De pana, hay que ser incondicional

Del obsoleto mundo de Vine surgió una muchacha de raíces venezolanas que reside en Miami y que se ganó la fama mundial a punta de hacer estupideces y ser grabada.

Lele Pons, pasó de videos rudimentarios un poco ensayados y bromas pesadas a su mamá, a hacer una secta satánica con otros “vineros” y lanzarse en el canal de Venecia, para terminar siendo una influencer con 19.7 mm de seguidores en Instagram que presenta premios de MTV y entra en las listas de Forbes.

La tipa no es la mata de la elegancia, y ciertamente tampoco es tan graciosa, sin embargo, la supo jugar bien con el internet para hacerse millonaria a punta de videitos y eso lleva mucho mérito.

El tema que subyace en este relato contemporáneo del éxito, es que había alguien que la tenía que grabar en sus inicios, que se prestara para ser mojada con el carro cuando ella lo necesitaba, que le dijo que Juanpa Zurita podría ser el link al enchufe de Youtube, y que le compró la edición de Forbes en la que salía que era uno de los 30 under 30 con más influencia en el mundo.

No me consta, pero Lele seguro tiene unas amigas que a pesar de lo estúpido que eran sus ideas, la apoyaron cuando quería oler a pipí de veneciano para tener más seguidores.

De ahí parte el Girl Code de esta semana:

Capítulo 11 de The Girl Code: “Apoyarás a tus amigas en todo lo que quieran hacer, sin importar cuán ridículo, aburrido, descabellado, insalubre o ilegal sea (últimos 2 términos en debate).

Toda mujer que sea digna de portar ese nombre en público, deberá entender que los proyectos de sus grandes amigas, deben ser igual de importantes para ella.

El apoyo debe ser incondicional y hasta exagerado.

Si es una obra de teatro, se deberá asistir a las 7 funciones con un ramo de flores y a primera fila; aunque sea una puesta en escena de Dumbo actuado por mimos.

Si forma una banda, se deberá asistir a todos los toques, saberse las canciones y dar una opinión honesta de ellas; aunque la banda sea de canciones religiosas metaleras.

Si desea empezar una compañía, se deberá ayudar en el proceso creativo, probar el prototipo y promoverlo en las redes sociales; aunque se trate de pantaletas de hilo hechas de lija.

Si desea repentinamente hacer un curso sobre animales, se deberá fingir interés por saber de animales, regalar libros al respecto y calarse los documentales de National Geographic enteros sin quedarse dormida; aunque el animal que despertó el interés haya sido el pony.

Apoyo es la palabra clave y sin hipocresías ni caer en mentiras, hay que apoyar las actividades de interés de nuestras allegadas.

La línea solo existe si la actividad es dañina para su persona, demasiado ilegal o si hace daño a los demás. Como por ejemplo, aprender a cantar cumbia.

Yo, como mujer hecha y derecha juro solemnemente seguir el artículo 11 de The Girl Code.

¡HOOZA!