¿Por qué deberías terminar con las traducciones y empezar una relación con el idioma original?

“Lost in translation”
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“¿No has escuchado la frase: ´Quienes leen traducciones son unos m*ricos?’” me dijo una vez mi mejor amigo. Claramente era una frase que acababa de inventar para justificar que me quitara mi libro de “En el Camino” de Kerouac y me lo sustituyera por “On the Road” casi de inmediato.

No entendía la necesidad casi desquiciada que tenía la gente de leer todo en su idioma original. Prefieren leer más el diccionario al lado que el libro con tal de no acudir a traducciones pobres. ¿Qué hacían, leían a Proust en francés, El Padrino en italiano y luego en la tardecita La Odisea en griego?

Claramente, para casos así una muy buena traducción es necesaria y no sale de cualquier parte. Sin embargo, me tomé esa pequeña tarea asignada por mi mejor amigo loco y leer directamente en el idioma original ese libro, me costara lo que me costara.

Y ahí aprendí.

Fue como haber visto Friends en español toda tu vida y de repente verlo en inglés. El mundo cambió...y luego comencé a leer TODO lo que pudiera en su idioma original, aunque me quemara los ojos con el PDF o le pidiera prestado el libro original al amigo de la hermana de la chama que conocí una vez en un bar.

Hay metáforas y frases que pierden sentido en la traducción

Sí, cuando lees traducciones, estás escuchando voluntariamente “¿Cómo va eso?” en lugar de “How you doin’” una y otra vez. Pues parte de la riqueza del lenguaje reside en esas metáforas, dichos y frases con significado coherente solo en el idioma de origen. Porque al ser traducidos muchas veces pierden la gracia por hacerla literalmente, palabra por palabra o añadirle un significado que no sale por ninguna parte del contenido.

Podemos ver esto mucho más fácilmente en los títulos de las películas

Good Will Hunting de 1997 trata de un chico llamado Will Hunting y quienes entiendan el inglés sabrán que los guionistas le pusieron ese título para hacer un juego de palabras entre “búsqueda de buena voluntad” y “búsqueda de Will Hunting”. Pero el título en Hispanoamérica fue “En Busca del Destino”. ¿Cuánto ingenio se perdió en ese momento?

Los escritores pierden parte de la intención

También hay intenciones rítmicas en las palabras y en la prosa que muchos escritores pierden de vista cuando sus libros se traducen en otro idioma.

No es lo mismo:

“(...) And in Iowa I know by now the children must be crying in the land where they let the children cry, and tonight the stars will be out, and don't you know that God is Pooh Bear?”

Que:

“Y en Iowa, ya sé que los niños deben estar llorando en la tierra donde dejan llorar a los niños, y esta noche saldrán las estrellas, ¿y no sabrán que Dios es oso Winnie Pooh?”

¿Winnie Pooh? En ningún momento Kerouac menciona a Winnie y ya te desconcentras completamente con solo mencionarlo. Pff y de repente el mensaje de pierde preguntándote de dónde salió eso.

Las buenas traducciones son importantes, pero si es en un idioma que manejas al menos ligeramente, hazle un favor a quien sea que lo escribió y a ti mismo de leer el contenido virgen de cualquier intervención traductora. Pues ese proceso bien podría compararse con el juego del telefonito que todos jugábamos en primer grado, termina siendo algo completamente distinto a la intención principal.

Además, si el idioma es un problema, deja tus excusas chimbas y apréndelo de una vez.