Un festival, tres generaciones: la evolución de las bandas venezolanas - The Amaranta

Un festival, tres generaciones: la evolución de las bandas venezolanas

La caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958 representó un antes y después para la política venezolana. El Pacto de Punto Fijo, las segundas elecciones libres del país y la instauración de un sistema político democrático seguramente son algunos hitos de ese año. Sin embargo, muchos otros cambios que ocurrieron entonces permitieron que la vida en Venezuela se transformara. Eso fue lo que sucedió, por ejemplo, gracias al fin de la censura que no permitía la difusión libre de álbumes y películas de nuevos artistas internacionales.

La importación de filmes y discos que estaban teniendo éxito en el exterior permitió que las tendencias de países como Estados Unidos e Inglaterra empezaran a llamar la atención de la juventud, según Javier Weyler en su trabajo de grado La historia del rock en Venezuela. La gran influencia de los americanos en la empresas petroleras de Maracaibo hizo que en esta ciudad la popularización del rock fuese más rápida, por lo cual se hicieron distintas fiestas en el Club Creole en las que este estilo de música era el protagonista. Estas se convirtieron en los primeros eventos en los que bandas venezolanas tocaban otros ritmos que se alejaban de los sonidos tropicales que dominaban la escena musical en el momento.

Los Impala
Portada del álbum Los Impala de la banda del mismo nombre, que fue una de las primeras de Venezuela
Cresta Metalica 

Desde esas fiestas en el Club Creole hasta nuestros días, los eventos de rock en Venezuela y las bandas venezolanas han evolucionado, integrándose a la cultura pop del país. Aunque, tal vez, nombres como Los Impala, Los Dinámicos, Los 007 y Las Cuatro Monedas no sean tan conocidos para los millennials y centennials, grupos como Sentimiento Muerto, Zapato 3, Áditus y Caramelos de Cianuro son fácilmente identificables para estas generaciones y forman parte de su identidad, al igual que los artistas que se dedican a géneros más tropicales.

El vínculo que tiene el público de nuestro país con las bandas venezolanas se evidencia en el furor que pueden causar eventos como el Johnnie Walker Fest, el Sunset Roll Festival o el Cusica Fest, en los cuales artistas venezolanos, incluyendo a esos que tienen tiempo sin tocar en el país, se presentan y conectan con la audiencia que los vio nacer. Este último, organizado por la plataforma digital de música del mismo nombre, tiene la particularidad de que evidencia la evolución de lo que denominaron una misma movida alternativa mediante tres generaciones de bandas venezolanas.

Bandas venezolanas Cusica Fest
Póster del Cusica Fest
Cusica Venezuela

El uso de las palabras “movida alternativa” para referirse a la suma de todos estos grupos encaja perfectamente con el hecho de que no podemos encasillarlos en un género específico. Esto se debe, en parte, a que la música hecha por bandas venezolanas se ha caracterizado desde los setenta por mostrar un interés tanto por lo que se hace en Europa y Estados Unidos como por los sonidos autóctonos de Venezuela, integrando ambas corrientes en sus creaciones.

Aunque no podríamos decir que todas las bandas venezolanas se encargan de fusionar ritmos tradicionales o caribeños con el rock o el punk, sí es evidente que la música latina forma parte de las influencias que definen el sonido de la generación que va desde finales de los ochenta hasta principios de los 2000. Durante esos años, distintos factores provocaron que los ritmos tropicales fuesen preponderantes en la movida alternativa. Uno de ellos podría ser que en esa era en la que el rock venezolano se volvió masivo, las disqueras estaban interesadas en comercializar la música de la movida alternativa del país, por lo que les sugerían a los grupos incorporar influencias del merengue o el tambor, entre otros, para llamar la atención de un público más amplio que estaba acostumbrado a esos ritmos. Este hecho pudo incidir en el tipo de melodía que creaban grupos como Los Amigos Invisibles y Malanga, por ejemplo, al igual que Desorden Público, quienes pasaron de tener un estilo post punk a convertirse en los principales representantes de la tercera ola del ska en Venezuela, integrando instrumentos tradicionales en su composición musical.

