Tu ‘crush’ de película en realidad es un acosador

El héroe de tus películas románticas favoritas en realidad es un acosador

El acoso y el romance están más relacionados de lo que pensamos

Desde el principio, las películas románticas nos han mostrado un ideal del amor que, aunque sabemos que es ficticio, no podemos evitar querer. Lo que no vemos es que en muchas ocasiones estas historias siguen un mismo patrón: el protagonista principal es increíblemente encantador… o un acosador. Sus actitudes resultan, objetivamente, bastante cuestionables. Sea porque persiguen incesantemente a la mujer de sus sueños, porque se empeñan en hacer grandes gestos para ser notados o incluso porque llegan al extremo de violar la privacidad de otros, los hombres parecen héroes que se toman todas estas molestias, pero, sin los lentes de color rosa del cine, la historia sería muy diferente.

Suena como algo bastante exagerado, en especial porque las películas románticas no son exactamente la mejor representación de la vida real, pero cuando analizamos ciertas acciones que pretenden ser emocionantes y tiernas con un ojo más realista, nos damos cuenta de que realmente son dignas de una denuncia por acoso y de una posible orden de alejamiento.

Tomemos como ejemplo Crazy, Stupid, Love (2011), comedia romántica en la que Emily y Cal son una pareja en proceso de divorcio que ahora vive separada. En una de las escenas, Cal va a la casa de Emily —algo que hace en muchas otras ocasiones, según lo que se da a entender— para arreglar el jardín y verla desde lejos, actitudes que solo podemos calificar como allanamiento y acoso. Por otro lado, también tenemos el caso de Scott Pilgrim de Scott Pilgrim vs. the World (2011), quien nos dice que acosar a una mujer durante toda la noche es la mejor forma de hacer que esta salga contigo.

La vida es bella acosador
La vida es bella (1997)
Miramax

Muchas de estas historias toman a un protagonista masculino, la mayoría de las veces socialmente excluido o con problemas en el ámbito amoroso, y lo convierten en un héroe a los ojos de la audiencia. Esto lo hacen exaltando la nobleza y perseverancia del personaje al construir una narrativa en la que este merece el amor de otra persona como una recompensa por sus actitudes de acoso. 

En películas pertenecientes a géneros diferentes a la comedia romántica, también podemos ver este mismo patrón de conducta. Este es el caso de La vida es bella (1997). Querida por muchos, esta cinta tiene como protagonista a Guido Orefice, quien incurre en robo de identidad y secuestro en varias ocasiones para acercarse a Dora, una mujer de la que se enamora luego de verla una sola vez. 

Dead Poets Society acosador
Dead Poets Society (1989)
Buena Vista Pictures Distribution

Los ejemplos no terminan allí, también podemos apreciar este fenómeno en Dead Poets Society (1989), filme en el que el personaje Knox Overstreet tiene como objetivo invitar a salir a alguien a quien no conoce y de quien termina aprovechándose en una fiesta. Mientras tanto, en American Beauty (1999), el primer encuentro entre Jane Burnham y Ricky Fitts sucede precisamente en una escena en la que ella le recrimina el hecho de que la grabe todo el tiempo, violando su privacidad, y de que esté obsesionado con ella.

La mayoría de estos comportamientos suelen justificarse con la idea de que la pareja en cuestión está destinada a estar junta, solo que la mujer todavía no lo sabe y le corresponde al hombre, entonces, hacer todo lo posible por convencerla, incluso si eso significa pasar por encima de la ley e innumerables negativas por parte de ella.

American Beauty acosador
Ricky Fitts con su videocámara en American Beauty (1999)
DreamWorks Pictures

De acuerdo al Instituto Nacional de Justicia de Estados Unidos, el acoso se define como una serie de conductas dirigidas a una persona específica que involucran un constante acercamiento o una comunicación no deseada de forma visual o física que pueden ocasionar incomodidad o miedo y representar una amenaza para quien las recibe. Sin embargo, los acosadores no se ven como tales en las películas románticas, ya que estas acciones se hacen en nombre del amor. 

En How I Met Your Mother, Ted Mosby resume este fenómeno con la teoría Dobler-Dahmer. El protagonista de la serie explica que si dos personas se corresponden, un gesto romántico será percibido como algo tierno y admirable, tal como sucede en la escena final de Say Anything (1989), cinta en la que Lloyd Dobler —de ahí el nombre de la teoría— le expresa su amor a Diana Court parándose frente a su ventana con una radio en la que se reproduce la canción con la que tuvieron relaciones por primera vez. Sin embargo, la hipótesis de Ted Mosby dice que cuando el sentimiento no es recíproco, el gesto parecerá digno de un acosador, razón por la que hace referencia al asesino serial Jeffrey Dahmer, apodado El Carnicero de Milwaukee.

Uno de los varios gestos románticos de Ted Mosby en How I Met Your Mother
Uno de los varios gestos románticos de Ted Mosby en How I Met Your Mother
CBS

Y esto no es algo que vemos únicamente en sitcoms, largometrajes estrictamente románticos o en dramas en los que la búsqueda principal del protagonista es el amor o la autorrealización. En cintas de superhéroes como Deadpool (2016), cualquiera de las películas de Spider-Man o incluso en la saga de Capitán América, el acoso adquiere otra connotación. En ellas, quienes incurren en este tipo de actividades son vistos como protectores de sus seres amados. Parte del encanto del superhéroe es que está allí para hacer que las personas se sientan seguras, pero en la vida real, en donde no existen estos hombres con poderes, el acoso no es más que eso, lo que hace que las mujeres se sientan más inseguras de estar en las calles cuando las sigue otra persona, incluso si esta es un conocido que lo hace con la intención de protegerlas.

