Ser "cuchi": ¿Costumbre socialmente podrida? - The Amaranta

Ser "cuchi": ¿Costumbre socialmente podrida?

Cuando sustituyen saber escuchar, o ser atento con “jalar b*las” no somos tan cuchis.
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free hugs

Ser cuchi no es sinónimo de ser jalab*las.

Ser cuchi no es sinónimo de ser socialmente inseguro.

Ser cuchi significa estar consciente de lo trágica que es la vida sin un alguien que te de paso mientras cruzas la calle, que te diga lo lindo que es el peinado que tardaste dos capítulos de Friends en hacer y que te brinde el desayuno cuando tus tripas se han convertido en cantantes de ópera.

Hacer todas esas cosas significa ser educado, amable, pero hoy en día se ha convertido en algo tan fuera de este mundo lleno de tormentas con nombres raros, que ya se le ha asignado un nombre distinto: “cuchi”. Pues ha dejado de ser lo normal.

“¡Qué cuchi!” es lo que dices cuando vas a casa de tu amiga y acaricias a su perro o cuando ves a una parejita de abuelos agarrarse las manos, algo que no es cotidiano. Porque ahora “lo natural” es ser un estirado y pretender ser indiferente a las circunstancias emocionantes de la vida.

“Cualquier v*ina” es lo que dices cuando estás muerto por dentro y no le das paso a alguien en la calle, cuando no le dices a alguien si te gusta su peinado o incluso si el perro de tu amiga casi está haciendo acrobacias de circo para llamar tu atención.

Pero como la segunda es la opción más fácil, es la más común. Todo bajo la premisa “la gente es una m*erda, así que yo lo seré también, ña ña ña qué dura es la vida”.

Breaking News!: Ser amable no necesariamente te pone en uno de los dos bandos, porque ser cuchi no es lo contrario a ser “cool”, es un nombre asignado para determinar que eres más sensible de lo que “deberías” o de lo que “se ve bien”.

Así que como todo en la posmodernidad, no tienes que ser blanco o negro, sino que tienes toda una paleta de grises solo para no hacerle perder la esperanza a alguien en la humanidad. Porque tranquilo, ser indiferente algún día dejará de ser “cool”, pero ser educado, atento o en su defecto “cuchi”, podría abrirte algunas puertas interesantes.

No somos unos perritos alienígenas adorables, los “cuchis” (ya me estoy fastidiando de la palabra) somos humanos que apuestan por los simples placeres en la vida, que sabemos que es el secreto de la evolución, somos socialmente más seguros y estadísticamente, somos más felices.

Excepto cuando alguien nos dice “Qué jalabol*s eres”, en ese instante queremos caerle a golpes y mandarlo a comer m*erda 😇.