Desorden Público
Desorden Público
El Nacional

En una entrevista para Últimas Noticias, Horacio Blanco —vocalista de Desorden Público— expresó que en los noventa las bandas venezolanas empezaron a tener mayor exposición porque la invención del disco compacto o CD facilitó la radiodifusión de sus canciones, permitiendo que estas llegaran a una audiencia más grande. Por esta razón, los grupos de rock o géneros afines comenzaron a entrar en espacios que eran comunes para artistas de sonidos más tropicales. Adicionalmente, como exponen Pablo Osío y Tomás Lengemann en su trabajo de grado Rock Hecho en Venezuela en Tiempos de Ley Resorte, agrupaciones como Desorden Público y Los Amigos Invisibles realizaban giras por Europa o Estados Unidos, exportando los sonidos que caracterizaban a las bandas de Venezuela.

 Los Amigos Invisibles
Los Amigos Invisibles
Toronto Hispano

Particularmente, Los Amigos Invisibles, Desorden Público y Malanga, como representantes de esa generación, comparten el uso de elementos de géneros como el flamenco y la salsa; de instrumentos como el tambor, la trompeta y el saxofón; y de palabras comunes del español en Venezuela. Según Weyler, estas características evidencian que estas bandas venezolanas eran parte del mestizaje del rock que era común en los noventa en nuestro país, cuando se empezaron a unir todos los sonidos que habían distinguido al rock venezolano en décadas anteriores.

Durante los treinta años que precedieron a la generación de los noventa, el género pasó por una evolución que podemos describir como cíclica debido a que en los sesenta la música era netamente una imitación de lo que se hacía en Estados Unidos o en el Reino Unido. Luego, en los setenta, se hizo común incorporar sonidos tropicales a los ritmos típicos del rock. Tanto Osío y Lengemann como Weyler concuerdan en que en ese momento el género se volvió autóctono, pues hacía uso de instrumentos como el arpa, el cuatro y las trompetas. Posteriormente, en los años ochenta, esto cambió y aunque no se regresó a la reproducción casi exacta de los sesenta, las bandas venezolanas prefirieron hacer música que se desligaba parcialmente de los ritmos caribeños y que tenía más elementos típicos del hard rock, el new wave y, sobre todo, el post punk. 

 Tomates Fritos bandas venezolanas
Tomates Fritos
Andrea Sandoval (@andreadanielas)

Con el inicio del nuevo milenio, esta evolución cíclica siguió vigente dentro de la movida alternativa de Venezuela. A pesar de que Tomates Fritos, una de las bandas venezolanas que inició su trabajo en los noventa, sea un grupo al cual Cusica apunta como parte de la generación de Desorden Público, Los Amigos Invisibles y Malanga, esta agrupación, cuyo sonido se aleja de la fusión que caracteriza a las otras tres bandas, ha sacado la mayoría de su material discográfico a partir del 2006. Por esto, más que parte del movimiento musical de los noventa, Tomates Fritos sirve como un puente que conecta la época de la masificación del rock nacional con la generación del Nuevas Bandas, como la denominó Últimas Noticias.

A finales del 2000 y principios de la década del 2010, la música de la movida alternativa definitivamente se alejaba nuevamente de los sonidos tropicales. Bandas venezolanas como Viniloversus, La Vida Bohème, Los Mesoneros y Okills tenían influencias tanto internacionales como nacionales. Sus sonidos poseían elementos que recordaban a grupos que estaban teniendo éxito en el mundo anglosajón, como Linkin Park, Foo Fighters y The Killers, y también a otras agrupaciones de Venezuela como Caramelos de Cianuro, Sentimiento Muerto y Zapato 3. 

Viniloversus rock
Viniloversus
Topo Maseda

La separación de esta generación de bandas venezolanas de los sonidos tropicales no tiene una razón concreta, pero se puede intuir que era una manera de ir en contra de la popularidad del reguetón, el cual invadía todos los espacios musicales que el rock nacional había logrado conquistar en los noventa. Debido a que ese era el panorama, las agrupaciones del momento utilizaron el nacimiento de redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram a su favor, pues a través de ellas lograron promocionar la música que estaban grabando de manera independiente.

