Woodstock: el festival que cambió el mundo - The Amaranta

Woodstock: el festival que cambió el mundo

Más allá de los artistas, los festivales de música son fenómenos culturales. No es difícil notar el impacto de festivales como Coachella o Lollapalooza, incluso el Primavera Sound. Estos espacios no se limitan únicamente a las presentaciones de nuestros artistas preferidos, son verdaderos acontecimientos que reúnen tanto a artistas como a su público. Cuando pensamos en el festival de música como fenómeno cultural quizá el primero que venga a nuestra mente sea uno de los originarios y más importantes: Woodstock. 

La influencia y la relevancia del evento es innegable hoy en día, tanto así que los músicos actuales pretendían realizar un concierto en celebración del quincuagésimo aniversario de Woodstock, sin embargo, este fue cancelado tan solo unos días antes del evento. Aunque es una lástima ya que aquel festival que se llevó a cabo en 1969 es digno de conmemoración, en The Amaranta sí le rendiremos tributo a tan icónico suceso hablando un poco sobre él.

¿Cómo empezó todo?

Cuentan en Woodstock: An Enclyclopedia of the Music and Art Fair que todo comenzó cuando John Roberts, heredero de una farmacéutica, se unió a su amigo Joel Rosenman para buscar la mejor manera de invertir su dinero y generar ingresos. En esa lluvia de ideas se les ocurrió publicar un anuncio en el New York Times para hallar un buen proyecto en el que trabajar, fue así como conocieron a Artie Kornfeld y Mike Lang, quienes rápidamente se volvieron sus socios en la apertura de un estudio de grabación en Woodstock, Nueva York. El concepto del festival surgió como una forma de recaudar dinero para construir el estudio. Iniciaron pensando en un concierto para 50.000 personas. Se estima, sin embargo, que al festival de Woodstock asistieron cerca de medio millón de personas. 

El grupo consiguió hacer el evento en el pueblo Wallkill, a las afueras de la gran manzana, e inmediatamente empezaron a vender sus boletos en tiendas de discos y por correo postal: $7 un día, $13 dos y $18 por la duración completa del festival. Afrontaron diversos problemas, como cuando algunos residentes de las cercanías consiguieron aprobar una ley que prohibiera la realización del concierto para así evitar que “un montón de hippies drogados” estuvieran deambulando por allí. Esto los obligó a buscar otro sitio en el que pudieran poner en marcha lo planeado y lo encontraron en una granja en Bethels, también cerca de Nueva York. Ahora tenían que obtener nuevos permisos y contratistas.

Tres días antes del concierto, alrededor de 50.000 personas se encontraban ya acampando dentro de las instalaciones del espacio designado para el evento, donde todavía no habían colocado las cercas para que eso no sucediera. Como no podían sacar a tanta gente y obligarlos a pagar por la entrada, el festival pasó a ser completamente gratuito. Luego de correrse la voz, había cerca de 500.000 personas al iniciar el concierto.

Woodstock

Entre el 15 y el 18 de agosto de 1969 ocurrieron varios imprevistos: llovió, la tierra se tornó barro, hubo problemas de tráfico por todos los carros estacionados en las afueras del festival, consumo de drogas por doquier. Además, las colas para usar el baño eran gigantes porque existía un solo sanitario. Los precios de la comida eran exagerados. Nada de esto evitó que los espectadores disfrutaran de las ahora legendarias presentaciones de Joan Baez, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Santana, The Who, The Grateful Dead y Jimi Hendrix, quien se tuvo que presentar el lunes en la mañana por la falta de organización. Fue una experiencia caótica, pero inolvidable.

¿Cómo terminó todo?

Aunque el público disfrutara y las presentaciones se realizaran sin mayores problemas (aun con eventualidades como la interrupción de la activista Abbie Hoffman durante el set de The Who), para los organizadores fue un desastre. No se tuvo control sobre lo que estaba sucediendo, ni de los asistentes, ni del horario de las presentaciones, ni de la comida. El equipo de jóvenes emprendedores tuvo que endeudarse con los bancos locales para poder continuar con el show y no obtuvieron realmente ninguna gran ganancia del concierto, solo más de 60 demandas y un déficit de un millón de dólares. El dinero lo obtuvieron después, gracias al documental Woodstock: 3 Days of Peace & Music (Woodstock: 3 días de paz y música), un éxito de ventas absoluto continúa siendo una referencia en nuestros días.

El legado de Woodstock

Después de tres días de música —cuatro si tomamos en cuenta la presentación matutina de Hendrix—, Woodstock pasó de ser un simple evento a una leyenda. El festival es un mito que se mantiene vivo desde hace décadas porque a pesar de no contar con demasiada documentación sobre qué pasó exactamente aquellos días, seguimos hablando del concierto como si lo hubiésemos presenciado. Woodstock se convirtió, sin duda, en parte de nuestro inconsciente colectivo.

Woodstock es el reflejo de la cultura de los sesenta, marcada por el movimiento por los derechos civiles y el discurso del amor libre que pregonaban los hippies. Estos son elementos son inherentes a lo que fue y significó el festival. Cabría preguntarse, entonces, si hoy en día podría realizarse algo así. Nuestra imagen de aquellos tres días de paz y de música, aunque no hayamos estado allí, perdura en el tiempo como un recordatorio de posibilidades. 

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