CODE RED!

Hay cosas que no se le desean ni a tu peor enemigo.

Por más que detestes a una persona, solo es de personas sin corazón querer que a alguien se le caiga el pelo antes de los 25.

O que le de diarrea en una discoteca cuando está saliendo con el chamo que le gusta.

O que estornude mientras come sopa de tomate con su jefe y la esposa.

O que se le caiga una caja de condones que compró para la clase de salud que da en un colegio, mientras le da la paz a una monja en misa.

O que por alguna conspiración cósmica quede atrapado en un ascensor con un evangélico, un chavista radical y un vegano.

Las diferencias personales a veces no trascienden los límites de la crueldad y por eso cuando vemos que Taylor Swift bailar en un video musical, más que risa lo que sentimos es lástima.

Capítulo 18 de The Girl Code: “Siempre que puedas, ayudarás a una mujer en una emergencia menstrual”.

Toda mujer que taconee por la calle, exigiendo ser llamada como tal; deberá jurar sobre su existencia propia ayudar a cualquier otra fémina que se encuentre en un aprieto en un baño.

No es el sueño de toda semi escritora redactar un artículo acerca de temas como este, sin embargo para tener unos lineamientos íntegros y completos de lo que debería hacer una mujer honesta, este capítulo no podía escapar de los reglamentos del Girl Code.

Así que sí, por si no lo sabías, negarle un tampón o una toalla sanitaria a una mujer que la necesita es suficiente motivo para arder en la quinta paila del infierno mientras Lucifer usa tu piel de abrigo y escucha Call Me Maybe en loop.

Ni a tu archienemiga, aquella que se puso tu misma camisa, le hizo ojitos a tu novio, le robó el vaso a tu mejor amiga y que además usa Crocs-sandalias para el matrimonio de tu hermano, se le hace sufrir por una emergencia de esa naturaleza si tu puedes evitarla.

Si piensas que hay demasiada benevolencia en este capítulo, hay permiso y holgura para que la hagas tropezar una vez que salga del baño.

Saldrá con un diente roto, pero no manchada.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 18 de The Girl Code.

¡HOOZA!