‘Cats’ está destinada a ser una película de culto

‘Cats’ está destinada a ser una película de culto aunque todavía sientas que lo que viste fue una pesadilla

Sabemos que se asustaron cuando vieron a Judi Dench estirando una pierna —¿o una pata?—, echada en una cesta para gatos. Que no soportaron ver a unas cucarachas con rostros humanos bailando mientras Rebel Wilson se quitaba la piel —por segunda vez— para mostrar un vestidito con notas musicales, al tiempo que cantaba y bailaba. Porque sí, Cats es una película muy rara, hasta la misma Taylor Swift lo dijo recientemente en una entrevista para Variety, porque ella sabe, por supuesto que sabe en qué clase de proyecto estaba metida cuando Tom Hooper, director del filme, decidió desarrollar una “tecnología” para que los actores parecieran —según él— gatos reales. Nos asustamos cuando vimos esos cuerpos humanos cubiertos de pelaje felino y nos indignamos por la cantidad de errores técnicos que resultaron de un proceso de edición mal ejecutado a última hora. 

Cats
Cats 
Universal Pictures

Las fallas estéticas fueron lo suficientemente evidentes para distraer al público y hacer la trama más confusa de lo que en realidad es; al final nadie entendió qué eran los Jélicos ni por qué se repetía tanto la palabra, pero tenemos la firme convicción de que a pesar del horror y del fracaso comercial de Cats, su destino es convertirse en una película de culto que necesitaremos ver en el futuro para seguir odiando a Hooper y para tararear las canciones de esos gatos extrañamente excitados y sensuales.  

Desde el estreno del tráiler a mediados de julio del año pasado, intuimos que algo no podía estar bien con esos felinos de narices humanas y orejas inquietas que cantaban y saltaban en un set agigantado que simulaba las calles de Londres. La atmósfera pesadillesca y la rareza de los efectos visuales rápidamente se hicieron virales en las redes sociales. A pesar del esfuerzo por querer promocionar un producto que pretendía ser contendor durante la temporada de premios, el impacto visual de la adaptación cinematográfica de este clásico musical de Andrew Lloyd Webber no pudo pasar desapercibido, generando burlas y risas en el público. Aun así, Hooper no tuvo la prudencia de tomar en cuenta las críticas que causó el tráiler y corregir al menos el hecho de que los actores que hacen de gatos tuvieran narices humanas u otros tantos defectos estéticos que resaltan en la corta promoción. Lo que vimos ahí fue lo que luego presenciamos durante los 110 minutos que duró la película: el viaje en LSD más largo de todos sin siquiera haber consumido la sustancia. 

Cats
Cats 
Universal Pictures

Inspirándose en los poemas que T. S. Eliot dedicó a sus ahijados en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum, publicados en los años treinta, Andrew Lloyd Webber compuso esta serie de canciones que luego tomaron la forma de uno de los musicales más longevos y exitosos de la historia del teatro musical. En 1981, se estrena Cats en el West End de Londres y luego, en 1982, hizo lo propio en Broadway, donde finalmente dejó de ser montada en 2006 y se convirtió en la obra con más tiempo en cartelera. Desde entonces, ese récord solo ha sido superado por El fantasma de la ópera, pieza adaptada al teatro musical también por Lloyd Webber. 

La obra basada en los poemas de T. S. Eliot gira en torno a un grupo de gatos llamados los Jélicos, quienes toman la noche para elegir quién renacerá para una próxima vida. Los personajes se van presentando conforme interpretan las canciones en una sucesión de temas que le dan forma a la historia. Piezas como Memory se han convertido en clásicos versionados por diversos artistas, fundiéndose en ese inconsciente colectivo de la cultura pop. Adicionalmente, en 1998, Lloyd Webber produjo una versión filmada de la obra que reúne a actores de diversas generaciones y que ha hecho llegar a una audiencia más grande el contenido de esta pieza hito del teatro musical. 

Ahora bien, Tom Hooper, también director de musicales como Les Misérables (2012) —con el que tuvo bastante éxito y en el que incluso logró la maravillosa hazaña de hacer a cantar a Russell Crowe—, aunque consiguió armar un elenco de estrellas de alto perfil que van desde James Corden, Taylor Swift y Jason Derulo hasta Sir Ian McKellen, y reclutar a un grupo brillante de prestigiosos bailarines clásicos, lastimosamente no estuvo a la altura de su éxito anterior. Este fracaso supuso una pérdida económica enorme para Universal Pictures, además de haber conseguido tan solo una nominación a los Globos de Oro por mejor canción original con Beautiful Ghosts. Mientras la crítica y los youtubers despedazaron el filme con sus respectivas reseñas, la reacción en redes sociales y la extensa lista de memes que ha generado la película la han convertido en uno de estos eventos infames que se escapan de nuestro entendimiento, pero que no dejan de hacernos reír por el horror y la impresión que nos genera haber sido testigos de una pesadilla como la que nos regaló Tom Hooper sin que se la hubiéramos pedido. 

