Bad Bunny y una pelea de uñas en Twitter

Antes de Bad Bunny vinieron Steven Tyler, Lenny Kravitz, Marilyn Manson, Iggy Pop, Johnny Depp, Lou Reed y David Bowie. No digo en el ámbito musical, sino que antes de él se pintaron las uñas y a todos nos pareció muy cool.

Ser un malo de la industria en el Rock n’ Roll comprendía ir con prendas de cuero, una actitud irreverente, excesos, drogas, muchas mujeres con daddy issues y esmalte de uñas.

Que los hombres se pinten las uñas ha sido tan polémico y artístico como el hecho de que usen maquillaje y resulta que para los artistas ha sido un instrumento más para demostrar que no juegan con las reglas impuestas por la sociedad que dicen que las niñas somos las únicas aptas para una manicura digna.

Con este antepasado de machos en esmalte, el conejo malo del trap decidió hacer hace poco este uno de sus elementos en estilismo. Ya lo habíamos visto con carteras, lentes extravagantes y pañuelos Hermès, pero más recientemente realizó un fashion debut en su video musical Estamos Bien en el que se pinta las uñas. 

Y oh, qué escándalo.

Comprensible la sorpresa en el público, considerando la corriente marcada de misoginia y oda al macho camacho de Latinoamérica en el reggaetón, sin embargo, esperable de un artista que se dedica a tambalearse en los límites de lo “permitido” o común dentro de los géneros urbanos.

Por el amor a Dios, el tipo hizo un hit de una canción casi a capella en la que canta sobre su corazón roto.

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El punto es que desde entonces, Bad Bunny no ha dejado de atender las punticas desconchadas de sus uñas y se ha tomado en serio el tema de hacerse las manos. Tanto así que durante su gira en España, visitó el salón de manicura Ana Rodera en Oviedo. Allí le fue negada la entrada por, bueno sí, ser hombre.

Naturalmente como buen millennial que es, el trapero montó una foto del salón en Twitter e hizo una queja en público al respecto, acusando a sus dueños de retrógrados y machistas.

Ahí se incrementó el calor de la disco y las personas empezaron a usar la plataforma para opinar sobre lo correcto o incorrecto del hecho, sobre si creían que Bad Bunny era gay por usar esmalte y otros preguntando qué número de pintura Valmy estaba usando.

El artista puertorriqueño respondió las suposiciones sobre su sexualidad, diciendo que todo aquel que dude de sus tendencias le deje a su esposa que lo va a poner a él a criar hijos suyos.

Y la gente bueno, se molestó.

Por otro lado, el salón de belleza responde y se justifica diciendo que la expulsión es adecuada porque son sus políticas y que además le señalaron otros lugares en los que podría ser atendido.

Bad Bunny se molesta y deja la red social.

En tono de obituario cerramos esta información diciendo que la cuenta de @BunnyPowers sigue cerrada y no contamos con tweets como: “HoY mE LevAnTé ConTeNtO hOy mE LevAnTé FeLiiiiZzzz” en nuestro feed.

El salón de belleza también cerró sus redes por lo que este artículo se vale de la bonita memoria de su escritora sobre el pasar de los hechos.

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