo comer y desearía poder volver a comer.

¿Cuál es tu mejor plato?

Mmmm… es que tengo como épocas. Depende de lo que me provoque. A veces me da por cocinar chino, otras veces comida italiana, y así voy. Siempre trato de aprender cosas nuevas, trato de variar. Ahorita, el plato que más me gusta es un pollo asiático que hice hace poco en salsa de soya. Si tuviese que repetir uno de mis platos ahora para comérmelo sería ese. Si me preguntas la semana que viene a lo mejor te digo otra cosa.

¿Sitio de vacación favorita?

París. Desde la primera vez que conocí la ciudad quedé enamorada.

Y después Mérida.

Según tus redes he visto que pasas full tiempo en Mérida; ¿por qué?

Por mi familia. Vamos todos los años desde que tengo cinco años, y con el tiempo decidimos “quitarnos la careta” y construir una casita allá. Y desde ese momento ha sido como mi segunda casa.

¿Y de allí también surge la pasión por la jardinería?

La jardinería viene con la pasión por la comida, porque a mi me gusta ir a los orígenes de los alimentos. Por ejemplo, hubo una época donde estuve cocinando mucho con chocolate, y me dije: “ya va, ¿por qué no preparar mi propio chocolate?” Entonces me conseguí unas semillas de cacao, me puse yo misma a fermentarlo e hice mi chocolate.

¿Todo en tu casa?

Sí… es comiquísimo, porque tienes que fermentar los granos de cacao, y huele a rayos. Entonces mi esposo cada vez que pasaba por la despensa me decía: “¿coye mi amor, hasta cuando este olor?”

*Risas*

Y bueno, con esa búsqueda de ir al principio de los alimentos, llegué a las raíces de las raíces. Entonces mi huerto fue creciendo, aunque ahorita estoy un poco frustrada, porque tengo un vecino que está construyendo y hay muchos obreros en el edificio y me tienen el huerto destrozado. ¡Además se lo comen todo!

¿Cuál fue tu primer trabajo?

¿De la vida?

De la vida.

Cuando tenía 15 años, heredé un negocio de mi hermano, de vender pescado a domicilio; él se fastidió y decidí encargarme con un novio que tenía. Nos metíamos un dineral. Íbamos todos los sábados en la madrugada al puerto, con la lista de los pedidos, nos daban los pescados, íbamos a mi casa, los empacábamos súper lindo, y luego nos gastábamos todas nuestras ganancias comiendo sushi durante la semana.

Hasta que al año ya no pude comer más pescado, era trabajar en pescado para ganar en pescado. ¡Demasiado pescado!

*Risas*

De hecho pasé como tres años después de eso sin comer sushi, no podía ni verlo.

Dato curioso; cuando estaba en eso con mi novio, El dueño Fresh Fish también estaba comenzando, a diferencia que yo era una niñita de 15 años y él ya era abogado.

¿Qué estudiaste?

Publicidad en un sitio que se llama “Nuevas Profesiones”.

Estudié un año de Diseño Gráfico, un semestre de Diseño de Moda, hice teatro un año y después llegué a Publicidad. Fue chévere porque en ese momento todo el mundo pensaba que estaba perdida y no sabía qué quería hacer con mi vida; pero de repente cuando veo para atrás, me doy cuenta que todo lo que hice me ha servido como herramientas para lo que estoy haciendo ahorita.

El teatro me ha servido muchísimo para lo que estoy haciendo con Vivo Play, la publicidad me ha ayudado a manejarme en mis redes; el Diseño Gráfico me ha servido a aprender a hacer composiciones y los colores en los platos. Siento que de una manera u otra todos esos cabezazos me ayudaron a ser mejor en lo que hago hoy en día, que no estudié eso.

¿Fotografía tampoco estudiaste?

Nada. lo que pasa es que mi mamá es fotógrafa entonces la tengo allí como comodín.

¿Qué estás haciendo con Vivo Play?

Estoy haciendo un programa que sale este año. De gastronomía en general. Por ejemplo, un día en el mercado de Chacao, luego en mi casa haciendo una receta…

¿Estilo reality show? ¿Keeping up with Lovely Gourmet?

*Risas*

Estem… no.

Pura gastronomía. Es más contar estas experiencias gastronómicas chéveres, y vamos a tener un programa a la semana.

¿Cómo surge el nombre Lovely Gourmet?

