Porque el hecho de que llegue un año nuevo no significa que también te cambia la mentalidad

Ya que el 2018 se acabó y con él la rumba interminable, el comer hasta desabotonar el pantalón e hibernar como un oso polar en tu cuarto, podemos destacar que para este momento lo único que nos queda es depresión post vacacional y la ansiedad de que debemos ser adultos responsables para sobrevivir.

Luego de días llenos de disfrute y vicios, al llegar comienzo de año lo único que empezamos a pensar es que necesitamos la rutina con carácter de urgencia. Con eso las promesas de fin de año que nunca se cumplen, las inscripciones carísimas de los gimnasios, y la incrementa de compra de vegetales en todos los supermercados.

Todo esto para que a las dos semanas te desmayes por falta de azúcar, se te pudra todo el mercado fit en la nevera y pierdas el dinero de la inscripción del gimnasio. Luego de ser víctimas de la ansiedad de esos primeros días del mes y leer un maravilloso post de Pictoline, nos dimos cuenta que efectivamente el momento para empezar una disciplina estricta, no está en enero ya que venimos de vacaciones y mucha celebración. Razón por la que decidimos demostrar una serie de motivos por los que los primeros días de enero no son los mejores para iniciar una rutina.

Todavía tienes ratón

Luego de emborracharte desde que saliste del trabajo la segunda semana de diciembre, hasta la fiesta de Año Nuevo, es totalmente normal que tu cuerpo todavía esté de reposo la primera semana del año ya que le diste un trote fuera de lo común. Eso sí, mantente alejada de las bebidas un tiempo porque si no esa resaca durará por lo menos hasta marzo.

En verdad necesitas un tiempo para caer en la realidad

Aquí hablando en serio, cuando eres una persona que escasamente hace ejercicio y no lleva el régimen alimenticio más saludable, si el 2 de enero decides tomar una clase de dos horas de spinning lo más probable es que al día siguiente no sientas las piernas y decidas no ejercitarte más nunca en la vida. Es mucho más sensato empezar una rutina poco a poco donde los primeros esfuerzos no sean morir del cansancio.

Todo es mucho más caro

No es casualidad que el mes más caro del gimnasio sea enero, se empiece con un quórum gigante de clientes y para febrero el mar de gente haciendo ejercicio se haya disminuido a la mitad. Nuestra simple recomendación es que pagues el gimnasio cuando los precios se estabilicen y cuando no tengas que esperar dos horas para usar una caminadora porque todas están ocupadas.

Basta de la presión social

A cuenta de que todo tu círculo cercano está a punto de una crisis nerviosa por sobredosis de hallacas, no significa que tu debes actuar bajo ese mismo remordimiento. Sé coherente y organízate primero en tus deberes laborales y académicos para luego centrarte en las rutinas del día a día.

Sal de lo convencional

Con esta frase híperabstracta nos referimos a que existen mil maneras de lograr una rutina de hábitos saludables sin la necesidad de comer huevos y lechuga e ir a un gimnasio cuatro veces a la semana. Hoy día hay millones de maneras de hacer ejercicio poco convencionales y de mantener un balance alimenticio saludable con ingredientes que no precisamente saben a monte.

Podemos concluir con que definitivamente estos días que se acercan son mucho más apropiados para empezar esos cambios en nuestra cotidianidad; esos días donde ya nos organizamos a nivel laboral y los tres kilos que engordamos en las fiestas nos mortifican un poco menos.