Los Mesoneros
Los Mesoneros
@gara

La música creada por esta generación de bandas venezolanas no tardó mucho tiempo en empezar a triunfar en el exterior. Tanto Los Mesoneros como La Vida Bohème obtuvieron nominaciones a los Latin Grammys por sus álbumes debut, mientras que el grupo Viniloversus fue reconocido de la misma forma por su segundo trabajo discográfico. Así, se abrieron muchas puertas para estas agrupaciones, las cuales entonces pudieron firmar contratos con sellos latinoamericanos y expandir sus horizontes más allá de las fronteras venezolanas.

 La Vida Bohème bandas venezolanas
La Vida Bohème
El Impulso

Al aprovechar estas oportunidades, las bandas tuvieron que emigrar para poder trabajar con las compañías discográficas que los habían firmado, lo cual hizo que esta generación siguiera contribuyendo con el rock nacional, pero desde otros territorios. Aunque la diáspora podría implicar un vacío en la escena venezolana en la que se presentaban estas bandas, más bien ha ayudado a que una nueva generación de la movida alternativa pueda tomar fuerza en Venezuela y llamar la atención de un público que ya está acostumbrado al éxito del movimiento alternativo.

La generación de la movida alternativa que está teniendo éxito en la actualidad se caracteriza por seguir el ciclo evolutivo común del rock nacional. Las bandas venezolanas, así como los solistas, del momento se inclinan hacia los ritmos tropicales que las agrupaciones que vinieron antes habían hecho a un lado. Anakena, El Otro Polo y Andrés Mata destacan en este grupo por incluir la bachata, el bolero y el reggae en sus canciones, mientras que LaFleur y Gran Radio Riviera tal vez no usan sonidos de géneros latinos, pero se diferencian por crear música alternativa que se parece más a lo que tiene éxito actualmente en plataformas de streaming como Spotify que a lo que estaban haciendo algunas bandas en Venezuela a principios de esta década.

 Anakena bandas venezolanas
Anakena
Cusica

El regreso a los ritmos caribeños en la música de la movida alternativa puede que se esté dando debido al gran éxito que tienen los géneros latinos en el mundo entero actualmente. Desde el momento en que Despacito de Luis Fonsi y Daddy Yankee llegó al número uno de distintas carteleras internacionales, las influencias tropicales se han colado en diferentes géneros como el K-pop y el EDM. Las bandas venezolanas, también, han sido influenciadas por este éxito, haciendo uso de esos ritmos que se habían dejado de lado anteriormente.

 El Otro Polo
El Otro Polo
Ichamo.com

Hoy en día, esta generación de la movida alternativa se vale de espacios digitales como YouTube y Spotify para dar a conocer a un público más grande sus canciones y álbumes. Estas plataformas han facilitado que la gente se familiarice con el trabajo de las  bandas venezolanas, al igual que con el de los solistas, de forma independiente. Asimismo, lugares como Cusica Live, el Centro Cultural BOD y el Centro Cultural Chacao han abierto sus puertas para que estos músicos puedan presentarse en la ciudad de Caracas.

 Gran Radio Riviera
Gran Radio Riviera
Edwin Corona

Los sitios que apoyan la movida alternativa son esenciales para permitir que su música siga generando impacto en el público nacional que ya la siente como algo tan autóctono como cualquier otro género tradicional. Por esta razón, eventos como el Cusica Fest no solo abren una plataforma para nutrir ese vínculo con la audiencia, sino que también evidencian toda la evolución por la que el rock venezolano y los géneros afines han pasado. En particular, este festival demostró, cuando todos los intérpretes subieron al escenario al final de la presentación de Los Amigos Invisibles, que cada una de las bandas venezolanas, con sus similitudes y diferencias, forman parte de un mismo movimiento y siguen apostando por el país que los vio nacer.

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