*Muestra muñeca izquierda*

Porque escuché hace años por la televisión que en la India alguien dijo que las buenas energías entran por la mano izquierda, transitan por el cuerpo y salen por la mano derecha. Esos se me quedó grabado y me dije: “yo quiero hacer un filtro para que en mi vida solo entren cosas chéveres”. Pero no sabía qué era el filtro. Pasé mucho tiempo pensándolo, dos o tres años. Era una decisión importante, lo que iba a definir el resto de mi vida… entonces un día refiriéndome a algo dije: “¡ay qué lovely!” y se me prendió el bombillo. “Esa es la palabra, yo quiero que mi vida sea lovely, que todo lo que entre a mi vida sea lovely, entonces fui y me tatué mi “lovely»”.

Cuatro años después estoy con la cuestión de abrir el blog, que fue idea de mi hermana, pero no sabía qué nombre ponerle. De repente me veo la muñeca y busqué una palabra referente con comida y así salió “Lovely Gourmet”.

¿Cómo es un día normal para Lovely Gourmet?

Me despierto, arreglo a los niños para el colegio, y después tengo la suerte de que mi trabajo es súper flexible, trabajo desde mi casa, soy mi propia jefa, entonces me organizo de la manera que más me convenga. La ventaja de trabajar solo, aunque a veces es un poco abrumador ya que el trabajo que yo hago por lo general lo hace un grupo de personas, es que tengo control 100% de todo, y yo soy súper controladora con mis cosas; me acostumbré a trabajar sola y cuando me toca trabajar con alguien me cuesta horrible.

Por eso mi horario es ultra flexible y todos los días cambia. No tengo un día normal como tal.

La única rutina que tengo en la semana es los dos días que le dedico a las sopas de la fundación Barriga Llena Corazón Contento.

¿Y actividades extracurriculares?

¿De mis hijos?

No, tuyas.

*Risas*

Ninguna… voy al gimnasio cuando puedo, cuando me da chance.

Además de ser madre, cocinar platos demasiado divinos y trabajar dos días a la semana en Barriga Llena Corazón Contento, ¿a qué más te dedicas?

Mi trabajo es súper amplio. A veces un cliente solo necesita fotos para su restaurante, entonces voy, y les tomo fotos a los platos; otro de los servicios sería desarrollo de recetas, o clientes que quieren ambos, desarrollo de las recetas y las fotografías.

¿Desarrollo de recetas de restaurantes o de productos? ¿O de ambos?

Ambos. 

¿Y para las marcas?

A los quesos La Guanota por ejemplo, les estoy haciendo un recetario y también la fotografía; lo que cubre todo el abanico de mi trabajo, desde la cocina hasta la fotografía del producto final.

¿Y qué hacen los dueños de los productos con las recetas que les haces?

Bueno, estas de La Guanota creo que las van a presentar en restaurantes, y cuando les entrego las recetas, incluyo en la cláusula que el cliente ponga en cualquier publicación Â«receta y foto por: @LovelyGourmet». Más como una idea al restaurant de lo que pueden hacer con sus productos.

¿Qué opinas de los tantos videos de recetas que están tan de moda en Facebook?

Me llaman cada dos semanas para que haga videos “tipo Tasty”. Todo el mundo quiere hacer videos “tipo Tasty”. Todo es “tipo Tasty”. Además ahora están subcontratando a productoras venezolanas; como es tan barato el servicio al ser en bolívares, entonces estaba comentando con un amigo que tiene una productora que no podemos regalar el trabajo de esa manera, porque el servicio y la calidad es la misma. Pero como estamos en Venezuela, esperan que lo hagamos gratis. Es una triste realidad que tenemos ahorita. Pero repito, ¡todo el mundo quiere videos “tipo Tasty”!

¿Has hecho alguna de las recetas “tipo Tasty”?

No.

¿Estás en contra de Tasty entonces?

No son mi estilo.

¿Cómo no sufres de obesidad?

*Risas*

Bueno, trato de hacer ejercicio cada vez que puedo…

Y un metabolismo maravilloso me imagino.

Yo creo…

¿No has considerado montar un restaurante, o algún negocio?

No.

¿Te da fastidio?

*Risas*

Lo que estoy haciendo ahora me está funcionando muy bien entonces para qué me voy a complicar la vida, además tener un restaurante es demasiado esclavizante y pierdes mucho la creatividad; que es lo que estoy explotando más ahorita, esa libertad que tengo de seguir aprendiendo, de seguir inventando; sino te tienes que casar con un menú mínimo por tres meses y es lo mismo siempre.

Documentas toda tu vida en Snapchat, ¿cómo es la interacción con tus seguidores?

¡Buenísima!

Yo no sabía que iba a ser tan cool, ni tan positivo. De pronto borro  comentarios de Instagram porque la gente es mala, comentarios como “mentira mojonera, esas no son trufas”.

