La importancia de saberse las reglas del juego

Decir que “tomarte un nude está mal” es quizás una de las mejores formas de declararte como presidente del club de los retrógrados, a los que no les llegó el memo de que ya estamos en pleno siglo XXI y es algo completamente normal.

Ahora, yo no soy quién para convencerte de mandar fotos de tus partes íntimas, porque simplemente es algo que cada quién decide si lo quiere hacer o no, pero definitivamente puedo comprobar que es algo que si se hace de la mejor manera, no debería dejar ningún rastro y mucho menos armar un escándalo.

Para mí los nudes son una expresión de nuestra sexualidad adecuada a las herramientas que tenemos hoy en día. Queremos excitar a esa persona que nos está leyendo desde otro lugar de la ciudad o desde cualquier parte del mundo, a través de nuestros atributos físicos. Es normal que queramos descubrir y disfrutar de una relación mucho más íntima con otras personas, así la intimidad no sea cara a cara. También es un factor bastante importante para desarrollar confianza en la relación, aunque muchas veces se haga con parejas sexuales pasajeras. Sin embargo, creo que es una de las muchas maneras en que la comunicación ha mutado y se ha convertido en algo “para llevar”.

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Entiendo que todos hemos vivido muchos escándalos a través de esta práctica que cada vez se hace más normal, pero en mi opinión esto ha sucedido por dos razones:

  1. Como siempre preferimos acusar a la víctima y no al abusador. Cosas como “ay, es que ella no le debió haber mandado esa foto a él” es la razón por la cual las mujeres tendemos a desconfiar de todo. ¿Por qué no empezamos a educar a nuestros hijos a respetar su intimidad y la de los demás? Así igualito como le decimos a las chamas que se “cuiden el dulce”, de repente convendría decirle a los chamos que no alardeen del dulce que se comieron solo para aparentar ser más “hombres”.
  2. El hecho de que en pleno siglo XXI el venezolano siga viendo la sexualidad como un juego, es totalmente una de la razones por las cuales siguen sucediendo “escándalos sexuales” y de que hasta la fecha todavía tenemos shows como el Exposexo, donde la sexualidad se vende como pan caliente para satisfacer las necesidades de los hombres con dinero.

Lo que quiero decir con esto, es que seguimos teniendo una mente anticuada de cómo deberían ser nuestras relaciones y no nos hemos permitido aprender a respetar nuestra sexualidad y la de los demás desde todo punto de vista. Desde que aceptes que existen los homosexuales, hasta que entiendas que no eres menos mujer por querer disfrutar de tu sexualidad, pero sobre todo que aprendas que tener una vida sexual activa conlleva responsabilidades. Obviamente todo esto es culpa de la deficiente educación sexual que nos imparten en los colegios, pero también de cómo nuestros padres nos enseñan a relacionarnos con los demás. Tanto así, que a veces el problema no es ni siquiera que a la gente le dé pena mandar fotos de sus partes íntimas, sino que muchas veces insisten en mandarlas sin ni siquiera haber mantenido una conversación con la persona que está consintiendo el acto.

Más allá de esto, entiendo que confiar en una persona no es algo que uno hace de un día para otro, pero también creo que lo que hace falta es poner unas reglas básicas del juego para que de una vez por todas dejemos de culpar a la gente que manda la foto y no al imbécil o la imbécil que decidió reenviarla a todo su grupo de amigos. Algo así como un Manual de Carreño Contemporáneo de los Nudes para la buena difusión de los mismos.

Por eso, este es el primero de una serie de artículos en los que discutiremos acerca de los beneficios, dificultades y cosas que tienes que tener en cuenta cuando mandas un nude.

Open your mind a un nuevo mundo y aprendamos juntos los do's y los dont's de mandar fotos provocativas.