Black Panther, más allá de lo negro

Black Panther, más allá de lo negro

Desde antes del estreno de Pantera Negra hace dos semanas, ya el mundo estaba hablando sobre su importancia y relevancia social.

La primera película de un superhéroe Marvel negro.

Capturada en el medio de una salvaje tormenta de arena de empoderamiento femenino; de concientización sobre el sexo; sobre el uso de armas; sobre el respeto de razas y charlas sobre la xenofobia, llega el oasis de la primera película de Stan Lee con un protagonista negro.

Evidentemente en un país como Estados Unidos con heridas semi recientes de una lucha por derechos civiles que ha desembocado en la presidencia de un hombre afroamericano y en movimientos como #BlackLivesMatter, el hecho de que Pantera Negra sea, pues eso, negro, es bastante importante.

Sin embargo, luego de ver la película, hay aspectos que salen a flote con igual o más relevancia que el hecho de que este superhéroe de Marvel no se ve como un Backstreet Boy.

De aquí en adelante te invito a que te adentres en el interesante safari de “este-es-un-artículo-lleno-de-spoilers-así-que-no-te-quejes-porque-te-avisé”.

Para explicar un poco el panorama antes de que el Jeep se tambalee entre temas de los que no vas a tener idea si todavía no has ido a verla; Pantera Negra trata sobre el reinado en pañales de T’Challa (Chadwick Boseman) que con su alter ego intenta combatir las amenazas que ponen en riesgo la integridad y costumbres de Wakanda. Este es un país en el continente africano que por una especie de encuentro astronómico, terminó con una mina de Vibranio que además de ser el metal más asombroso del mundo, los dota con tecnología impresionante, como un híbrido entre Avatar y Star Wars. El reino de T’Challa ha vivido durante siglos escondido a plena vista del mundo intentando proteger sus recursos y avances de él para aislarse del caos que siempre ha sido la existencia del hombre.

Ahora, como dije, todos son negros y hablan con acentos africanos, lo que es bien chévere y nuevo pero además de eso, hay temas que valen la pena rescatar, los cuales convierten a esta película en un peliculón.

El servicio secreto de Wakanda son mujeres con la cabeza afeitada

El Dora Milaje es el ejército/servicio secreto de Wakanda, formado en su enteridad por musculosas, ágiles y calvas mujeres que además de usar lanzas espectacularmente, tienen un sentido de pertenencia y respeto a su nación que es de admirar. Okoye (Danai Gurira) es la jefa del ejército y es una especie de Lara Croft africana con tatuajes en el coco, que en un momento llega a una disyuntiva sobre elegir el amor o el honor.

La diplomacia y las negociaciones toman otra perspectiva

Vivimos en un tiempo en que las relaciones externas se manejan en función de lo que se pueda negociar para dar ayuda pero aún así recibir algo a cambio. Con esto dicho, Pantera Negra presenta un argumento válido de por qué no ayudar a aquellos que lo necesitan si se tienen los recursos para hacerlo y así hacer del mundo un lugar mejor para todos.

Habla abiertamente de la xenofobia

Muy de la mano con el punto anterior, en un momento de la película uno de los personajes teme presentarle Wakanda al mundo porque “los inmigrantes van a traer sus problemas con ellos”, también en las escenas extra luego del final de la película, se hace alusión a no “levantar muros” entre naciones. Y si no está demasiado claro a quién va la crítica, busca en la Casa Blanca un tipo anaranjado con boca de pato que le tiene miedo a los hijabs.

Hay gente grande con relaciones serias

A diferencia de muchas otras películas de superhéroes Marvel, en Pantera Negra se presentan personajes maduros que han vivido relaciones serias y coherentes. T’Challa tiene una evidente historia con Nakia (Lupita Nyong’o) que se desarrolla a través de la trama, W’Kabi (Daniel Kaluuya) y Okoye son una especie de mari-novios y hasta el villano se demuestra en una relación afectiva.

Muchas de las historias antes contadas en el universo de Marvel sientan su narrativa entre combatir el mal y chancear con la bonita protagonista, y en esta aunque hay una saludable dosis de chanceo, los esfuerzos se centran en presentar a los personajes como seres que antes de salir en pantalla habían tenido una vida.

El Soundtrack es de locos

Porque no solo va acompañado de una orquesta que da ambiente a las escenas, sino que la presencia de géneros africanos y urbanos como el Hip-Hop y el trap hacen que la historia se sienta contemporánea.

El vestuario es de locos

Ropa que fusiona lo africano y futurista, entre lo funcional y lo tradicional, con colores y sobrio al mismo tiempo. Como si la Lady Gaga de The Fame se juntara con El Rey León.

El villano no es completamente malo

Erik Killmonger (Michael B. Jordan) es el sanguinario merchant de arte que desea tomar control de Wakanda a toda costa. Sin embargo una historia familiar disruptiva justifica sus actos y constantemente te recuerdan que su comportamiento no hubiese sido el mismo si el mundo no lo hubiese tratado de una manera tan cruel. Hasta el último momento uno desea la posible redención del villano con una infancia injusta. Bueno eso y que se vuelva a quitar la camisa.

Mujeres que rechazan el trono frente a la posibilidad de hacer carreras por sí solas, una pequeña reseña a lo presente que está el tráfico sexual en África, el trato peyorativo a las naciones del tercer mundo, el maltrato centenario a los negros y la posibilidad de magia en la tecnología, acompañan a todos los temas anteriores para hacer de Pantera Negra una película inteligente, bonita, cómica y dinámica.

Wakanda Forever!

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