‘Changes’ es la cosa más mediocre que ha hecho Justin Bieber

‘Changes’ es la cosa más mediocre que ha hecho Justin Bieber

Purpose de Justin Bieber fue uno de los álbumes más exitosos de 2015. Ayudó a que el público general cambiara su percepción del cantante canadiense y tanto la crítica como los consumidores quedaron impresionados con la vulnerabilidad y el crecimiento que mostraba, lo cual se reflejó en el éxito instantáneo de grabaciones como Sorry y Love Yourself. Por lo tanto, muchos esperaban que su sucesor, Changes, siguiera ese camino y reflejara una faceta más madura del intérprete de 25 años. 

Tras un intervalo de cinco años, era correcto imaginar que el quinto álbum de estudio de Justin Bieber reflejaría todos los desafíos a los que el cantante canadiense se enfrentó durante ese tiempo: la cancelación de su gira mundial, el fin de su relación intermitente con Selena Gomez, su matrimonio con Hailey Baldwin y sus complicaciones de salud debido a la enfermedad de Lyme y a una mononucleosis infecciosa crónica. Sin embargo, Changes no muestra ninguno de los cambios a los que se ha tenido que someter Bieber debido a estas situaciones. 

Aunque su promoción se ha basado en enfatizar el sufrimiento por el que ha pasado el intérprete estos últimos años, Changes es un álbum monótono que falla al momento de transmitir ese dolor. Realmente, el único tema que resalta en la mayoría de las pistas que integran el trabajo discográfico es la relación de Bieber y Baldwin. Con frases como “Dime que soy el número uno de tu lista de cosas por hacer” en Available, “Mi amor por ti es habitual, yeah (Oh, yeah) / No por un momento, sino por siempre” en Habitual y “Mira, estás viendo más allá de la superficie / Puedo darme cuenta por las preguntas que estás haciendo / Me pones nervioso” en Get Me, Justin Bieber expresa todo lo que siente por Hailey Baldwin, a quien denomina su salvadora y la única que realmente lo entiende. 

El problema no es que Changes sea una expresión del amor conyugal entre Bieber y Baldwin, sino que después de diez canciones se vuelve aburrido que la única narrativa en ellas sea la de “soy el chico malo con problemas y tú, mi amor, me salvaste”, cuando existen tantos temas que Justin Bieber y Poo Bear —co-compositor de las 16 pistas de Changes— habrían podido explorar. Por otro lado, en algunas canciones que buscan ser más sensuales, Bieber peca de meloso, como cuando llama deliciosa a Baldwin en Yummy, o de tóxico, como cuando afirma que puede ser un saco de boxeo para que su esposa pueda desestresarse en Take It Out On Me.

Changes Justin Bieber
Portada del álbum Changes
Def Jam Recordings

Lo triste es que la producción falla al igual que la composición a la hora de mostrar algo distinto en Changes. La mayoría de las pistas de la primera mitad del álbum poseen el mismo ritmo de R&B midtempo, lo cual no es un problema como tal. Sin embargo, cuando todas las canciones tienen más similitudes que diferencias en su beat inicial, se vuelve difícil que alguna de ellas resalte. Justin Bieber y el productor principal de este disco, Josh Gudwin —con quien ya había trabajado para Purpose—, se quedan a medio camino a la hora de explorar un poco más con el sonido R&B que decidieron usar. Es increíble como todas las canciones poseen un arreglo y un tempo casi idéntico, tanto así que si Intentions, Second Emotion, Forever y Running Over aparecieran en aleatorio en un lista de reproducción de Spotify, al escuchar los primeros tres segundos de alguna no sabríamos con exactitud cuál de ellas es la que suena.

Realmente, el primer momento en el que empezamos a notar un cambio es cuando llegamos a la pista 12, E.T.A., la cual deja a un lado el beat digital de R&B y da paso a un sonido más íntimo con el uso de la guitarra acústica. De ahí en adelante, Changes se apega a ese estilo gracias a canciones como Confirmation y That’s What Love Is. Sin embargo, esta variación llega demasiado tarde, pues no puede salvar lo repetitivo que es el sonido de las primeras 11 grabaciones del álbum. Esto no es para nada aceptable, sobre todo si tomamos en cuenta que Justin Bieber ha explorado mucho más en trabajos discográficos anteriores que poseen producciones más sofisticadas e interesantes. Tanto Believe como Purpose utilizan elementos del R&B, del EDM y del hip-hop de maneras más atrayentes y dinámicas que hacen que estos discos cuenten con un trabajo más variado a nivel de producción.

 Justin Bieber y Hailey Baldwin
Justin Bieber y Hailey Baldwin en el estreno de la serie documental Justin Bieber: Seasons
AP

A pesar de los fallos de Changes, su elemento sobresaliente es la voz de Justin Bieber. En las últimas pistas del álbum, los arreglos permiten que el falsete del cantante canadiense brille y se destaque. El talento de Bieber en estas canciones es innegable, por lo que resulta muy frustrante que las dos primeras partes del disco consistan en grabaciones genéricas que parecen seguir la misma fórmula y que no ayudan a que su habilidad vocal resalte.

Como un trabajo discográfico completo, Changes de Justin Bieber defrauda al no demostrar esos cambios que el álbum literalmente lleva por nombre. Esa evolución planteada en una campaña de mercadeo que se basa en los obstáculos que tuvo que enfrentar el cantante en los últimos años resulta imperceptible en las 17 pistas que componen el disco. Simplemente se trata de un ejemplo de mediocridad lleno de canciones de amor demasiado cursis y extrañas como para que alguien desee que se las dediquen en algún momento de su vida. Por ahora, nos toca seguir escuchando Purpose, esperando que el próximo álbum de Justin Bieber sea mejor que Changes.

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