Entrevista: Donaldo Barros tras el lente

Entrevista: Donaldo Barros tras el lente

Era un sábado en la noche y recibí un número de la BBC prestado para brindar información sobre las protestas en Venezuela. Decidí que además de brindar mi punto de vista, compartiría este dato con alguien de una perspectiva distinta a la mía. Inmediatamente se me ocurrió el nombre de Donaldo Barros, quizás por la cantidad de veces que tenía su foto guardada en mi celular producto de varios grupos de WhatsApp. Sin mucha esperanza de respuesta, le escribí por Instagram.

Lo que comenzó como una sugerencia por Direct Messages se convirtió en una conversación por teléfono, en la que me di cuenta que este personaje era muchísimo más que una buena foto. Donaldo, en mi experiencia, se presenta sin anestesia. Te da todo de sí sin esperar un reembolso. En esta sociedad de ahora, me pareció refrescante.

Me enganchó inmediatamente y le tuve que proponer una entrevista. Dos días después nos sentamos en la panadería Danubio de Chacao a conversar.

De entrada les cuento que intenté redondear a Donaldo en una entrevista y fallé. Normalmente las personas presentan lo que quieren mostrar de sí. Mi entrevistado presentó mucho más de lo que pude encapsular en la brevedad de un café.

Así se desarrolló nuestra conversación.

¿Tú contextualizas tus imágenes?

Obviamente entiendo lo que es el contexto, es algo necesario al momento de ser explicativo y no dar por sentado que todo el mundo va a entender. Hay fotografías que hablan por sí solas, pero hay que contextualizar para que no haya un análisis equívoco.

¿A quién les distribuyes tus fotos?

A nadie. Las publico en mi instagram porque creo que ahora se ha convertido en un medio. Ahorita la gente de la NBC me hizo una cápsula muy bonita para publicar mis fotos; ahora la BBC de Londres va a hacer un reportaje y quieren hacerlo con mis fotos. Han salido en varios medios con mi autorización porque no veo por qué no darla.

Ahora que tienes más exposición mediática, ¿discriminas más el contenido que publicas?

Nunca me he autocensurado. Creo que cuando difundes una información y eres responsable con ella no tienes por qué pensar en consecuencias negativas.

Cuando estás en las marchas, ¿cómo es el trato con la guardia?

Yo soy como invisible.

¿Nunca te han agredido?

No. Ni siquiera pienso en eso, no me da miedo porque no estoy haciendo nada malo.

Independientemente de que a ti no te hayan agredido, ¿puedes hablar por otros periodistas?

No sé cómo ha sido el ejercicio de los otros periodistas y no puedo poner las manos en el fuego por la guardia o los cuerpos de seguridad. Obviamente estoy en contra de que agredan o le quiten su equipo a un periodista. Sí sé que hay gente que está tomando fotos para tener exposición y eso está bien porque mientras más haya, se difunde el mensaje, tengas 10 seguidores o cuarenta mil. Pero he visto chamos con chores y sin casco tomando fotos, y me parece una locura porque se vuelven una carga para los que estamos ahí, porque cuando uno lo ve con el equipo fotográfico lo va a querer ayudar.

¿Entre los fotógrafos se ayudan?

No hay de otra. No estoy de acuerdo con la agresión hacia cualquier tipo de manifestante o periodista.

¿Cómo haces para cubrir estos eventos? ¿Hay pasos a seguir?

Creo que va de la mano con la experiencia. Cuando das conferencias sabes cómo manejar al grupo que tienes en frente. Creo que cuando tienes talento y te preparas mucho para eso las cosas fluyen.

¿Cómo ves tú a la sociedad protestante?

La veo que está buscando un cambio, coherencia. Está más organizada, y más consciente que si no hablan no serán escuchados y de que las cosas no van a suceder por sí solas. Sin embargo hay mundos paralelos porque hay gente protestando en la autopista y también están personas paseando al perro, tomando café. Es rarísimo, Venezuela es un país atípico en todo.

¿Te parece que hay diferentes tipo de protestante?

Claro. La diversidad está desde los que se quedan delante, los que se van, los que se ahogan, los que no, los que gritan, los que hablan, los que corren. La diversidad es de aquí a Júpiter.

¿Crees en la efectividad de la protesta?

Yo soy periodista. Yo reporto lo que pasa. Sí sé que como ciudadano necesitamos un cambio, pero yo hago arte y periodismo, a eso me dedico. Siento que mi compromiso está en comunicar.

Este trabajo que yo hago no me apasiona, lo hago porque sé hacer fotos, tengo las habilidades para eso, además que soy muy de calle. Ese periodismo “de coñazo”, de esperar todo el día a que los tipos se enfrenten para tener un color en tus imágenes no es lo mío. No me siento cómodo allí pero soy bueno porque no le paro. Ayer venían todo los manifestantes hacia mí porque estaban tirando bombas y me agaché en el piso a sacarles fotos. Me pasaba la gente y las bombas por los lados y no entré en pánico.

¿Qué te ayuda a mantener la calma?

Mi inteligencia emocional, mi experiencia, mi confianza.

