¿Por qué mientras más simple más caro?

Blame it on the millennials.
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Ultimamente ha estado rondando por la Internet (y más específicamente por YouTube) una nueva tendencia en el área de las gurús de maquillaje. Esta es probar los productos ridículamente caros que rondan el planeta Tierra. 

De todos los países, culturas y marcas. Indie y de marca. No importa, si es caro, vale la pena probarlo. 

En la delantera de esta tendencia están Tati y Jeffree Star. Ambos han manifestados varias veces las razones por las cuales tienden a gastar un poco más de dinero en productos caros, puesto que piensan que los beneficios compensan el extra cash que invierten en sus rutinas de belleza. 

Entre estos beneficios que mencionamos normalmente se encuentran la calidad de los ingredientes, el envoltorio, etc. También existen otras cosas más superficiales por las que pagamos como el nombre de la marca y el envoltorio Instagrammable.

Este es uno de los ejemplos más recientes y excesivos de productos ridículamente costosos. 

(¿Una máscara de $5,000? Really?)

Sin embargo, video tras video nos hemos dado cuenta que existe un factor común entre todos estos productos: la simpleza. No nos referimos a simpleza de atractivo visual, de branding o marketing. Literalmente simpleza. 

Existen productos con fórmulas muy pigmentadas, un envoltorio agradable y bonita presentación que puedes encontrar en farmacias, mientras hay productos que optan por un look más natural y le triplican el precio a los anteriores.

Te damos algunos ejemplos:

Cualquier reseña que veas del iluminador de Lancome dirá que a pesar de que es muy satisfactorio tener una rosa con iluminador, la pigmentación nunca se equiparará a los $10 que gastaste en Milani. 

Entendemos que un BB Cream y un Perfecting Skin Tint no tienen exactamente las misma funciones, pero los resultados que queremos son parecidos. Cualquiera que tenga ciertos días malos sabrá que un BB Cream es mejor para salvar la patria que cualquier producto de Glossier, por más bonito que sea. 

Existen miles de ejemplos, pero queremos ir al grano en este caso:

Como parece bastante absurdo cuando se presenta de esta manera, quisimos buscar las razones científicas de esto. 

Mucho tiene que ver con el nombre de las marcas y la "herencia" que tienen. Un ejemplo de esto podría ser Chanel o Louis Vuitton. La gente más que comprar un producto, compran el nombre, estatus social, seguridad propia, un escudo material. 

Las tendencias también influyen muchísimo. En el caso de nuestro contemporaneidad, las redes sociales son claves para esto. Ver a bloggers e influencers con productos en Instagram o YouTube crea necesidades dentro de nosotros que antes no teníamos. 

Además, sabes que quieres una foto así para tu Insta. 

Sin embargo, el tema de la simpleza todavía no encajaba, así que decidimos tomar la ruta de la ciencia, a ver si así arrojamos un poco de luz al asunto. 

Con esta duda en mente, consultamos un estudio de Harvard sobre por qué la gente pagaría más por menos. El estudio habla sobre "categorical thinking". Esto se refiere a que cuando una cosa ofrece más de un producto o un resultado, la incidencia que tiene en nosotros se disminuye. 

Los productos más baratos tienden a aglomerar funciones dentro de los productos, Si tomamos en caso de las bases, el BB Cream de Maybelline ofrece "8-in-1 Beauty Balm Skin Perfector". Como este hay muchos productos ofreciendo 3 en 1, servicios múltiples, u otras adquisiciones que puedes obtener si compras el producto.

En contraste, el producto de Glossier tiene de subtítulo al buscar en la página (porque en el envoltorio no hay más informaciones) "More skin, less makeup". El contraste no puede ser más evidente. 

La aglomeración de funciones puede percibirse como no genuina o quizás muchos más abrumadora que la anterior. 

Las cosas caras están de moda, eso no es nuevo. Pero que estemos activamente pagando más dinero por menos producto o funciones es bastante absurdo. 

¿Qué podemos decir?

Blame it on the millennials.