María Alesia Machado, del teatro ahora a la televisión

Si volvemos al pasado, a la Venezuela bonita, envidiable y paradisíaca, podríamos dar una vuelta por las producciones audiovisuales que se realizaban en este país, siendo el área de la televisión, el tope del talento reconocido a nivel mundial.

Hoy en día, con más censura que éxito, los medios de televisión trabajan en una Venezuela donde la evolución de la producción es monetariamente imposible, por lo tanto el producto final termina siendo un simple reflejo del estado del país; mediocridad y desorden.

Y siendo los canales sus oficinas de trabajo, los actores de televisión también padecen absolutamente todas las consecuencias de la decadencia, por lo que les toca, con más ganas que nunca, trabajar prácticamente con las uñas.

Con una pasión innata por el teatro y actualmente participando en una de las pocas productoras de calidad que quedan en el país, nos sentamos a conversar un rato con María Alesia Machado; quien a través de una personalidad y carisma increíble, hace lo imposible por explotar su talento para las artes en un escenario con miles de dificultades.

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¿A qué telenovela se parece tu vida?

¿Cómo iniciaste en el teatro, qué te inspiró?

Yo siempre de pequeña había querido estar en la televisión, pero mi familia no era de esas con papá músico, mamá artista y abuela escritora; para nada. En mi casa todo el mundo tiene carreras convencionales, por lo tanto nunca enfrenté mucho las artes. Eso sí, de chiquita era muy, pero muy novelera lo que me hizo querer salir en la televisión, pero al no tener gente cercana que me guiara, no sabía cómo se comía eso.

Cuando salí del colegio decía que quería estudiar para estar en el a TV. No para ser actriz, sino para ser famosa, ya que realmente no estaba clara de lo que significaba ser actriz; pensaba que todo tenía que ver con la fama. Obviamente, mi mamá me pidió un título universitario antes que todo y después yo podía hacer lo que me diera la gana.

Empecé a estudiar Comunicación Social en la Monteávila. Conocí a un amigo que estaba en clases de actuación, le comenté que quería entrar y a partir de la primera clase quedé enamorada. Era la primera vez en mi vida que estaba disciplinada con algo. Yo hasta los 18 años no sabía lo que era tener una rutina extra curricular; pasé por todas las actividades, pero siempre me l*dillaba al mes, hasta que comencé en teatro.

A partir de esas clases de teatro, el mismo mundo que lo rodea te empieza a presentar oportunidades. Lo más importante fue entender que el apuro que tenía por hacer cosas, estar en el teatro, cine y TV de ya para ya, no valía la pena, en lo que debía enfocarme era en estudiar para que cuando llegara la oportunidad me encontrara preparada. 

Finalmente me gradué de la universidad, y mi mamá se dio cuenta que al ser recurrente con mis responsabilidades en la carrera, el teatro era lo mío. Luego me fui a Nueva York a estudiar actuación dos años en el HB Studio. Allí reforcé todo lo que aprendí en Caracas, en el Gimnasio de Actores, y entendí que las artes escénicas era lo que yo quería como forma de vida, entendí los sacrificios que significaba formar parte de este mundo.

Ahora háblame de la novela.

Eneamiga es una novela escrita por Karin Valecillos, producida por RCTV Internacional y IVC. Hubiese soñado por verla en el canal dos como todas las novelas que vi de pequeña, pero por razones obvias, no se puede transmitir en Venezuela. Se va a pasar en los Estados Unidos y en toda Latinoamérica, y en DirecTV por IVC.

Está compuesto por cuatra directores: Javier Vidal, Samuel Hurtado, Juan Fermín y Arturo Páez, una fusión entre el teatro, novela y cine. Es una diversidad de talento excelente.

Lo que más me ha gustado y de lo que he aprendido con esta producción es que afortunadamente casi todo el elenco venimos del teatro. También estoy entendiendo cómo se manejan las cámaras, la gesticularidad, que es un equipo mucho más grande, todos trabajando al mismo tiempo, por lo tanto no te puedes retrasar, sino ir compaginado con el trabajo de ellos.

