Las ‘chick-flicks’ de los ochenta que necesitas ver

Porque todavía quedan muchas en nuestra lista

Las comedias románticas viejas son mi pan de cada día y no es porque quiero intentar ser una mujer “alternativa”, sino porque en el fondo de mi corazón sé que pertenezco a una chick-flick: soy la típica joven adulta que está intentando encontrar su camino con la banda sonora de una cinta de John Hughes de fondo.

Así que para seguir mi fantasía, no dudé en escribir una lista de mis comedias románticas favoritas de la época en la que sonaba A-ha por todos lados y Cerati seguía trabajando tiempo completo con Soda Stereo. Ponte en la vibra con esta canción y comienza a leer:

Pretty in Pink (La chica de rosa) – 1986

Pretty in Pink
Paramount Pictures

Molly Ringwald interpreta a Andie, una niña del grupo de los “inadaptados” que se enamora del chico popular. El problema está en que, por pertenecer a dos niveles socioeconómicos distintos, todos los que se encuentran a su alrededor están en contra de la relación.

En ella aparece el famoso hermano de Charlie Sheen en Two and a Half Men (Dos hombres y medio), Jon Cryer, como el amigo hipster de Andie. Además, la comedia romántica tiene una de las mejores bandas sonoras con canciones de Echo and the Bunnymen, The Rave-Ups y New Order.

The Breakfast Club (El club de los cinco) – 1985

The Breakfast Club
Universal Pictures

Cinco adolescentes de diferentes “tribus” escolares se unen en un sábado de detención y aprenden a ser tolerantes con cada una de sus subculturas. En la pantalla, el deportista Andrew (Emilio Estevez), el chico malo (Judd Nelson), el ñoño (Anthony Michael Hall), la niña rara (Ally Sheedy) y la popular (Molly Ringwald) se enfrentan en conjunto al director malvado para darse cuenta de que en realidad no son tan distintos como pensaban.

Dirty Dancing (Baile caliente) – 1987

Dirty Dancing
Vestron Pictures

Patrick Swayze se convirtió en uno de los hombres más deseados de los ochenta después de que nos mostrara que podía bailar con la hermana de Ferris Bueller en Dirty Dancing. En esta comedia romántica vemos una historia de amor prohibido de verano entre una joven de clase media alta y un bailarín en un resort. Y bueno, todo termina al ritmo de la famosa canción Time of Our Lives.

Flashdance – 1983

Flashdance
Paramount Pictures

Una constructora que sueña con estudiar en una academia de ballet, baila en un bar nocturno y comienza a salir con su jefe. Es una historia algo compleja y entretenida, sobre todo si eres fanática de los musicales y de esta época en específico.

A pesar de no ser una de las más famosas de su género, tiene escenas icónicas que aún se referencian directamente en el mundo audiovisual, como en Deadpool 2, y canciones que que integran cualquier lista de reproducción de los ochenta.

When Harry Met Sally (Cuando Harry conoció a Sally) – 1989

When Harry Met Sally
Castle Rock Entertainment

Meg Ryan y Billy Crystal se conocen de camino a la gran manzana, pero no terminan amándose, sino odiándose fervientemente. Este no es el típico cuento de amor: aquí encontrarás la realidad de cómo se forman las verdaderas relaciones y lo que te puede pasar a ti.

El guion fue escrito por Nora Ephron, quien escribió y dirigió también Sleepless in Seattle (Sintonía de amor), You’ve Got Mail (Tienes un e-mail) y Julie & Julia (Julie y Julia).

Say Anything… (Digan lo que quieran) – 1989

John Cusack es un recién graduado de la secundaria que invita a salir a una hermosa joven, mientras intenta descifrar qué hacer con su vida. Si alguna vez te has cruzado con una escena en la que un hombre espera con un equipo de sonido afuera de la ventana de su amada, es de esta película.

Footloose – 1984

Footlose
Paramount Pictures

Un forastero llega al pequeño pueblo donde el pastor ha decidido que nadie puede bailar, lo cual genera una serie de problemas con los adolescentes del lugar. Aunque Kevin Bacon nos dejó impresionados con sus pasos de baile en Footloose, también podemos recordar a una tal Sarah Jessica Parker caminando por allí en este filme.

Fame (Fama) – 1980

Fame
MGM

El largometraje nos cuenta la historia de un grupo de talentosos adolescentes, entre esos Debbie Allen, que estudian en una secundaria de arte en Nueva York, donde quieren encontrar la manera de destacar. La trama también es muy conocida por su serie de televisión.

Heathers (Escuela de jóvenes asesinos) – 1988

Heathers
New World Pictures

Las películas de amor no siempre son convencionales, muchas veces estas tratan sobre uno tóxico y letal. Por eso, Heathers tiene un lugar especial en mi corazón, porque Winona Ryder hace de Verónica y el guion es genial. Si recuerdas a “las Ashleys” de Recreo, te darás cuenta de que el grupo alrededor del cual gira la historia es algo similar.

Las Heathers les hacen la vida imposible a todos en la secundaria, incluyendo a Verónica, que aunque forma parte de su grupo, las odia profundamente. Sin embargo, el reinado de las chicas malas comenzará a desvanecerse con la aparición de J.D. (Christian Slater), quien hará que todo se ponga algo sombrío y extraño.

Ferris Bueller’s Day Off (Un experto en diversión) – 1986

Ferris Bueller’s Day Off
Paramount Pictures

Ferris Bueller (Matthew Broderick) decidió poner en marcha un plan lleno de mentiras para no ir a clases y disfrutar el día con su mejor amigo y su novia, pero, ¿logrará no ser descubierto?

Esta fue hecha por la fábrica de éxitos juveniles, alias John Hughes, y se ha convertido en un clásico para los domingos de relajación (o momentos en los que tienes ansiedad).

Es probable que haya quienes encuentren aburridas estas cintas porque les parecen repetidas: niña conoce a niño, tienen problemas porque forman parte de distintos grupos, pero al final encuentran la manera de que eso funcione y viven felices para siempre. Sí, tiene un poco de certeza esa generalización, pero la diferencia entre las antiguas y las actuales producciones adolescentes está en lo más importante: los guiones.

A pesar de que las tramas del pasado eran comunes, sus creadores encontraban la manera de que el cuento tuviera profundidad, ya fuese poniendo mensajes en los temas musicales que usaban o escribiendo  diálogos interesantes que dejaran cierto aprendizaje capaz de marcar a los espectadores, como el famoso “Solo quiero que sepan que me destruyeron” de Pretty in Pink.  Actualmente abundan los engaños, finales felices forzados y la necesidad insaciable de vender como el en  Sierra Burgess. Así que si quieres sentir lo que era vivir en la época donde veían caras y no celulares, hazle caso a esta lista y disfruta de los ochenta.

via GIPHY

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