Para que dejes de comparar el caso de Weinstein a Salem

Últimamente muchas personas listas para que regresemos al status quo de aceptar la cultura de violación y no hacer mucho escándalo ante la misoginia, han estado diciendo que estamos haciendo una “cacería de brujas”.

Es bastante obvio lo que quieren decir… pero están usando el peor término posible para decirlo:

¿De dónde viene?

Pues, de las cacerías de brujas literales que ocurrieron entre 1450 y 1750 en América y Europa. Técnicamente, hay información sobre cacerías de brujas hasta en el imperio romano, y la más conocida es la que resultó en los juicios de Salem en 1692. Así que es algo que históricamente ha pasado múltiples veces desde que el mundo es mundo y los hombres decidieron asociar la sexualidad femenina con el demonio.

La cosa empezaba así: si eras una mujer que no cumplía con el rol de lo que la sociedad esperaba de ti, podrías ser acusada de bruja. No tenías que ser Lady Gaga, podías ser como Bridget Bishop, quien tenía una mala reputación por haber hablado en contra de su esposo abusivo. O Sarah Good quien al ser indigente ya era considerada infrahumana.

Básicamente, cualquiera podía inventar cualquier cosa sobre ti. Una vez que eso pasaba, la histeria en masa se ocupaba del resto. Eras llevada a la cárcel, desnudada y revisada en búsqueda de “la señal del diablo”, y luego tenías un juicio, sin un abogado. Si tenías suerte te ponían una prueba para verificar si eras bruja o humana, si no los crímenes falsos que supuestamente cometiste, te condenaban a ser ahorcada, quemada, o ahogada.

Era peor si eras una mujer vieja, viuda, o negra. Primero porque después de la menopausia no podías cumplir tu función principal de “tener hijos y morir” por lo que eras inútil ante la sociedad. Segundo porque al ser viuda eras económicamente independiente de un hombre, lo cual era un problema. La autonomía de las mujeres nunca ha sido bien vista. Y obviamente, si tu piel era negra o eras nativa, te iba mil veces peor.

Acusar a alguien de ser bruja, era demostrar el poder de la sociedad por encima de la expresión individual de esa persona, usualmente una mujer. De hecho de los acusados, el 80% fueron mujeres. Cuando acusaban hombres, era porque no estaban comportándose como un hombre debía comportarse en la sociedad 100% patriarcal en la que vivían.

Por otro lado, los jueces eran mayoritariamente hombres, con vínculos importantes dentro de la sociedad. Usualmente líderes en sus comunidades.

¿Y siempre se usa como referencia a esos juicios?

No, es más un sinónimo de pánico moral. Es una situación en la que se hacen acusaciones, que pueden o no estar basadas en la realidad, en contra de alguien que tiene actitudes o creencias poco populares y por lo tanto se le juzga como un peligro a la sociedad. Y eso nos trae al punto final:

¿Qué no es una cacería de brujas?

Un grupo de mujeres, un movimiento, o la mitad de la sociedad reclamando un cambio en las actitudes sexuales más aceptadas y popularizadas actualmente. Como por ejemplo, expresiones socialmente populares de la cultura de violación, o el abuso de poder que resulta en explotación sexual.

Para desgracia de Woody Allen y todos los que creen que las feministas estamos exagerando, #MeToo y las acusaciones contra Weinstein y compañía, no son una cacería de brujas. No están basadas en un invento o un daño imaginado, no están atacando una posición poco popular y no son en contra de un pobre hombre en el fondo de la jerarquía social. Lo normal, lo aceptado, y lo popular es la cultura de violación que propicia la clase de comportamientos que han tenido estos hombres. El que estemos exigiendo que las cosas cambien, no los vuelve pobres víctimas del feminismo y la lucha por integridad sexual. Además, si vamos a comparar el presente con las cacerías de brujas reales, estos tipos son más parecidos a los jueces que a las brujas falsas que fueron acusadas injustamente.

Y bueno, si de todos modos van a hacerse las víctimas, lo mínimo que podrían hacer es no usar un término que hace referencia a la persecución histórica de las mujeres. Gracias.