‘Booksmart’: la prueba de que las mujeres y la comedia sí se llevan bien

Como ‘Superbad’, pero con mujeres

8.8

“Tienes que ver Booksmart era lo que decía el primer mensaje que redacté luego de ver la ópera prima de la actriz convertida en directora, Olivia Wilde. Mi orden atravesó el Mar Caribe y viajó 3.593 kilómetros hasta llegar al teléfono de mi mejor amiga, en quien me fue inevitable pensar mientras veía la película.

El filme dirigido por Wilde captura la magia de las amistades femeninas con tanta gracia que, como mujer, es casi imposible no querer correr hacia los brazos de tu mejor amiga para decirle que la quieres y la extrañas, y luego fastidiarla por aquel corte de pelo horrendo que se hizo hace tres años. Molly (Beanie Feldstein) y Amy (Kaitlyn Dever), protagonistas de la cinta, comparten esta dinámica: son las confidentes de la otra, se apoyan y protegen mutuamente, comparten intereses, rituales y chistes internos, e incluso tienen palabras clave para comunicarse entre sí, como “Malala”, nombre de la activista pakistaní que mencionan a la hora de pedir ayuda.

Molly y Amy son un par de amigas que pasaron todos sus años de colegio dedicándose a sus estudios y esforzándose por sacar buenas notas para ir a las mejores universidades. Por esta razón nunca llegaron a ser vistas como personas cool, puesto que se perdieron la típica diversión adolescente que implica fiestas, sexo, drogas y alcohol. A pesar de esto, ambas se encuentran satisfechas con sus logros y los sacrificios que hicieron para obtenerlos hasta que se enteran de que sus compañeros, quienes sí tenían una vida más allá de la académica, también fueron aceptados en prestigiosas universidades. Esto despierta un intenso deseo en Molly de ir a una fiesta organizada por uno de los estudiantes más populares del colegio el día antes de la graduación, así que convence a Amy de embarcarse en esta aventura que hará que ambas tengan la noche más alocada de su vida hasta ahora y experimenten aquello que no conocían antes de que sea demasiado tarde.

La amistad entre las protagonistas de Booksmart es tan eléctrica como el resto de los elementos que conforman el largometraje. Feldstein y Dever tienen una química tan poderosa que, unida a un buen guion, da la impresión de que estos personajes existían y seguirán existiendo antes y luego de los sucesos que ocurren en la cinta. En ningún momento se pone en duda que estas dos jóvenes hayan crecido juntas y sepan todo acerca de la otra. El simple hecho de que ver a ambas compartiendo tiempo juntas en pantalla me recordara a mi mejor amiga evidencia la impecable construcción de su amistad.

Olivia Wilde dirigiendo a Kaitlyn Dever en ‘Booksmart’
Francois Duhamel

Por girar en torno a los sucesos de una sola noche, el filme nunca se queda estancado sino que tiene un ritmo bastante rápido que hace que el espectador sienta que está afrontando la locura de la noche junto a las protagonistas. La música sin duda logra alcanzar esta sensación de hiperactividad que contagia la película, puesto que se trata de un soundtrack bastante recargado, lo cual funciona la mayoría de las veces, exceptuando unos breves momentos. Escenas como la de la piscina, donde en menos de un segundo pasamos de escuchar Slip Away de Perfume Genius a oír una canción instrumental, pueden resultar en la pérdida de la concentración del espectador en los hechos dramáticos. La cinta, muchas veces por querer conseguir que la audiencia conecte a través de la música y los sonidos, logra todo lo contrario. Otra escena en la que esto sucede es una donde dos personajes tienen una discusión y sus voces de pronto dejan de escucharse para dar paso a una canción. Esto, realmente, se siente como el desperdicio de una situación que habría enriquecido el guion por completo y nos habría dado otra perspectiva de sus personalidades. El resto del tiempo, el soundtrack, que además incluye canciones de artistas como Lykke Li, LCD Soundsystem, Alanis Morissette y Anderson .Paak, funciona y hace que el filme sea incluso más divertido.

Con o sin un repertorio musical tan amplio, los chistes de la película garantizan una experiencia divertida. Elegir hacer una comedia para su debut como directora sin duda es una valiente elección por parte de Olivia Wilde, quien no decepcionó y demostró que entiende y respeta el género. A ella se unen Emily Halpern, Sarah Haskins, Susanna Fogel y Katie Silberman —guionistas de la cinta— para demostrar que, contrario a lo que muchos creen, las mujeres sí saben ser graciosas y escribir comedia. Booksmart está llena de chistes capaces de provocar carcajadas en la audiencia, lo cual no es nada fácil de conseguir. La calidad de las bromas, el magnífico timing que tienen los actores para llevarlas a cabo y la buena dirección de Wilde le han valido comparaciones al filme con Superbad (Súper cool) —protagonizada por el hermano mayor de Feldstein, Jonah Hill—, ya que ambas historias giran en torno a un par de adolescentes poco populares que buscan tener una noche alocada antes de graduarse. Desde su estreno en el festival South by Southwest (SXSW), Booksmart ha sido descrita como una versión femenina del largometraje de 2007 dirigido por Greg Mottola. Este paralelismo, que podría parecer más halagador de lo necesario dado que Superbad es considerada una de las mejores comedias adolescentes de los últimos tiempos, es en realidad bastante acertado.

A la buena música, los chistes impecables, la notable dirección y el divertido guion se suman coloridos personajes secundarios que ayudan a establecer esa electricidad perenne en Booksmart. La ópera prima de Wilde cuenta con la participación de reconocidos actores como Lisa Kudrow, Jason Sudeikis y Will Forte, quienes interpretan a los adultos de la película. Entre los responsables de darles vida a los adolescentes se encuentran Skyler Gisondo, Diana Silvers, Molly Gordon, Austin Crute y Billie Lourd, cuya enérgica interpretación como Gigi es una de las mejores cosas que tiene la cinta.

Algo fantástico de esta producción es el cuidado con el que maneja a sus personajes secundarios, los cuales nunca llegan a opacar la historia central, pero aún así son tratados con suficiente delicadeza para que algo de cada uno se quede con el espectador al final del largometraje. Todos tienen algo que aportar y pequeñas subtramas que contar, las cuales son llevadas a cabo con la escrupulosidad necesaria para que no queden huecos ni historias inconclusas.

Como a mi mejor amiga, a ustedes les digo: tienen que ver Booksmart. Es la película adolescente perfecta que no solo necesitaba esta generación, sino las mujeres también. Son pocas las veces que tenemos la fortuna de encontrarnos con jóvenes personajes femeninos que no sean malcriados, superficiales y vacíos, y este filme no solo nos regala eso sino que también demuestra que las mujeres pueden hacer comedia y muy bien. Gracias a Olivia Wilde, Susanna Fogel, Katie Silberman, Emily Halpern y Sarah Haskins tenemos frente a nosotros un nuevo clásico adolescente que seguramente veremos múltiples veces y seguiremos citando en unos años.

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