#03 American Crime Story: Versace, ¿qué es verdad y qué es mentira?

#03 American Crime Story: Versace, ¿qué es verdad y qué es mentira?

En Caracas llovió toda la madrugada y el Salto Ángel se secó porque Édgar Ramírez no apareció en ninguno de los 48 minutos del tercer episodio de The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story.

Otra evidencia que respalda la premisa de que esta temporada no es realmente sobre Gianni Versace, a pesar de lo que el título quiere vendernos, sino que el protagonista de esta entrega es Andrew Cunanan, el asesino que por coincidencia es el culpable de la muerte de Gianni.

Por suerte, esta vez el episodio no siguió su racha de pastilla somnífera y logramos llegar al final del episodio sin cabecear o pelear con el sueño. Sí estuvo un poco lento, pero vamos a darle el beneficio de la duda solo porque es un episodio que no hace más que contextualizarnos con la mente retorcida de Cunanan.

Siempre podría ser peor, como con el segundo episodio; en este al menos unen las piezas para enseñarnos cómo llegó Andrew a Versace. Así que no todo está perdido.

“A Random Killing”: ¿qué es real y qué es mentira?

El discurso de Marilyn Miglin no ocurrió

En realidad, la verdadera Marilyn se negó a hablar del asesinato de su esposo por un año. Y cuando lo hizo, fue solo para darse golpecitos en la espalda por lo difícil que había sido aparecer frente a las cámaras tan pronto después de lo que ocurrió.

Sobre todo porque Marilyn no quería interpretar el papel de viuda en público; en sus palabras: “Llorar públicamente no hubiera sido bueno para mí o mi familia. Hice un esfuerzo por estar bien, para que todos los demás pudieran estar bien. En el momento en que comienzas a sentir lástima por ti mismo, todos los demás caen”.

La parte de ella vistiendo pasteles y siendo criticada sí es verdad. 

La relación entre Andrew y Lee

No hay nada demostrado a ciencia cierta. Si bien el show sugiere que Lee organizó una noche con Cunanan, un escolta cuyos servicios “ya había usado antes”, no hay pruebas que demuestren la veracidad del hecho. Según el FBI, es una posibilidad, y según la familia y la policía de Chicago, aseguran que no existió ninguna conexión.

Así que puede que el show se haya tomado algunas libertades con sus encuentros; aunque eso explicaría muchas cosas, como el hecho de que no existe evidencia de una entrada forzada, el conocimiento de Cunanan de cuándo Marilyn volvería a casa, y el porqué incluso atacaría a Miglin en primer lugar.

The Sky Needle

Aunque toda la conversación entre Miglin y Cunanan fue inventada, el edificio sí existió. Bueno, más bien el proyecto del estado sin terminar, pero el plan de construir el edificio más alto del mundo sí estaba sobre la mesa.

El cuerpo

Miglin fue encontrado en su garaje, parcialmente escondido debajo de un auto, con varias heridas de arma blanca, todas sus costillas rotas, su garganta cortada, sus pies atados y su cara envuelta en cinta adhesiva con un pequeño agujero debajo de la nariz, para que respire mientras era asesinado, suponemos.

Sin embargo, muy pocos informes incluyen el detalle de que el cuerpo de Miglin se encontró rodeado de porno gay. El escritor Corky McGraw aclaró en su ensayo, “Revisiting Andrew Cunanan (Vol 2)” que «algunas revistas de porno gay no estaban muy lejos» del cuerpo.

El jamón

Sí, la parte del jamón es cierta; los antojos pegan fuerte después de matar a tu más reciente víctima. También tomó el helado y los $2000 dólares. 

El rastreo

Las autoridades pudieron rastrear el teléfono de Miglin en su Lexus robado, que se dirigía hacia el este, hasta que Cunanan escuchó las noticias de la radio que decían que la policía de Filadelfia estaba rastreando intentos de llamadas telefónicas desde el automóvil. La policía estaba indignada, porque esa coincidencia arruinó su captura.

Matar por un carro

El 10 de mayo de 1997, cinco días después de la muerte de Miglin, encontraron el cuerpo de William Reese tirado en el sótano de su edificio de oficinas; justamente disparado en la cabeza por la misma arma que más tarde mataría a Versace.

En fin, este episodio fue un vaivén entre lo real y lo irreal, pero adornado con la especulación y los rumores que corrían de voz en voz. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió a puertas cerradas, pero mientras tanto podemos entretenernos con la interpretación televisiva de lo que pasaba dentro de la mente de Andrew Cunanan.

Hasta un próximo episodio.