Confesión: Me gusta el Reality TV

Confesión: Me gusta el Reality TV

En algún momento hemos sido culpables de disfrutar de una audición en la que Simon Cowell no dejó de fruncir el ceño y voltear los ojos, una persona perdiendo millones de dólares o nuestra candidata favorita teniendo un cat-fight por espacio en el clóset.

Mi caso en este tema es particular, porque ya pasé la pena de disfrutar de esta televisión de bajo presupuesto y admito abiertamente que no hay nada que me acelere más el corazón que ver la final de The Voice, y es que no me parece que está mal.

Existen varias razones por las cuales me gusta el Reality TV; algunas válidas en un aspecto más profesional, y otras completamente personales.

1. El simple y mundano placer de criticar.

Esta es la parte más catártica de ver reality TV sin duda. No hay nada que se sienta mejor que criticar el tono de un cantante como si fuera Gustavo Dudamel, juzgar las poses de una modelo como si fuera la propia Janice Dickinson o cuestionar las técnicas de supervivencia de un individuo como si fuera Bear Grylls.

Además, puedes retar las decisiones de los jueces y alegar por algunos participantes como si tuvieses lugar en el mundo para hacerlo.

2. Es un evento social

Hablemos claro un segundo: ¿cuándo fue la última vez que llamaste a alguien por algo que pasó en The Big Bang Theory o en Girls? A veces los guiones le quitan algo del factor wow a las series.

Para mi, es una reunión social cada final de The Bachelorette o The Voice. Así no estemos en físico, compartimos incesantemente todo lo que pensamos por el chat de turno de amigas que sigan el show tan árduamente como uno.

3. Factor sorpresa

Sí, yo se que todo está planeadísimo, pero te aseguro que nadie le dijo a Tyra Banks que le gritara a una de las participantes “We were all rooting for you! How dare you?”, o que algún cantante en American Idol se hubiera puesto a llorar en plena canción.

4. Desafía lo que puedes o no poner en televisión

En algún momento, alguien le dijo a otra persona: las relaciones amorosas no se deberían poner en televisión, eso es algo privado e individual, y esa persona dijo “f*uck it”, e hizo un show en el que 25 mujeres se pelean por ganar el corazón de un individuo a partir de citas planificadas y premiaciones con rosas.

En otro momento, alguien dijo que era imposible televisar una carrera internacional que sigue a los participantes en todo lo que les sucede de principio a fin y esa persona dijo “f*uck it”.

Y estoy segura que en algún instante alguien llegará con una idea borradísima tipo: nunca deberían mostrar cómo una persona se emborracha por dinero y luego lo usa para lo que le de la gana, y alguien que escuche va a decir “f*ck that!”, y nacerá otro show.

5. Te vuelves parte.

Sin importar lo hipster que pueda intentar ser, he llorado con las típicas historias tristes antes de audicionar en The X Factor, y he alentado lejanamente a alguna repostera que cocinó los mejores cupcakes a mi juicio.

Los reality tv shows te hacen ver a los seres humanos “tal y como son”, o más o menos. Es como cuando asustas a alguien y ves su reacción desnuda, el miedo que pasa por sus ojos y el placer que te genera a ti que obtuviste tu cometido. El reality TV es más o menos así pero con miles de cámaras grabando para cuando metas la pata o te saquen de quicio.

6. Soy chismosísima y ya

No me van a decir cuando alguien viene con un “chisme buenísimo” no se les alborotan las endorfinas. Somos seres chismosos, que nos encanta ver qué sucede cuando le tocas el botón equivocado a alguien o cuál es el pasado de cierta persona. Por eso es que videos como “What I Eat in a Day”, “What’s In My Bag?” y “What I Wore in a Week” son tan populares en YouTube. Es una cuestión involuntaria. Ser metiche es lo máximo.

Queramos o no, el reality TV es lo mejor que le pasó al mundo de la televisión en un buen rato, y de alguna manera, muchas de las cosas que disfrutamos o criticamos están ligadas a la espontaneidad del momento, a la esencia de lo que está sucediendo. ¿Hubieses preferido que los Oscars los anunciaran como graduarse por secretaría? No. Prefiero ver a todo el elenco completo de La La Land tener que bajarse del escenario para que pase el de Moonlight a que anuncien los premios y ya sin que nada interesante pase. ¿Macabro? ¿Misántropo? Un poco, pero mientras más rápido te aceptas más rápido disfrutarás que una cantante se tropezó en plena audición. 

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