Dan Humphrey se descarrila en ‘YOU’

Lo primero que llega tu mente cuando ves a Penn Badgley es probablemente un adolescente adorable enamorado de Blake Lively en Gossip Girl. La serie YOU de Netflix desafía esa presunción con la historia de Joe, un acosador obsesionado con Beck al punto de hacer lo que sea para que nada se interponga en la relación que quiere construir.

La serie, en su mayor parte, la narra Joe. Desde el primer momento que mira a Beck, empieza a formular lo que será su vida como pareja, y nos repugna un poco con sus reflexiones retorcidas. Entra a su casa, toma su teléfono y su computadora, la observa, y hace una compilación de cosas impresionantes para poder ser todo lo que Beck necesita. Beck, por su parte, es una mujer que ha crecido con daddy-issues no resueltos que se manifiestan en necesidad de ser vista, amada y entregarse más de la cuenta a las relaciones. Es una receta para desastre.

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De entrada, ¿vale la pena ver ‘YOU’?

Sí. Nacida del best seller de Caroline Kepnes publicado en el 2014, este thriller psicológico colmado de suspenso es una historia moderna de un stalker verdadero, con un desarrollo de los personajes y desenlace de la historia que hasta los más astutos no pueden predecir.

A pesar de que la serie gira en torno a Joe y Beck, se nutre increíblemente de las historias personales de muchos de los personajes, las cuales se hacen evidentes gracias a las capacidades de stalker de Joe. Además de los problemas parentales de Beck, Joe hace evidente su infancia y adolescencia traumática, viviendo de orfanato en orfanato hasta que decide fugarse y vivir en la calle. El vecino de Joe -Paco-, sufre de una madre drogadicta y abuso doméstico. Peach, la mejor amiga de Beck, oculta mucho más de lo que parece detrás de sus buenas intenciones.

En mi opinión, son las interacciones que pasan por debajo de la mesa las que hacen de YOU tan entramada e impredecible, definitivamente son su motor. Todos los personajes se tocan en distintos puntos, pero por el único motivo de incidir en la vida de Beck o mermar la sucesión de los hechos, todo esto ajeno a la conciencia de ella. De esta manera, se suman a una cuenta tácita las decisiones que otros toman sobre la vida de la protagonista, peleándose el resultado, mientras que ella se siente indefensa e incapaz y no sabe por qué.

Un elemento importante de resaltar es el performance de Penn Badgley en la serie. Sabemos lo difícil que es para los actores desligarse de los papeles que formaron y marcaron sus carreras. En el caso de Badgley es igual, puesto que su percepción está intrínsecamente marcada por Dan Humphrey de Brooklyn. En mi opinión, Badgley no logra desligarse totalmente de Dan, sino convertirse en su antítesis, Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Admitiré que los monólogos rayando en la manía hacían que terminara los episodios con mala vibra -suena esotérico, lo sé-, pero asumiré que de esta manera la serie cumple su objetivo.

No diría que la serie hace la reproducción a la perfección. En lo personal, soy bastante asustadiza y cualquier cosa puede hacer que sueñe cosas raras, pero para los que tienen más agallas probablemente no obtengan un high de la serie. En un artículo de Variety, -por ejemplo- la escritora da a entender que Joe no le movió ni una pestaña con su actuación maníaca.

Sin embargo, la segunda temporada ya está programada para el 9 de septiembre, y luego del final de la primera, puedo decir con seguridad que casi cualquier persona que la haya visto estará pendiente de ver con qué locura se sale Joe ahora.

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