Aquí es donde toda la técnica que he aprendido, la postura, la voz, y la dicción, la llevo a ese “acción” que me indica que estoy preparada.

¿Cuál es tu opinión sobre la decadencia en la televisión venezolana?

Bueno, no te puedo hablar de cómo fue internamente porque no lo viví. Lo estoy viviendo actualmente en el canal; pero según lo que me cuentan, evidentemente los beneficios, como se trabajaba, el ambiente, era mucho mejor. Desde los equipos, hasta los talentos. Sin embargo, se está haciendo un esfuerzo grandísimo; no por hacer lo mismo que en los años de gloria de la televisión venezolana, sino de tratar de hacer las cosas lo mejor posible con los recursos que se tienen actualmente.

Evidentemente sí hay una decadencia porque estamos viviendo una Venezuela donde RCTV está haciendo una sola producción al año, y ni siquiera se puede ver en el país. Yo estando pequeña veía cuatro novelas distintas al día. Estamos hablando de cuatro proyectos al año. Ahora solamente hay uno, que no se transmite acá.

Sí, te puedo decir que en Eneamiga se está poniendo todo el empeño. Por eso se asociaron con IVC para hacer un trabajo de la mejor calidad posible, uniendo dos grandes televisoras: una que tiene toda la vida y una más nueva.

Hablando con actores y directores que sí vivieron la Venezuela de las novelas, te cuentan que con los sueldos que se pagaban se podía vivir cómodamente, además de que la empresa te contrataba como tal. Ahora es completamente provisional. Formas parte de la producción y te vas.

Ahorita, los actores vivimos una incertidumbre perenne porque en verdad solamente un canal está haciendo televisión y todos nos morimos por estar ahí. En verdad nosotros, los que padecemos esta crisis con respecto a este medio, sabemos lo que se ha luchado por estar en RCTV, por lo tanto no te permites errores. La disciplina y el enfoque son lo más importante porque no sabes si después de esta novela vendrá otra.

¿Cómo se mantiene un canal como RCTV produciendo contenido en esta Venezuela?

Con ganas, con las uñas, y por tres razones: por experiencia, por arraigo y por amor.

Hoy estuve hablando con uno de los sonidistas del canal, José Gregorio Pérez, y me comentó que él seguía en el canal porque “tenía su ombligo sembrado en la empresa”. Es impresionante cómo los empleados se identifican con RCTV y dan el todo por su trabajo.

Cuéntame una buena y una mala historia de tu experiencia en las artes escénicas.

La mala, en esta producción, tuve una escena en la que tenía que hacer yoga. Yo hago yoga, pero de principiante. Grabando sentí que me la estaba comiendo, con el texto y la actuación. Pues la escena fue un asco, ni se daba el yoga, ni se daba el parlamento. Ahí es cuando voy al tema de que necesitas demasiada disciplina. Si no sé hacerlo, no puedo mentir para luego hacer el ridículo.

Y una buena que siempre cuento. Cuando empecé a trabajar en la obra 1984, justo se había ido mi hermano al cielo y dos semanas después empezaban los ensayos. Dije que no lo podía hacer, que no tenía la fuerza. Fui al psiquiatra y me dijo que debía entregarme a algo con lo que mi mente estuviese completamente conectada. Me di cuenta que mi hermano me había puesto la obra en mi camino para que yo a través de ella sanara el dolor que tenía. Me entregué en cuerpo y alma. Las únicas tres horas en las que no estaba triste fueron las relacionadas con 1984. Desde octubre hasta diciembre del año pasado participé en la obra.

Entendí por mí misma que el arte es sanador. Yo he podido pasar todo ese tiempo tirada en cama, pero en cambio hice catarsis y me entregué a un personaje, por lo que al teatro le debo demasiado. Si no fuese por esa obra no sé qué sería de mi vida ahora.

¿Si tuvieras una valla en la autopista Francisco Fajardo qué diría?

“Si no te lo crees tú misma no pasa. Hay que creer, querer y aprender”. 

¡Mil gracias María Alesia! 

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