Tradiciones raras de los latinos para recibir el Año Nuevo

Porque en nuestra cultura, una papa puede decidir nuestro futuro.
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Diciembre es el mes en el que está bien comer tu peso en el plato navideño y bailar los villancicos con la tía prejuiciosa, mientras que tu abuela va por toda la casa repartiendo las uvas y desempolvando las maletas.

Sí, suena como un Fin de Año en Latinoamérica.

No es coincidencia que todas las abuelas conozcan los rituales para comenzar el nuevo año con el pie derecho. Por más de que intentamos encontrarle la lógica a masticar una docena de uvas al mismo tiempo mientras tratamos de sacarles las semillas y a su vez pensar en los doce deseos que queremos que se cumplan el próximo año, la única excusa que tenemos, es que inventar costumbres inexplicables está en nuestras venas.

Y ya que quiero preparar mis argumentos para cuando me niegue a correr por la casa con maletas, les presento la lista de tradiciones latinoamericanas más raras.

Papas que deciden tu futuro económico

Si bien meter tres papas debajo de tu cama ya suena lo suficientemente raro, tienes que tomar en cuenta que una de ellas debe estar totalmente pelada, la otra medio pelada y la última sin pelar. Después que marquen las doce, tomas cualquiera de las papas sin ver y según la que salga, tu nuevo año puede ser bueno, regular o malo económicamente.

Sacar las maletas

No hay ninguna explicación lógica, solo que los venezolanos somos muy supersticiosos y para nosotros no hay algo más intrínsecamente relacionado a los viajes que las maletas.

De esta premisa deriva una lista de comportamientos raros:

  • sacar la maleta a la puerta de tu casa
  • correr con una maleta
  • brindar con una maleta debajo de la mesa
  • tener una maleta mientras das vueltas por tu casa
  • subirse a una silla con maleta en mano

Atragantarse con uvas

Comerse una uva tras otra, al mismo tiempo que suenan los campanazos del Año Nuevo, es una tradición que surgió en España y que los latinos adoptamos rápidamente; pero hay dos versiones de la historia. 

Algunas personas le atribuyen la tradición al esfuerzo que hicieron los agricultores de Alicante y Murcia en 1909 para evitar que las sobras de la gran cosecha del año se perdiera y las personas se comieran el excedente de uvas.

La otra versión tiene relación con la costumbre de la burguesía española del siglo XIX, que despedía el año tomando champán y comiendo uvas. Cuando en 1882 el alcalde de Madrid estableció que las personas que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos debían pagar un duro (moneda de la época), los españoles que no contaban con esa “fortuna” decidieron salir a celebrar antes frente la Puerta del Sol comiendo uvas como paradoja de las costumbres de los ricos. Después los comerciantes, haciendo honor a sus habilidades de marketing, las nombraron uvas “de la suerte”.

Panties amarillas

O sostén, depende de que tan trendsetter eres. Nadie sabe cómo alguien eligió el color más feo de ropa interior para esta ocasión especial; porque ni Victoria’s Secret ha podido diseñar una pantaleta decente en el tono amarillo pollito.

Si nos apoyamos en lo que se dice a vox populi, el color amarillo simboliza eternidad/energía vital/madurez/oro, de ahí parte la costumbre de usarlo para atraer abundancia en todo el sentido de la palabra, desde en el amor hasta en la fecundidad.

Dólar en la cartera

Es un ritual del Feng Shui llamado “la billetera de la prosperidad”, y aunque es todo un proceso que comienza con una limpieza y termina con una tarjeta dorada portadora de la oración de protección y prosperidad, nosotros solo hemos adoptado la parte “meter un dólar en la cartera”. Algunos creyentes le atribuyen la costumbre a los poderes que tienen el color verde, el águila, la pirámide y el ojo, todos impresos en el papel de un dólar.

Subir las escaleras

Es común que las personas que quieren un ascenso este nuevo año, ya sea en el trabajo o en su vida amorosa, literalmente suban las escaleras de su casa o edificio las veces que crean necesario el 31 de diciembre.

La mayoría de las prácticas latinas no tienen mucho sentido, pero debemos admitir que por lo menos alguna de ellas hemos hecho para asegurarnos un prospero Año Nuevo (aunque no nos haya funcionado) y tratar de evitar el discurso interminable de la abuela..