Si tu vagina pudiese hablar, ¿qué diría?

Eve Ensler tiene la respuesta.
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Una de las ventajas de estudiar Comunicación Social es que de vez en cuando los profesores tienen la dicha de cachetearte intelectualmente por no saber cosas de cultura general que “todo el mundo” (por lo menos fuera de ese particular salón de clase) conoce.

He tenido la alegría de salir de un aula de clases y llorar un poco por dentro porque nadie me había avisado que existía un tipo llamado Manuel Puig, que los cuadros en los que se filma las películas llevan un propósito narrativo, que la contemporaneidad no se puede analizar históricamente y que Pollock era más que un loco que chorreaba pintura por ahí.

Espero que no me juzguen por no saber todo lo anterior, tengan compasión por su humilde escritora que por alguna razón decide que esta publicación digital es la mejor plataforma para humillarse semanalmente. :)

Volviendo al tema, lo rico de mi carrera es el conocimiento que se tiene sobre distintos aspectos de la vida humana; es sorprendente y además divertido. Justamente en este tema de las bofetadas intelectuales, a raíz de que tenía que elegir una obra para una clase de Artes Escénicas recurrí al pana Google que tiene la respuesta a todo. (Parece algo que diría una mamá, pero es cierto).

Como si fuese el título de un artículo de Buzzfeed, escribí en el buscador “obras de teatro más famosas”. Un poco avergonzada (porque a pesar de que me encante el teatro lamento no tener un amplio conocimiento sobre las piezas icónicas) me topé con una página que dictaba los clásicos; puro Shakespeare y teatro trágico. Para horror de cualquier letrado en el tema, pensé “qué fastidio Othelo otra vez” y ahora desalentada escribí cosas distintas en el buscador para ver si saltaba a la vista algo interesante.

“obras de teatro chéveres”

“teatro latinoamericano no pesado”

“escritores de teatro con vida interesante”

“teatro africano”

“teatro infantil”

“Broadway”

“Narroway” (mal chiste, pero aparentemente sí existe: es el Broadway de entretenimiento cristiano LOL)

“Yahoo respuestas: no sé qué obra de teatro hacer, ¡ayuda! XD”

Casi resignada a llevar como propuesta a mi grupo de teatro del salón Toy Story, se me ocurrió pensar en obras Off Broadway exitosas y en mis ojos brilló la palabra “vagina” seguida de “monologues” como un resaltador. Los monólogos de una vagina; qué interesante, todos sabemos que tienen labios, pero quién iba a pensar que tenían voz.

Qué genérico el tema de que el sexo es lo que llama la atención, pero soy mortal y débil, así que de nuevo, excúsenme.

Alguna vez creo que escuché a mi mamá decir que había asistido a una obra en Caracas que llevaba ese título, así que como un felino curioso busqué muy bruscamente en Wikipedia de qué iba. Como un león aún más curioso me permití ver un video en YouTube que constaba de 10 partes sobre una película de HBO que trata de The Vagina Monologues y su creadora Eve Ensler.

Inicia con una canción súper noventosa y una recopilación de las entrevistas hechas a distintas mujeres que sirvieron como fuente de inspiración para que Ensel escribiera su obra. Quedé hipnotizada por lo que pasé la próxima hora obviando responsabilidades, hambre y asignaciones para la Universidad.

Todo inició luego de entrevistar a 200 mujeres sobre su experiencia y relación con su vagina, seleccionando y adaptando historias se le dio forma a la obra, en la que Eve le daba vida a 8 mujeres y lo que tenían que decir de su parte femenina.

Los diálogos van desde sexualidad, erotismo, la menstruación, la felicidad, el parto, el placer y la violencia de género. Y dos años después de su estreno en 1998, este último tema fue la base para que la obra se expandiera, recaudara fondos e hiciera al mundo tomar conciencia sobre las violaciones y abusos a la mujer. Además, impulsó la creación de V-Day, una organización que lucha contra violencia femenina. 

Pero más allá de que la obra haya sido un rotundo éxito, que haya sido traducida a muchísimos idiomas, que se haya presentado en Madison Square Garden y que Glen Close, Queen Latifah y Oprah la hayan protagonizado, a mí lo que me sorprendió fue justamente lo que hizo a la obra tan famosa: el hecho de que toda mujer tiene una relación con su vagina, puede ser distinta y particular para cada una, pero en fin una relación.

Se personalizó la vagina y cada monólogo era como haciendo saber que esta era un ente maravilloso digno de altares. Muchas mujeres nunca habían visto su vagina, le tenían distintos nombres, hacían saber las violencias que sentían con respecto a que la sociedad amedrentaba contra sus órganos, la superioridad de la vagina sobre el pene y cómo las culturas permiten que las mujeres sean irrespetadas a través de la violación a la estética de sus vellos púbicos.

Se ríe, se llora, se aprende. Aparentemente la vagina es tan maravillosamente cool que tiene en ella el único órgano con el mero propósito de dar placer, y los hombres no lo tienen. Es el clítoris por cierto.

Eve logra traer a vida las distintas personalidades de las mujeres en las historias que cuenta, cada una tan distinta como el tema que trata y cada historia más emotiva que la anterior.

Resulta que por accidente había descubierto una joya que aparentemente es muy popular en la generación de mis padres, pero como mis hermanos y yo en esa época no sabíamos ni controlar esfínteres cuando la obra explotó en Nueva York, era un poco difícil toparme con ella.

Creo que lo que me tiene escribiendo sobre The Vagina Monologues 3 semanas luego de haberla visto y recomendándola a cualquier persona con la que me tope (que tema tan oportuno de conversación), es porque supongo que la manera en la que vivimos las jóvenes hoy en día es despreciando un poco nuestras vaginas. Repudiamos su pelo, el hecho de que tengamos el período, hablar de ellas, darlas por sentado y hasta dejándolas en el olvido a pesar de que están allí, todo el tiempo.

Nos dan la cualidad de ser mujeres y traer vida al mundo.

VA-GI-NA. He escrito la palabra como 30 veces, pero es que nos hace hasta ruido decirla, entonces trato de acostumbrarme. 

Moving on.

Creo necesario, solo por considerar relevantes y curiosos los relatos que personifica Eve, que deberíamos ver de nuevo The Vagina Monologues y recuperar la glorificación de nuestras vaginas.

Aunque en Artes Escénicas vayamos a hacer una obra muy intelectual de un escritor italiano del cual en este momento no recuerdo el nombre, asumiré como un agregado espectacular esta información a mi archivo de cultura general desarrollado en la Universidad.