Decodificando una revista porno

Ya en ocasiones pasadas hemos hablado que la pornografía, no debería ser (mejor dicho, fundamentalmente no es) un tipo de entretenimiento destinado únicamente al sexo masculino.

Si bien vivimos una realidad acostumbrada a destinar todas las conversaciones de sexo a un emisor y un receptor masculino, sabemos que tanto como a ellos, a nosotras también nos gusta el sexo.

A ver, que no dudo que nos gusta desde el mismo tiempo que les gustó a ellos, sino que hoy en día sentimos un ambiente más abierto y tranquilo para discutir que muchas mujeres ven pornografía, se masturban y hablan de sexo tan a menudo como ellos (sino más; se han visto casos).

El problema diría yo, está en que por más abierta que sea la conversación de relaciones sexuales, ambos sexos no son tratados con la misma atención desde el punto de vista de mercancía y publicidad.

Es cierto que el sexo vende, siempre ha vendido y ojalá para fortuna de mi carrera como comunicadora social, siga vendiendo; pero es inevitable darnos cuenta que existe toda una industria dedicada a satisfacer las necesidades de los hombres.

Películas, revistas y canales eróticos dedicados enteramente a un target masculino. Comerciales de cerveza, carros, perfumes, ropa y deportes con guiños pronunciadamente sexuales que incentivan compras por medio de vender sexualmente el producto a los hombres. Es como si las mujeres no viéramos televisión, leyéramos revistas, tomáramos cerveza, manejáramos, oliéramos bien, nos vistiéramos y sí, jugáramos fútbol.

Es evidente que ambos sexos coincidimos en los mismos gustos, pero me parece absurdo que en primer lugar se simplifique al hombre con la idea de que solo compraría una cerveza si se la vende una rubia que pasa 12 horas en el gimnasio diariamente; y en segundo lugar, que se niegue el hecho de que una mujer compraría un perfume si en el comercial aparece un tipo a lo Leonardo DiCaprio (el Leo primera generación).

Por otro lado, más que absurdo me parece tonto limitar el vasto mercado erótico a seleccionadas piezas para mujeres y no considerar que (por segunda vez escribo esto en la revista) las mujeres también vemos pornografía. Un amplio mercado de películas, revistas y canales enteros para una audiencia femenina que ha sido inexplorado, por flojera, tradición o sometimiento que estoy segura está sentado sobre una mina de oro.

Escribiendo esta introducción un tanto molesta, he categorizado hechos, criticado otros y alegado que existen mercados inexplorados, pero lo digo porque estoy segura que tengo la razón. Tal vez si nos acostumbramos a hablar un poco más de ello, el sexo se vuelve en un tema normal y así ese grupo (bastante amplio) de mujeres que se les ha negado más entretenimiento y lectura erótica podrá por fin ser complacido.

Sexo, sexo, sexo, sexo y sexo.

Escribí la palabra 5 veces a ver si empieza a normalizarse la cosa.

Sexo.

Una más.

¿Por qué insisto en tener la razón? Porque no es de gratis que las ventas de Cosmopolitan sean astronómicas, que Fifty Shades of Grey (por más terrible que fuese) haya sido un rotundo éxito, que las entradas a su secuela ya estén vendidas, y que muchas las primeras planas en Snapchat de Refinery29 sean las que sutil y a veces inteligentemente traten de sexo.

La primera vez hablé del medio audiovisual y de romper el tabú de que las mujeres también dedican tiempo a ver pornografía. Pero esta vez me quiero referir a las revistas y los artículos, esos medios que hablan a una audiencia que se sienta identificada hablando de sexo y ¿por qué no? instruida en muchos de estos temas.

Me parece que vamos un poco tarde a estas alturas de la historia para negar que una revista porno para mujeres sería una buena idea.

De que las hay, las hay.

Sin embargo, para variar, las mejores son en un idioma ajeno al nuestro, dirigido a una población distinta a la nuestra y que por tanto atiende necesidades que no nos satisfacen a nosotras. Pero como una propuesta fresca aparece una revista que responde a todas estas quejas sino que, como era de esperarse, es para machos.

Soho es una revista colombiana “para hombres” que se desenvuelve bajo el lema: “Contenido Para Hombres con Mujeres Hermosas, Modelos Colombianas Y Mujeres Lindas.” (sutil, ¿no?). Lo que tiene que aportar Soho a la comunidad editorial es que además de su versión impresa, cuentan con una digital que se enfoca en ese público de habla hispana masculino que quiere ver mujeres desnudas y leer una que otra cosa interesante.

Y es que es cierto, además de mostrar “las 5 fantasías sexuales que tienen todas las mujeres”, Soho ofrece piezas editoriales que tratan de temas no necesariamente masculinos sino de interés común desde un punto de vista fresco y sin tapujos.

Para evidenciar que una revista pornográfica puede no ser en esencia la representación gráfica o literatura morbosa sadomasoquista y poco elegante; expondré los pilares de Soho para descifrar su éxito y demostrar que su versión para mujeres tendría igual o similar aceptación.

1) Un video para homenajear las tetas naturales

Aquí A(en mayúscula)lex Mejía, un fotógrafo muy reconocido en Bogotá colaboró con Soho para editar un video admirando las mamas sin intervención quirúrgica.

Mi idea para la revista erótica de mujeres: Un video homenajeando abdominales de hombres trabajados. No necesariamente son los naturales los que más nos gustan, pero hey, 100% es un video que vale sus 4 minutos.

2) Películas y documentales de sexo que puede ver en Netflix

Pues me parece que el título es bastante explicativo.

Mi idea para la revista érotica de mujeres: exactamente el mismo artículo. Puedes binge watch Gossip Girl y disfrutar de Ninfomaníaca después.

3) Consejos para que no sea tan cursi

Este artículo escrito por una mujer para hombres le da la solución a aquella pobre niña que tiene un novio que la hace vomitar arcoíris de lo pegajoso que es.

Mi idea para la revista erótica de mujeres: Cómo evitar el novio cursi. Supongo que si le damos apoyo a ambas partes podremos salvarle a la sociedad miles de fotos subidas a Instagram con el caption: “Mi gorda y yo, el amor de mi vida #234meses”.

4) ¿Qué están haciendo mal los hombres en el sexo?

Aquí le explican a los hombres cómo con una encuesta descubrieron lo que las mujeres más disfrutaban y lo que menos les gustaba hacer en la cama.

Mi idea para la revista erótica de mujeres: Lo mismo pero dirigido a mujeres. Apuesto que una infografía explicativa sobre cómo se sienten los hombres en la cama sería de interés para más de una mujer que conozco. Digamos que solo por curiosidad.

Soho, aunque tiene su meta enfocada en hablar de sexo, cuenta con secciones de estilo de vida, entretenimiento e historia que amplifica el rango de temas a tratar y que atiende a otros intereses de los hombres además de “un buen polvo”.

Así en definitiva, mostrando que hablar de sexo entre hombres no tiene que ser sucio y sosteniendo mi punto de que hablar de sexo entre mujeres tampoco lo debe ser.

Queremos hablar de sexo en nuestro idioma y ver pornografía sin sentirnos juzgadas por ello. Las cosas como son.

Peace out.

Y sexo. 

A ver si nos acostumbramos.

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