El amor-odio se intensifica

Amanda Palmer es súper divisiva. Hay gente que la ama y cree que es “refrescante” y “valiente”, y otros que creemos que es una fastidiosa “showsera” con problemas de ego.

A pesar de que me agradan tanto su voz como su banda, no soy fan de ella. Siempre me ha parecido una versión más comedida de Lena Dunham. Su personalidad diluye su talento. Es esa clase de tipa que tiene que decirte que es bisexual y poliamorosa y además c#ga unicornios y seguramente es multiorgásmica. Cansa lo mucho que tiene que demostrar que es distinta.

Por eso me tomó por sorpresa que, lo que empezó como un hate follow en Facebook, terminó en más amor que odio por Amanda Palmer. No es que mágicamente haya dejado de hablar de lo especial que es y cómo el mundo debería darle dinero solo por respirar, es que resulta que dice mucho más que eso. Amanda maneja su Facebook ella misma lo que le da un aire más auténtico que las páginas de otros músicos. Y sé que eso no es suficiente después de haber dicho que la tipa era insoportable así que te doy más razones:

La interacción de la comunidad es brutal

Cada fan de Amanda Palmer tiene la devoción de 1000 swifties y está más alfabetizado que 2000 believers. Se generan discusiones de todo, desde el nuevo material de Amanda, el estado del gobierno de los Estados Unidos, hasta leyes de aborto. Palmer los incentiva a que discutan cualquier cantidad de temas y su página a veces funciona más como un foro abierto de opiniones que la página de un artista.

Su demencia hace sus “rants” geniales

Algunos piensan que está loca porque es una gran artista, otros pensamos que está loca porque es una gran narcisista. En lo que concordamos es que definitivamente está demente.

Escuchar a personas así me parece un ejercicio importante que todos deberíamos a hacer de vez en cuando. Bien sea el loco de la esquina, la vecina extraña que piensa que los extraterrestres la ven por las ventanas, o Amanda Palmer. En el caso de esta última puedes empezar leyendo un rant sobre sus carrera músical y un párrafo más tarde se transforma en uno sobre el algoritmo de Facebook. Es mágico.

Comparte contenido interesante y raro

Me gustaría saber qué clase de cuentas sigue Amanda Palmer porque a veces saca unas cosas que parecen salidas de Té con Reptilianos como este artículo sobre “el misterio de la mamá de Trump”. Otras veces es solo información drogadicta de la industria. Y la mayoría es autopromoción pero de una manera distinta.

Cuando Beyoncé o Taylor o Katy comparten fotos “trabajando” normalmente es algo producido, y sabes que aún cuando no subieran esas fotos estarían bien y venderían. Aunque no volvieran a sacar otro disco más nunca, sus nietos vivirán como reyes. Amanda Palmer sube esas fotos como cuando una amiga sube la foto de su nuevo escritorio. No es una súper producción, se ve como alguien que de verdad necesita hacerlo para vivir. Es exageradamente indie.

Es como una visita backstage

Amanda es una oversharer crónica. Estoy segura de que nunca ha tenido un pensamiento que no haya compartido compulsivamente con todo el que estuviese dispuesto a escucharla.

Su Facebook es un streaming constante de todo lo que pasa en su vida. Eso incluye las dificultades detrás de ser una artista de 40 años que no tiene interés alguno en ser sexy, las dificultades que ha tenido con su esposo, y lo difícil que es autofinanciar sus proyectos. Es una especie de reality sin el factor trashy, y con un formato que lo hace entretenido en vez de vergonzoso.