No todos pueden, y definitivamente, no todos deben

Una de mis metas de este año era reconocer que los “youtubers” son algo legítimo y dejar de voltear los ojos cada vez que alguien usa el término. Fui totalmente exitosa con este propósito, cuando alguien me dice que quiere ser youtuber lo primero que digo no es “¿no prefieres trabajar en algo real?”, sino “¿qué clase de youtuber?”. De hecho, ahora me decepcionó cuando la mayoría de las respuestas son “no sé, de lo que sea”.

Baby, that’s really not a thing. No puedes ser youtuber “de lo que sea”. Hay una estrategia detrás de esos chamos permanentemente felices e imposiblemente jóvenes que pasan sus días hablando ante una cámara. No es cuestión de prender tu webcam, subir un video en el que te veas bonita y esperar que la gente te de like, because boobs. Eso es ser farandulera, no youtuber.

Si realmente quieres hacer dinero con tus videos, tienes que empezar con 3 cosas básicas:

Encuentra un nicho

Investiga al mercado. Apenas empieces te vas a dar cuenta que está sobresaturado. Según mis cuentas en unos 3 años el 99% de la población mundial se va a dividir entre beauty vloggers y gamers. Así que si estás apuntando a esas áreas tienes que buscar un elemento diferenciador. La pregunta es, ¿qué hace falta en el mercado? Y a diferencia de los mercados de Venezuela en YouTube hay todo lo que imagines, desde gente teniendo sexo con globos hasta videos indescifrables de frecuencias numéricas que nadie entiende.

La idea es que consigas algo intermedio entre mainstream y oscuro. Solo no te vayas por lo muy rebuscado “videos del movimiento de mis pies mientras duermo” porque aunque seguramente en alguna parte del mundo hay un hombre con ese fetiche súper específico, no vas a ganar dinero.

Busca a tu youtuber favorito, investiga a su competencia y la categoría y analiza qué les hace falta a todos. Ahí vas a encontrar tu espacio.

Prepara la imagen de tu marca

En el mundo digital hasta el más amateur tiene un logo, todo está en qué tan bien te veas, la presentación es importante. Si tu producto no se ve bonito y comestible, nadie va a querer comprarlo. Honestamente no tienes que tener el mejor logo del universo ni ser un diseñador experto de portadas de video, pero haz el esfuerzo de tener una imagen bien montada antes de publicar cualquier cosa.

Asegúrate de saber expresarte

No todo el mundo está hecho para expresarse en medios de comunicación masiva. Las cámaras son incómodas y no es lo mismo el ritmo de una conversación que de un monólogo.

Dos veces en mi vida he tenido que grabar stories para algún sitio, el último fue para el Instagram de The Amaranta y cada pequeño video de 3 segundos que salió fue parte de una serie de miles de otros videos que no servirían ni para distraer a un drogadicto. Porque balbuceo siempre y no sé decir una sola frase sin desviarme y empezar a hablar de otra cosa. De hecho, descubrí que mi súper poder escondido es hablar una cantidad de paja absurda en espacios de 10 segundos o menos. Si estás leyendo esto pensando “oh sí, yo soy así” en vez de “entonces no servirías para youtuber”, por favor deja de leer y busca unas clases de oratoria o locución en este momento.

Cuando hablas con tus amigos, en tu discurso diario, la vacilación y los balbuceos no son la gran cosa. Igual te van a entender. Todas las pausas forman parte de lo que esperan en una conversación. Cuando cambias de medio, como al video, es un grandísimo problema. Puede destruir tu delivery, hacerte aburrido o simplemente distraer de lo que estás diciendo.

Después de que hayas hecho todo esto, es que empieza el verdadero trabajo profesional: la estrategia comunicacional, plan de marketing, y tu estrategia como influencer. Así que no, no puedes ser youtuber “de lo que sea” y esperar que el éxito aparezca por arte de magia.