O con el corazón roto

Típico; sufrir más con la estupidez de los personajes de las películas de miedo que con los sustos que te da el ánima maldita.

No hay nada más frustrante que ver a la niña rubia y tonta de la película de terror de bajo presupuesto ser devorada por un espíritu demoníaco en la parte más oscura de un sótano. Lo frustrante no debido a la muerte, sino al despiste e ingenuidad de la protagonista.

“Hija, habían bastantes señales” te piensas.

La casa abandonada, los grafitis con la sutil advertencia de “ADENTRO SE ENCUENTRA TU MUERTE”, los sonidos extraños, las puertas que se cierran solas, la voz tenebrosa que te llama desde el final de las escaleras y el presagio de la mujer loca que te conseguiste en la calle; todos eran suficientes motivos para posponer la búsqueda de un pompon de porrista en la casa del desangre.

Irónicamente sucede lo mismo cuando te ves en posición fetal, llorando con el rímel chorreado en el suelo de tu baño por un bobo que te partió el corazón.

“Hija, habían bastantes señales” te vuelves a pensar.

En retrospectiva, piensas entre sollozos, en todos aquellos momentos en los que no fuiste valorada, en los que te faltaron el respeto y en los que debiste haber dicho con pulso firme que querías un ticket express fuera de la relación.

Vienen inevitablemente los golpes de pecho; el “¿cómo no vi esto?”, o el “ yo dije que nunca iba a permitir que alguien me tratase así ” y sin embargo te encuentras ahí debatiendo con tu buen juicio y pidiéndole disculpas por no haberle hecho caso antes.

Tus amistades te lo advirtieron y a ti no te olía muy bien cuando con excusas baratas se disculpaba por no poder cumplir con un compromiso. Te avergüenza pensar que todos los consejos que diste para relaciones ajenas y el “abre los ojos” que le sugieres a todas tus amigas no haya aplicado contigo. Entonces fea, llena de mocos e hinchada de tanto llorar entonas un himno de Dua Lipa y juras detestar a todos los seres humanos con genitales colgantes externos.

Más fácil sería, como en el caso de nuestra desafortunada víctima en la película de terror, darse cuenta a tiempo de las señales y así evitar la catástrofe máxima del corazón roto, o bueno, de ser el kebab de un espíritu maldito.

No te dice que estás bonita

Puede que suene loco, pero si para ti es importante la atención y los detalles, si él no es capaz de decirte de buena nota que esta noche estás especialmente linda, no esperes que sea el tipo de galán que te abre la puerta.

Te faltó el respeto una vez

Las probabilidades son que lo vuelva a hacer. Puede que haya pedido disculpas, pero por su trato te darás cuenta que probablemente es un tema de personalidad. Si no estás dispuesta a aceptar un “eres una estúpida”, vete.

Y la respuesta es no, no estás dispuesta a toleralo.

Se saca los mocos enfrente de ti

No salgas con nadie que juegue a la minería nasal cerca de ti. Por favor.

Se sabe las canciones de Floricienta

Si no tiene una buena excusa para esto, asústate.

Es abiertamente racista

Al menos que tu también lo seas, esto suele ser un punto rompe contrato.

Da malas propinas

Esta gente merece morir.

Bebe y maneja

Esta gente te va a matar.

No entiende tus gustos

“Se dice Cardi B y la amo”.

Desde las cosas más graves hasta los detalles más insignificantes, lo importante es registrar las señales antes de bajar al sótano. Según tus gustos y creencias ve registrando lo que te gusta y lo que te suena a sangre artificial y gritos de terror ensayados.