Por qué los guilty pleasures realmente no existen

Te gusta lo que te gusta, fin de la historia.
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Imagina que absolutamente todo lo que te gusta tuviese un mensaje profundo o creara un impacto en tu vida cada vez que lo escuchas/ves/haces. Cuando digo todo, me refiero a todo. ¿Eso no sería demasiado?

Las películas tendrían que ver con política, las canciones con el calentamiento global y los reality shows sobre la extinción de los animales. La buena noticia es que estamos aquí para decirte que no todo lo que te gusta tiene que tener sentido.

Está bien que te guste el entretenimiento banal

Se califica como entretenimiento, porque debe distraerte de la realidad, por lo tanto, no debería presumir de un mensaje superpoderoso y world-changer.

Guilty pleasure: algo como una película, programa de televisión, o pieza de música, que uno disfruta a pesar de sentir que no se lleva a cabo generalmente con un alta estima a ti mismo. 

En pocas palabras, se traduce a “me gusta una que otra canción de reggaeton y a veces disfruto de ver a las Kardashians"

La premisa de sentirse “culpable” por lo que ves o lo que escuchas es como negar una parte de ti que tiene derecho a existir. Porque en vez de considerar que está bien para los demás, tiene que ser una prioridad lo que está bien para ti y lo que eso te hace sentir.

Si el drama de Kim porque no consigue unos zarcillos te hace sentir mejor acerca de ti misma, está bien. Si ver dos temporadas seguidas de una serie le da sentido a tu vida, go for it! Si vivir de helados por dos días te hace más feliz, probablemente lo lamentarás en unas semanas pero qué importa (been there, done that).

Sophie Caley

Sophie Caley

No hay necesidad de justificar lo que significa algo para ti porque ¿qué importa? ¿Es necesario encontrar una excusa para perderse horas viendo Netflix o escuchando como un puertorriqueño le hace frente a una noche de pasión (para describirlo lo más decente posible)? Nope.

Como seres humanos, es normal que nos preocupe lo que los demás piensen, incluyendo lo que consideran como “bien” y como “mal”. Hay cierta vergüenza al hacer algunas cosas que los demás no apoyan o califican de superficiales, pero de nada ayuda que elijas ocultarlo o ignorarlo. Lo que te gusta, quieras o no, tiene un efecto en ti. Aplica lo de “eres lo que comes” porque tus gustos reflejan tu personalidad, pero que te guste algo malo no te convierte en una mala persona.  

Solo porque disfrutes una conducta extraña o incorrecta, no significa que tienes que recargar el peso justificativo en una excusa (no aplica para serial killers). Acéptalo, admítelo y supéralo. 

La idea de los “guilty pleasures” es reconocer que podemos ser un poco banales de vez en cuando. No todo lo que está en tu lista de favoritos tiene que ser una obra de arte. Lo importante es que cuando utilices el término, no sea por complacer a los demás, sino porque sabes que ese hábito no va con los valores de la sociedad pero te da igual.

La próxima vez que escuches a Pitbull en toda su gloría de “El taxi” no lo pienses dos veces y externaliza tu JLo interior (o mejor no. Eso ya es cruzar la zona peligrosa, créanme)