Ser positivo está sobrevalorado

Pero súper.
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Mi persona favorita en el mundo, a.k.a. El único hombre blanco heterosexual que no me hace molestar, fue recientemente a Israel y me trajo una reevaluación existencial.

Esto es 100% mi neurosis desenfrenada, nada que ver con su intención. Babo es la persona más dulce del planeta. Sería capaz de hacerle zapatos a un ciempies para que no se queme las patas mientras camina por las aceras, y podría ver belleza hasta en un chihuahua (Los perros más diabólicos del planeta). A las guacamayas las dejaría morir en un círculo de fuego porque lo traicionaron hace meses, pero el punto es que es una persona increíblemente dulce y su regalo, el que me hizo reconsiderar toda mi existencia, también lo fue.

Esto fue lo que pasó:

Babo encontró una señora que estaba dando hilos de los 7 nudos. ¿Que qué es eso?, pues, acompáñame en este ejercicio de tratar de explicar brevemente qué significa un detalle simbólico dentro del Judaísmo y la Kabbalah mientras intento no ofender a nadie.

En el folklore Judío se acostumbra a llevar un hilo rojo que ha sido atado 7 veces alrededor de la tumba de Rakhel, una de las matriarcas del Judaísmo. De acuerdo a la Kabbalah para ahuyentar el mal de ojo (Ayin Hara), debes colocarte el hilo en la muñeca izquierda porque el lado izquierdo es el lado receptor del cuerpo y el alma, y atarlo 7 veces (que representan la necesidad de que Dios te proteja 7 días a la semana)*.

La manera en la que debes atarte el hilo también es bastante simbólica. Una persona que te quiera y en quien confíes, debe ponértela y atar los 7 nudos mientras dice el rezo de Ben Porat, mientras tú debes comprometerte a ser una mejor persona y mantenerte alejado de pensamientos negativos o de deseo sobre lo que le pertenece a alguien más.

Todo iba bien hasta ahí. Es el detalle más adorable que me han dado en la vida. Y en serio durante el tiempo que nos tomó cumplir con el ritual, estaba súper segura que iba a poder hacerlo.

Hasta que empezó la semana del terror.

Domingo:

Me fui a dormir esa noche y mi superstición se mezcló con mi naturaleza de persona súper evil. La cosa es que yo tengo un ritual de antes de dormir, lo he tenido durante años, y consiste en algo súper terrible e insidioso. Se trata de pasar una media hora pensando en situaciones relativamente inocuas en las que alguien que me cae mal está pasándola un poco mal y yo estoy bien justo a esa persona. Nada del otro mundo, es completamente estúpido… como que el tipo que me caía mal de mi trabajo anterior quería el último pedazo de pizza, pero yo me lo comía en su cara y estaba estaba súper satisfecha y realizada.

Lunes:

Estaba convencida que el hilo se iba a prender en fuego en cualquier momento como señal de que soy la persona más mala vibra del planeta. Por eso terminé poniéndole otro símbolo de protección al lado.

Pasé todo el día dando opiniones ridículas sobre todo para evitar decir algo negativo. Como “No, Rápido y Furioso no es un insulto para el cine. Sólo es… un approach simple y complaciente, eso no significa que sea malo”. Y me odié a mi misma, lo cual obviamente no es nada positivo.

Martes:

Decidí buscar a toda las personas cuyos posts normalmente escondo en Facebook. A lo mejor todas esas fotos de hoteles lujosos seguidas de posts de “Me proyecto, me veo”, son la manera de empezar. En mi caso sería más una foto de un helado de Reese’s pero el sentido es el mismo.

Ugh

Miércoles:

Pensé que lo estaba haciendo bien porque McDonald’s sacó un McFlurry de Flips

Jueves:

Me di cuenta que todo es mucho más complejo que simplemente “ser positivo” y mantener una “buena actitud”. A veces no soy la persona más rápida para darse cuenta de las cosas.

Después del mini experimento llegué 3 reflexiones importantes (para mi):

Preocuparte por no ser negativo te vuelve tu propio policía del pensamiento

Sobre todo en una realidad en que la censura de pensamiento ya está institucionalizada.

Uno de los consejos que más encuentras dentro de la cultura wellness es evitar los pensamientos negativos. La cosa es que a menos que vivas en un constante estado de negación de la realidad o tu vida sea un cuento de hadas, es imposible no pensar algo negativo así sea por un segundo.

Y autocensurar tus pensamientos es terrible porque te hace sentir mal y porque no te deja prepararte.

Yo creo en estar siempre listos, como los scouts. Eso hace que frecuentemente pase unos 5 o 10 o 250 minutos pensando en el peor escenario posible de cualquier situación a la que me enfrento y acepto que tengo que bajarle dos. Pero la alternativa de simplemente pasar por alto cualquier posibilidad que no incluya polvo de hadas, el favor de los dioses, y glitter, es insoportable e insostenible. Primero porque te deja expuesto y segundo por mi segundo punto:

2. Negar la dualidad del ser es extenuante

Ser 100% positivo es imposible. Eso implicaría lograr que tu cerebro automáticamente reciba todo de la mejor manera posible sin importar nada, calcular tus emociones a cada segundo, y negarte un millón de posibilidades.

Las emociones son complejas. No creo que podamos reducirlas a “positivas” o “negativas”, ni siquiera si sólo las vemos como posibles detonantes de acciones. No creo que ciertos sentimientos lleven inherentemente a ciertas acciones positivas o negativas.

Los seres humanos vamos mucho más allá de ser “positivos” o “negativos”. Ver todo en un binario de “Tóxico” (lo negativo) vs. “Saludable” (lo positivo), es negar todas las variables y pasarle un rasero a lo complejos que podemos llegar a ser. La simpleza no tiene porque ser la respuesta para todos.

3. Dejar todo en positivismo extremo ¿No es estancarte?

Algo que me interesa más que ser positiva, por mi, por mi existencia y por el hilo que tengo en la muñeca, es aprender a ser mejor. No creo ser capaz de lograrlo lanzándome a una piscina de positividad.

Tener un diálogo interno constante con mi parte pesimista y cínica, me parece importante para entender de dónde está viniendo eso y cómo puedo cambiar de perspectiva. Eso me parece más importante que obligarme a pensar en positivo y subir selfies con captions hablando mal de la gente “tóxica” mientras alardea de lo #bendecida que soy.

*Todo eso fue súper resumido, el hilo rojo, la historia de Rakhel y la de su hijo Yosef con respecto a la protección, son mucho más complicadas. El simbolismo es muchísimo más profundo de lo que soy capaz de explicar porque apesto contando historias bíblicas.