*Risas*

Te lo juro, a veces me tiran unas cosas horribles, porque lo pueden ver otras personas me imagino; pero en cambio, en Snapchat, como hablan directamente contigo, es pura gente cool y chévere con comentarios positivos estilo: “muchísimas gracias, todos los días me enseñas un pedacito de mi Caracas que tanto extraño”, o “Eli, no sabes lo feliz que me hacen los grillitos que escucho en tus snapchats” o simplemente me escriben: “hola, te escribo para desearte un feliz día y que Dios te bendiga a ti y a tu familia”. Todo ha sido positivo.

Además en mi Instagram soy muy perfeccionista, porque siento mucha presión de los seguidores. Me ha pasado que monto una foto y pierdo 200 seguidores. Por ejemplo una que puse de unos huevos benedictinos con cangrejo, perdí un montón de followers después. Siento que la gente se espera demasiado, yo soy muy crítica con eso y bueno mis seguidores también; antes era una satisfacción, ahora se ha convertido en un estrés.

En cambio Snapchat es mi oportunidad de ser whatever, le perdí la pena, no me importa lo que piense nadie, es mi escape donde puedo compartir lo que cocino día a día.

Según tu Snapchat, le has cocinado a chefs importantes en tu propia casa. ¿No es una presión grandísima todo el evento?

Sí claro, porque además sientes que te estás probando a ti misma y bueno, cuando me sale bien me encanta, porque es así como que: “¡ah viste! ¡No es puro bluff!”

Bueno una vez me pasó, no voy a decir quién, pero me presentaron a un chef y fui a comer a su restaurante, cuando salió a saludarme lo felicité porque todo estaba divino, y por la belleza de los platos, y me respondió: “sí claro, nosotros no usamos Photoshop”.

Y me quedé en shock. 

Además yo lo estaba alagando. Me sentí como si me hubiesen tirado un balde de agua encima.

Entonces cuando invito a alguien que admiro o respeto a mi casa a comer, y las cosas me salen bien, es la mayor satisfacción del mundo.

Cuéntame la anécdota más rara que te haya pasado en la cocina.

Hace poco hice un pato pekinés, y para que la piel del pato quede crujiente lo tienes que inflar. Entonces me prestaron una manguera y se la metes por el rabo al pato entre la piel y la carne, prendí la máquina, y el animal se infló como un globo en forma de pájaro, comiquísimo.

De resto, por lo general todo lo que me pasa en la cocina para mí es bueno, siempre cuando estoy cocinando lo hago por amor, o por alguna ocasión especial. No me gusta cocinar por comer, para eso me hago un sándwich y ya, pero siempre que le dedicas tiempo a algo en la cocina es positivo y chévere.

¿Algún plato o ingrediente que no te guste?

Bueno, me gusta siempre retarme a mí misma, trato de probar cosas nuevas o cosas diferentes; una vez en un restaurante en París pedí un Andouille (plato de tripas y más tripas) para ver qué tal; me trajeron el plato, y al picar la salchicha salieron las tripas así como un acordeón que además olían terrible, pero sabía muy bien. Admito me costó mucho comerlo.

¿Cómo llegaste a Barriga Llena Corazón Contento?

Antes de entrar en la fundación, yo iba de lunes a viernes al hospital a llevar sándwiches; hasta que se convirtió en mucha presión, porque cuando dejaba de ir un día, al ir al día siguiente la gente del hospital me recordaban que se quedaron esperando la comida el día anterior. Eso para mí emocionalmente fue muy fuerte; entonces cuando me enteré de que existía la fundación los contacté para meterme en eso.

Ellos me respondieron que era solo para restaurantes y yo insistí en tener un día de sopas para mí. Aceptaron que entrara y me ofrecieron hacer las sopas en una cocina llamada Cocina Emocional de la gente de La Casa Bistró. Al principio pensaba que me iba a tomar un día a la semana, pero mentira; los lunes organizo los voluntarios, los martes se hace la parte más difícil de la sopa, y los miércoles se termina y se entrega.

… 

Lovely Gourmet nos sorprendió con sus obras de arte y su habilidad en la cocina. Gracias a sus ganas de superarse y aprender cada vez más, Elisa va construyendo poco a poco su imperio gastronómico; y nosotras, con un apetito tan grande como el ego de Trump, seguiremos al día con sus recetas y sus técnicas de cocina.

Si puedes aguantarte y no meterle un mordisco a la pantalla del teléfono, te recomiendo seguir a Lovely en sus redes:

Instagram: lovelygourmet 

Blog: www.lovelygourmet.top

Facebook: Lovely Gourmet 

Snapchat: lovelygourmet 

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