De hecho, parte de la razón por la que el discurso del héroe protector no funciona la explica Rebecca K. Lee en una publicación para William & Mary Journal of Race, Gender and Social Justice. Esta dice que uno de los más grandes mitos sobre los acosadores es que son personas ajenas a la víctima y poco sociables. Lee señala que así como todas podemos ser víctimas de acecho, cualquiera tiene el potencial de ser un acosador, especialmente en el contexto de hiperconectividad en el que vivimos ahora. De esta manera, no importa si se trata de una persona conocida o no, ni siquiera si sus intenciones son buenas, pues seguir a alguien sin su consentimiento para asegurarse de que esté bien es, también, acoso.

Deadpool
Deadpool (2016)
20th Century Fox

El impacto de las películas románticas en la cultura

De acuerdo a un estudio realizado por Julia Lippman, asociada del Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Míchigan, las mujeres son más susceptibles a aceptar conductas de acoso luego de ver películas románticas. Lippman concluye esto luego de llevar a cabo un experimento en el que 426 mujeres, divididas en grupos, veían tres tipos de películas: unas debían observar cintas en las que la persistencia de un hombre era representada como romántica; otras, unas en las que estos comportamientos resultan aterradores; y finalmente, el último grupo veía documentales que no tenían nada que ver con el tema. 

Luego, las mujeres contestaron una encuesta que recolectaba su opinión sobre estas acciones y su nivel de comodidad con ellas. El grupo que vio las películas románticas era más propenso a aceptar y justificar a los sujetos que acechaban, pues estaban de acuerdo con afirmaciones como “un individuo que llega los extremos del acoso debe sentirse muy apasionado por su interés romántico” o “las supuestas víctimas de acoso solo son personas que se hacen las difíciles y luego cambian de opinión”.

The Notebook Noah acosador
The Notebook (2004)
New Line Cinema

En un momento en el que el 70% de las mujeres asegura que han sufrido alguna forma de acoso por parte de personas que conocen, que las películas románticas nos hagan pensar que este acto es algo normal e incluso deseado es preocupante. La cultura de “‘no’ significa ‘sí’” y la idea de que la perseverancia debe necesariamente ser premiada con correspondencia por parte de la otra persona son la base de estas historias y van en contra de todo lo que el movimiento #MeToo trata de alcanzar. Sin embargo, esta percepción del acoso como sinónimo del amor data de mucho antes del cine.

El acoso y el amor como sinónimos en la historia

El Arte de amar, basado en las tradiciones de la Roma del siglo 2 d.C., es un libro del poeta Ovidio que muestra cómo cortejar y ganar el amor de las mujeres. En este poemario, el autor defiende lo que las películas románticas aseguran: si se es lo suficientemente insistente, las mujeres que alguna vez dijeron que no eventualmente caerán. 

Este antecedente nos dice mucho sobre cómo han sido vistas las mujeres a lo largo de los años: como personas pasivas que poco o nada saben de su felicidad, lo que les da a los hombres el derecho de recurrir a grandes gestos e incluso llega a convertirse en una obligación el hacer sacrificios para ganarse a una mujer. Este es el origen de los actos “heroicos” que hacen las personas enamoradas y que se han mantenido en la literatura a través de los años hasta llegar al cine moderno.

Dante y Beatriz
Dante y Beatriz (1884)
Henry Holiday

La poesía renacentista de Dante Alighieri, cuya Divina comedia es una aventura épica en la que él mismo pasa por el propio infierno para llegar hasta el amor de su vida en el cielo, en realidad se basaba en su propio anhelo por un amor no correspondido. Esta idea de que los hombres deben realizar sacrificios o grandes gestos para probar su valor puede sonar atrayente en papel, pero por largo tiempo se ha tergiversado, haciendo ver a las mujeres que no corresponden estas formas de afecto como ingratas o arrogantes, restándole poder a su voz.

Todas estas cosas pasaron a formar la columna vertebral de las películas románticas y se han introducido en la cultura popular como un estereotipo aceptable. Esto puede verse, por ejemplo, en series actuales como Stranger Things y You, las cuales descaradamente pintan el acoso como una expresión de interés. Hace falta un cambio radical en las historias que estamos contando, ya que aún hoy estas siguen justificando a los acosadores al asociar sus comportamientos con un falso heroísmo o con condiciones psicológicas.

Esto último es una tendencia recurrente en las historias que pretenden abrir discusiones sobre la salud mental. Si bien no hay nada de malo con ello, no debemos dejar de darle importancia a otro problema: la normalización del acoso en películas románticas. Querer justificar estas actitudes con condiciones mentales solo le enseña a la víctima a sentir lástima por su acosador y no ataca el problema o ayuda a la persona a tomar responsabilidad por sus acciones. 

You acoso
You
Netflix

Obviamente, no dejaremos de ver estas películas con personajes que caen en una dudosa zona gris entre el acoso y el romance, pero es importante que nos aproximemos a ellas de forma objetiva y reconozcamos que lo que se representa en pantalla nunca será el mejor ideal a seguir en ninguna relación. Por ahora, solo podemos esperar que los directores y los guionistas hagan películas que se adapten a un concepto más moderno y menos aterrador del amor.

TheA logo
Más artículos
Polly Platt
Polly Platt, la mujer invisible