Sex and the City 3 necesita grandes cambios antes de que realmente la queramos ver

Sex and the City 3 necesita grandes cambios antes de que realmente la queramos ver

Sí, los rumores de una tercera película han estado presente por años. Desde que el show terminó en 2004, cada uno de los actores nos ha contado qué piensa sobre continuar la saga, de vez en cuando elevando nuestras expectativas sobre un nuevo debut en un futuro próximo, solo para que al final todo quedara en simples especulaciones. Sin embargo, estas últimas semanas de lo único de lo que hemos escuchado hablar es de la posible reunión de Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte en Sex and the City 3, que según Radar, ya está confirmada.

Aún cuando la imagen de las cuatro volviendo a la pantalla nos recuerda a nuestros mejores días de adolescentes, no podríamos estar menos emocionadas ante la posibilidad de una tercera película.

Empezando porque las anteriores fueron un desastre.

Don’t get us wrong, amamos Sex and the City, pero forzarnos a pasar por el mismo dilema que tuvimos con los dos primeros films está fuera de los límites. Para darles un poco de crédito, al menos la primera entrega tuvo 5.5 en IMDb y 49% en Rotten Tomatoes porque si nos regimos por los criterios de SATC 2 (4.3 en IMDb y 15% en RT), podríamos terminar el artículo sin tener que explicar las razones por las que ir por una tercera es un error y aún así estaría totalmente justificado.

El contraste entre las seis temporadas de la serie y las dos películas no tiene sentido. Los films de 150 minutos no le hacen justicia a la historia que comenzó en 1998. Sí, puede que cuando el primer capítulo de SATC salió al aire estábamos corriendo en pañales, pero aún así podemos mencionar los quotes importantes de cada temporada y enumerar todos los pares de Manolo Blahnik que hicieron que Carrie perdiera el sueño.

En retrospectiva, sabemos que no es el mejor show para ver cuando estás tratando de luchar contra los granos, cambios de humor repentinos y toda la cosa de “ser una adolescente”, pero una vez que dejas de pensar en la serie como un manual instructivo de la vida, puedes realmente ver entre líneas el punto de seguir los altos y bajos de cuatro mujeres durante seis temporadas.

Sin dejar a un lado todos los avances positivos que marcaron para la exploración de la sexualidad femenina. ¿Quién hablaba de masturbación, orgasmos y vibradores en televisión antes de ellas?. SATC demostró que es normal que las mujeres tengan deseos sexuales y que los persigan, aún cuando no están en una relación.

Y aunque no siempre tuvieron sus valores sexuales en orden, negar su impacto en la sociedad sería tan irreal como el sueldo de Carrie Bradshaw. Lo sé, mal chiste, pero estoy tratando de hacer un punto a expensas de la incoherencia del show: hablando de doble moral.

Esto me lleva a mi segundo argumento de por qué una tercera película no debe ocurrir.

La serie pudo ser bastante controversial en su momento, pero no es nada comparado a la actualidad. Si los productores quieren trasladar la misma trama de 1998 al 2017, sin hacer cambios radicales, la película está destinada a fracasar.

Sex and the City es obsoleta en comparación a los comportamientos de esta generación. Desde la estructura hasta la actitud de los personajes, el mundo ha avanzado, por eso intentar encontrar un lugar para la antigua Carrie Bradshaw en la actualidad requeriría de una reconstrucción total del personaje. Y para ser honestas, Carrie lo necesita.

En caso de que hayas olvidado cómo es Bradshaw, no hace falta que veas más de una temporada para recordar lo inconsistente, prejuiciosa y absorta en sí misma que es. Again, we still love her. Pero durante seis temporadas completas no aprende nada de sus errores, su criterio romántico es inexistente, y se estanca tantas veces que pierdes la cuenta. En pocas palabras, es codependiente. Y aún cuando podríamos verla cometer sus errores una y otra vez en la serie, no estamos seguras de que el público moderno quiera verla en toda su gloria en la pantalla grande.

No solo por los criterios usuales: Carrie no se preocupa por más nadie que sí misma, Mr. Big es un abusivo emocional y Samantha tiene demasiado tiempo para brunches y diversión para ser una relacionista pública tan exitosa. Lo que a lo largo de seis años se catalogó como revolucionario, ahora se traduce en una visión problemática de la vida.

En el 2017 no podrían seguir con el típico estereotipo de “gay best friend” que tenía Stanford. Restándole importancia orientaciones sexuales, como cuando Carrie sale con un hombre bisexual y decide que solo es gay porque no existe la bisexualidad. O cuando tuvo una aventura con Big, él estando casado con Natasha y ella en una relación seria con Aidan, y al final Carrie simplemente encontró la manera de sentirse mal por ella misma. Y eso dejando a un lado el fetiche de Samantha con los hombres negros y los irrespetos a la multiculturalidad.

Sex and the City es demasiado valiosa como para tratar de trasladarla a un periodo de tiempo diferente; estamos hablando de un libro que fue escrito en 1997. La línea de las historias puede ser perdonadas con la excusa de que es un producto de su tiempo; pero una producción como la del 2008 y 2010, o incluso una actual, 12 años después de que la serie estuvo al aire, requiere mucho más que la disposición de las actrices y un contrato multimillonario.

En los últimos intentos de revivir la serie lo único que se logró fue ampliar los problemas que ya tenía el show. Definitivamente no tenemos grandes expectativas para la tercera. Pero al menos, si sale mal, tendremos seis temporadas de consuelo para binge watch por 6ta vez.

And she’ll bring the cocktails. 

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