Razones totalmente inválidas y sin justificación alguna por las que debes odiar la Navidad - The Amaranta
No todos quieren tener una feliz Navidad

Todos los años, a partir del primero de diciembre, toda mi existencia se basa en un solo hecho: la Navidad.

El inicio del mes marca la pauta socialmente aceptada para exteriorizar el espíritu navideño sin herir las susceptibilidades de la comunidad que se rige bajo los principios del Grinch; y considerando que me gusta jugar a ser un arbolito festivo andante, el inicio del mes abre las posibilidades para celebrar hasta lo más mínimo, pero en tono navideño.

Sin embargo, este año, mi felicidad usual se vió opacada por una realidad latente: la mitad de mi circulo social, u odia la navidad, o le importa tan poco como para ignorar mi entusiasmo por el inicio del periodo decembrino.

Sintiendo que mis cortos veintitantos años de vida los viví bajo una alcantarilla, porque en mi lógica nunca entró la posibilidad de que algún ser humano en realidad podría odiar la Navidad, me propuse el ejercicio de ponerme en los zapatos de las personas que simpatizan con el Grinch, para intentar (fallidamente) conciliar con sus argumentos.

En mi viaje de autodescubrimiento, me encontré con las excusas más inválidas e injustificables que una persona podría mencionar para tapar el hecho de que es un ser humano horrible y carente de emoción alguna.

I mean, NAVIDAD. 

“Es demasiado feliz”

Oh, lo siento. Se me había olvidado que la mitad del planeta tierra juega a estar demasiado alegre cuando es Navidad. El estado de ánimo parece cambiar en todas partes, y eso es un problema si quieres que todo sea tan miserable como un lunes en la mañana con toneladas de trabajo.

Avancemos rápido a enero. Necesitamos gente sufriendo, recordar que la pobreza mundial va en aumento, el calentamiento global nos va a matar y que vivimos en comunismo.

“Cada vez se celebra más temprano”

Está bien; tienen un punto. Dentro de un par de años, la Navidad comenzará a venderse en las tiendas a partir de junio. Pero, en nuestra defensa, cuando odias la festividad, estás más en sintonía con cualquier aumento en la alegría en la atmósfera. Y tan pronto como las tiendas y los supermercados comienzan a vender adornos navideños desde octubre, tus berrinches de Grinch se activan.

Sale más barato si compras las cosas desde octubre, así que desvalorizamos tu argumento.

“La música”

Los villancicos no son lo más atractivo para los Grinchs con un gusto músical caché, pero nadie se puede meter con las gaitas. Aún cuando comienzan a sonarlas en la radio a comienzos de octubre.

Por otro lado, sabemos que Mariah Carey te tiene cansado. Wham y Mariah regresan todos los años; están donde sea y cómo sea. Pero si sirve de consuelo, la mejor presentación que puedes disfrutar de Carey es la de Año Nuevo.

Ya no tienes excusa.

“Las películas navideñas”

No hay película navideña conocida que no termine con un vómito motivacional o moraleja familiar que te haga sentir culpable por formar parte de la ola materialista de personas que aman la Navidad solo por los regalos y la comida.

Sí, puede que los discursos navideños siempre sean los mismos, pero al menos puedes limitarte a ver los primeros 30 minutos del Grinch. Prometemos que no habŕan familias perfectas ni mensajes motivacionales.

Ahora, razones totalmente válidas y justificables por las que debes amar la Navidad

  1. Es socialmente aceptado que huyas de tu tía borracha
  2. A nadie le importa si se te va un gallo en el karaoke
  3. Puedes comerte todo lo que toque la mesa
  4. Te puedes desabrochar el botón de tu jean después de comer y no quedar mal
  5. Te dan regalos
  6. Siempre hay postre
  7. ¿Ya dijimos comida?
  8. Puedes fingir que no vives en comunismo por un día
  9. La anterior es mentira, pero al menos comes rico un día en comunismo
  10. Puedes arruinarle la vida a tu primo fastidioso con solo decir que Santa no existe. Pero no hagas eso.

Y ya que es mi artículo y tengo algo de autoridad dentro de todo esto, aunque no parezca, declaro injustificables todas las excusas por las que probablemente podrías odiar la Navidad. 

¡Felices fiestas!