Taylor Swift Cats
Cats 
Universal Pictures

Cats es una película extraña y siniestra que a veces divierte y otras veces aburre aunque nos haga tararear canciones que hoy en día se han convertido en clásicos. Es una pieza que no necesita que nos la tomemos en serio porque la obra tampoco se toma en serio a sí misma. Sin embargo, la búsqueda obsesiva de Hooper por lograr que los actores parecieran gatos reales, hizo que ese acto de abrazar el sinsentido y la excentricidad de la creación de Webber se convirtiera en un desastre estético de dimensiones catastróficas. Además, el haber recurrido al tedioso recurso de repetir juegos de palabras y chistes sobre gatos desvirtuó un poco la ligereza y la sensualidad del texto de la versión original. 

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Quizá este filme sea de los más grandes fracasos cinematográficos debido a su alto perfil y al derrumbe de las expectativas de un público que pareciera no comprender a cabalidad que se trataba de una sucesión de temas y no del tejido dramático al que están acostumbrados a ver en otros filmes. De pronto Cats ha comenzado su transición de película maldita a una maldita película de culto de la que todos nos estaremos riendo en el futuro en una función especial de algún cine cercano con nuestros amigos más inclinados a disfrutar de estas rarezas en estados alterados de consciencia. 

Todos amamos una mala película, de eso también se alimenta la cultura, de desaciertos tan catastróficos que poco a poco empiezan a sembrar la semilla del culto y del placer culposo. En 1959, nadie pudo creerse la barbaridad de película que Ed Wood hizo con Plan 9 from Outer Space, teniendo además en su reparto a leyendas del cine de terror como Bela Lugosi. La mediocridad de su producción logró que la crítica le adjudicara a Wood el título de peor director del mundo, y no era para menos. Tampoco el público fue muy amable cuando, en 1975, se estrenó el musical de terror The Rocky Horror Picture Show, protagonizado por Susan Sarandon y Tim Curry, quien interpreta al científico travestido Frank-N-Furter. De hecho, el filme fue prácticamente ignorado por quienes en un futuro se convertirían en grandes fanáticos de esta cinta de culto. Otro caso más infame es quizá el de Showgirls, película dirigida por Paul Verhoeven y protagonizada por Elizabeth Berkley, quien hacía su debut cinematográfico tras formar parte de Saved by the Bell, una de las series televisivas más populares entre los adolescentes de la década de los noventa. Luego de estrenarse en 1995, el filme fue fuertemente criticado por su contenido misógino y por los atropellados encuentros eróticos de los personajes; sin embargo, después de salir en video, los jóvenes veinteañeros resucitaron esta no-tan-mala película de culto para proyectarla en fiestas, por supuesto, con una intención irónica. 

The Rocky Horror Picture Show
The Rocky Horror Picture Show
20th Century Studios

Tal vez el caso reciente más memorable es el de The Room, protagonizada, dirigida, escrita y financiada por este extraño sujeto llamado Tommy Wiseau, quien en 2003 decidió proyectar su ópera prima en cines limitados, generando risas en el público el día de su estreno y el vilipendio de la crítica impactada por la total arbitrariedad y mediocridad del filme. Sin saberlo, el excéntrico cineasta había creado una cinta que rápidamente se convertiría en una de las películas de culto más exitosas y taquilleras de la historia, y más tarde, en inspiración para James Franco, quien dirigió The Disaster Artist en 2017. Lo que transforma estos fracasos cinematográficos en eventos culturales dentro de un pequeño público son elementos que, aunque son variados, dependen en gran medida del tipo de audiencia y del momento en el que son resucitados estos muertos vivientes. Lo que amalgama a estas películas en ese mismo tejido es justamente la manera en cómo la mala ejecución, la nostalgia o sencillamente lo camp hacen que el producto sea un eslabón dislocado del discurso dominante, un hijo bastardo que ha nacido deforme, roto, pero que no deja de ser menos atractivo. 

The Room
The Room
Wiseau-Films

Por lo pronto, Cats (2019) ya se perfila como la primera película de culto de esta nueva década. De un director ganador del Óscar y con un reparto de grandes estrellas, la adaptación cinematográfica del exitoso musical ya ha comenzado a ocupar las funciones de medianoche de algunos cines de Nueva York, en los que incluso se han agotado las entradas. En su libro Midnight Movies (1983), J. Hoberman y Jonathan Rosenbaum explican que las películas de culto adquieren esa denominación una vez que se han convertido en productos devaluados y despreciados por el mundo mainstream, pues se trata de propuestas que desorientan, que crean fantasías y mundos imperfectos, exagerados, difíciles de comprender y de racionalizar, si no ¿de qué otro modo pueden explicarse los tacones de Bombalurina, la gata interpretada por Taylor Swift, o las ratas con rostros de bebé? Son fantasías a las que la mayoría no se puede someter. La locura de Cats es digna de la alabanza de los cinéfilos raros que citan a los personajes y se permiten ser desorientados por una trama que no va a ninguna parte y que destruye cualquier intención de dar sentido. Solo los valientes que pueden entregarse a lo absurdo sin cuestionar cucarachas que bailan serán quienes terminen de dar origen al culto de Cats, culto del que al parecer ya estamos siendo testigos.

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