The Girl Code: "Nunca jamás te quitarás los tacones en público” - The Amaranta

The Girl Code: ‘Nunca jamás te quitarás los tacones en público’

Repite después de mi: “juro respetar y seguir el Artículo 4 del Girl Code”
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Justo antes de cometer una falta de decoro social, en nuestra mente retumba con eco la voz de nuestra madre y nuestras abuelas que cómo los fantasmas de Scrooge nos persiguen por más que los evitemos.

“Mi amor, las niñas de su casa se portan bien, debes recordar:

  • Sonrreírle a la gente.
  • Saludar con un beso cuando entres a casa de tu tía.
  • No quitarte los moños de la cabeza en la piñata.
  • Comer con la boca cerrada.
  • No subir los codos al cortar la carne.
  • Sentarte con las piernas cruzadas.
  • No lanzarte del tobogán si tienes falda.
  • Que a los amiguitos no se les pega.
  • Y no sacarte los mocos aunque nadie te vea cuando los pegas debajo de la silla.”

Innumerables leyes de etiqueta al mejor estilo Carreño fueron modernizadas por nuestras madres y adaptadas a nuestro maravilloso mundo de Nickelodeon y Lizzie McGuire. Se nos fueron inculcadas como dogmas y hoy en día son imborrables de nuestro disco duro.

Para bien o para mal nos acompañan en nuestras conversaciones solitarias dentro de nuestra cabeza junto a la tabla periódica, la oración del ángel de la guarda, la melodía del carrito de helados y otra cantidad de información inservible que ocupa espacio y no deja que recordemos el nombre del chamo con el que recién sale nuestra mejor amiga.

Gracias a nuestras matriarcas hemos crecido a ser las respetables mujeres que somos hoy en día, pero los lapsus de memoria ocurren y hay leyes femeninas que por más incómodas e inconvenientes, merecen ser respetadas y acatadas por toda mujer que sea digna de llevar el nombre.

Para formalizar dichas leyes, está The Girl Code.

Artículo 4: “Nunca jamás te quitarás los tacones en público”.

Bajo ningún concepto una mujer se retirará de sus pies el par de tacones que prometió usar toda la noche.

Usar unos tacones implica un matrimonio, en el que no valen infidelidades y en el cual ambos son soporte para el otro. Comprométete a ellos y te brindarán una figura esbelta y nalgas deseables. Pero si los dejas morir, tu aspecto será peor que la de un ogro de Dreamworks embriagado y lleno de grasa de tequeño.

Nadie que inspire respeto y diginidad se le ha visto brincar en una pista de un matrimonio al ritmo de “I Got A Felling” descalzo. Es como que te moleste la pantaleta y por eso la dejes encima de la mesa de postres.

Por alguna razón alguien lo hizo una vez e intentó vender la idea que los pies de hobbit, llenos de lodo y pisados, es el accesorio perfecto para las 6 horas de peluquería que invertiste en la tarde.

La única razón por la que se le permitirá a una mujer retirarse los tacones en un evento serán:

  • Dado el caso que el piso esté en fuego y se derritieron los zapatos.
  • Si la mujer se cayó y tiene un esguince grado 7.
  • Si puedes ver el hueso de la fractura de pie fuera de la piel.
  • Si llevó zapatos planos igualmente elegantes y combinables que los tacones que se va a retirar.
  • Si ve que le están robando la cartera y debe neutralizar al ladrón con un taconazo.
  • Si se murió ahogada con la comida de la fiesta y para el entierro deben retirarle los zapatos.

Justo después de cruzar el umbral de la puerta de tu cuarto es el momento adecuado para retirarte la tortura de 12 centímetros que te atormentó la noche. Luego de eso, las amigas están en la obligación de ofrecer un serrucho para amputar los pies de ser necesario.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 4 de The Girl Code.

¡HOOZA!