En resumen: cero grave

Hace unos cuantos meses tuve la oportunidad de entrevistar a una venezolana que vive en Madrid y que es nutricionista. Victoria Lozada, con menos de 30 años ya tiene un libro, miles de seguidores y un recorrido laboral súper completo donde enseña al mundo la cara más bonita del vegetarianismo.

Con ganas de hacer este challenge desde hace rato, le pedí a Victoria si podía asesorarme para cumplir el reto. Ella encantada me mandó una dieta para una semana junto con ciertas recetas que estaban en el menú.

Ahora, para entrar en contexto: ¿en qué consistía este reto?

Pues en ser vegetariana por una semana.

Respondiendo a lo que me preguntaron muchas personas, más allá de dejar de comer carne, el reto también era cumplir con una dieta saludable que contara con todos los nutrientes necesarios para una buena alimentación.

Así que no, el hecho de que una dona sea sin carne, no significa que podía merendarme una toda la semana.

Aclarando otra de las dudas, el menú sí incluía los derivados animales (leche y huevos) primero, porque el reto es vegetariano, no vegano; y segundo, porque los suplementos de estos alimentos, como por ejemplo la leche de almendras, no se consiguen en este país.

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Luego de una semana súper nutritiva y distinta les presento la experiencia día por día:

Lunes

Ya con mi dieta en mano, decidí ir al automercado a comprar todas esas cosas que evidentemente no tenía en mi casa para suplementar las carnes que me había recomendado Victoria. Además de frutas y vegetales, compré garbanzos, lentejas y caraotas para hacer las recetas que estaban en el menú.

Martes

Me pasé toda la mañana cocinando y probando recetas que normalmente en mi día a día nunca comería. Hice hummus de garbanzos, tabouleh, crema de frijoles rojos y unas caraotas negras. Aclarando por supuesto, que la proteína está en todos esos granos.

Miércoles

Ya para este día, a pesar de que muchas personas veían con sufrimiento mi reto, no me sentía para nada en necesidad de devorarme una parrilla. Sobre todo porque las comidas estaban ricas y también eran sabores distintos. De cena probé una de las recetas que más me gustó: una hamburguesa de lentejas. Evidentemente no sabía a una de Burger Shack, pero estaba divina de sabor y es súper fácil de hacer.

Jueves

Este día repetí comidas que ya había probado en días anteriores porque tampoco es como que podía pasar todo el día cocinando. Ustedes entienden. 

Viernes

Triunfando llegué al viernes, almorzando un “arroz chino” con vegetales envidiado por toda mi oficina y cenando unas cotufas que, según Victoria, tenía que complementar con alguna ensalada con proteína.

Sábado y domingo

Como casi todos mis fines de semana, las comidas del sábado y del domingo fueron medio desastrosas. Además de las bebidas espirituosas habituales de la noche, no caí en la tentación de comer carne, pero tampoco me hice un súper almuerzo nutritivo digno de una foto para Instagram.

Y bueno, el domingo cometí el pecado de comerme un postre con demasiado chocolate. Sorry not sorry.

Demasiada azúcar y demasiado chocolate

Demasiada azúcar y demasiado chocolate

En cuanto a las conclusiones de este reto, para una persona como yo que suele comer carne todos los días no fue para nada difícil. Es simple cuestión de entender cuáles son los alimentos que contienen esos nutrientes, y buscar las recetas para cocinarlos de manera distinta más allá de una simple ensalada. admito que el cocinar todo eso es un trabajón, pero el sabor y la variedad es mucho mejor que almorzar pasta con vegetales solo porque es lo más fácil.

Victoria en su forma de trabajar lo explica de la mejor manera, te enseña mediante un simple cambio en la alimentación, cómo puedes llevar otro estilo de vida más saludable sin mayor esfuerzo.