¿De dónde sacas tu confianza?

De la preparación. Cuando jugaba fútbol me ponías delante de 30 personas y me decías “dale al poste” y lo hacía (esto es en pasado, ahora tengo tiempo que no juego). No lo pienso.

¿Te da miedo la cárcel?

¿Por qué me van a meter preso? ¿Qué coño? No soy ningún valiente pero no estoy haciendo nada malo. Bueno sí, aquí hacen lo que les da la gana, pero no tengo miedo. Siento respeto pero no miedo.

¿Cuando viste a Hans la toma fue instintiva o te detuviste a analizar lo que sucedía?

No, lo vi desnudo y ya. Lo fotografié y le di contexto. Es como cuando dibujas, tú sientes lo que estás haciendo, igual es la fotografía. Sé lo que estoy haciendo y por qué lo hago, no sé explicarlo. Es un pálpito. Es como cuando explicas el amor y explicas el arte, deja de ser amor y de ser arte.

¿Lo que te mueve en verdad es el cinetismo?

Me mueve mucho porque me gusta la líneas y el movimiento. Pero también me gusta documentar lo social desde el mensaje, no la coñaza. Es como el fotógrafo que toma la foto al chamo con las tripas afuera porque es sensacionalista o amarillista. No es lo mío. No sabes la cantidad de fotos que he dejado de tomar porque son definitivamente amarillistas. No quiero generar impacto desde lo obvio. Es como el artista que solo pinta el Ávila; no te vende arte sino nostalgia.

Dicho eso, ¿hay alguna foto que te hayas arrepentido de tomar?

En algún momento me pasó algo así con un guardia que lo dio una cachetada a otro, pero si el momento pasó, pasó. Es como si no hubiese existido.

Si no te apasiona tanto lo de la protesta, háblanos de tu otro proyecto.

Tengo otra cuenta que es @dbarrosv en Instagram, ahí pongo todo el trabajo cinético. Lo hice sin darme cuenta, siempre me han gustado las líneas, la luz, el movimiento. Ha sido la práctica y entender la velocidad y profundidad de cada lente lo que me ha hecho concretar cada obra. Es cinetismo, dinamismo, abstraccionismo geométrico. Todo es fotografía, no hay intervención digital.’

Haces demasiadas cosas, ¿crees que hay reciprocidad entre lo que haces?

Yo soy eso, si la gente no lo conecta depende la perspectiva con la que lo vean. Soy agente FIFA, doy conferencias, soy fotógrafo, soy rapero, soy bicampeón nacional de dominio del balón, jugué fútbol en Argentina e Italia, viajé por Turquía dominando el balón, escribí un libro que se llama “Quiero dibujar un beso tuyo”, hablo cuatro idiomas. Yo soy eso, no tengo ni plan de vida. Mi plan es no tener plan. Soy muy extraño.

¿Piensas sacar otro libro?

Es posible. Yo escribo mucho, a lo mejor saco otro tema de rap aunque me da miedo porque siento que se me va a ir la chaveta.

¿La música es un “side hustle” para ti?

Sí.

¿Por ahí dirías que liberas estrés?

Yo no trabajo. Para mi es muy sencillo, lo quiero hacer y lo hago. No sufro. No estoy sufriendo para ser alguien. ¿Qué necesitas para ser alguien? ¿Un millón de dólares? Por favor, nada que ver. Tengo compromisos y los cumplo. No le debo nada a nadie.

¿Por dónde haces catarsis entonces?

Ojalá supiera hacer catarsis. Es por eso que me enfermo.

¿No tienes presión de entrega?

No, yo soy el que crea.

¿Por qué te devolviste a Venezuela después de jugar fútbol?

Hubo un momento en el que me aburrí. Me dio vitiligo por estrés. Puede dar todo el dinero del mundo, pero mi felicidad y mi tranquilidad no tienen precio. Si me aburro me voy. Si me aburro de ti me paro y me voy, es mi vida. No es un comentario agresivo, es responsable. Si te mantengo aquí, haciéndoles pensar que yo sirvo para ustedes, ¿quién te devuelve a ti el tiempo que yo te estoy quitando?

¿La fotografía te ha enseñado algo sobre la perspectiva?

Todo. Todo varía. La vida es de cambio constante, es una búsqueda perenne, igual es la fotografía. ¿Que si ya fotografié todo Caracas? Mentira. Siempre hay algo. Eso es ímpetu, rigor, perspectiva. Entender la responsabilidad de la práctica, que el talento sin práctica es talento muerto. Por eso hay tantos escritores que no escribieron, tantos pintores que no pintaron, tantos fotógrafos que no fotografiaron.

¿Qué es algo que no puede decirse con fotos?

No sé. Tendría que averiguarlo. Todo lo que he querido decir a través de una fotografía lo he dicho.

Si tuvieras una valla en la Francisco Fajardo, ¿qué le pondrías?

La simpleza enamora.

Estamos empeñados en olvidarnos de lo importante que es el amor. En sabotear todo.

Una vez más, muchísimas gracias, Donaldo.

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