Cómo ser una niña pendeja según Grease

Cuando buscas alguna lección de vida y te encuentras con puras idioteces.
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Una de mis ideas para la semana era buscar algún tipo de lección de vida dentro de Grease de 1978, ese musical en el que salen puros tipos de treinta y cuarenta interpretando a niños de colegio. Lo había visto recientemente y por qué no escribir sobre él. Intenté buscar algo como “lecciones de vida”, pero ni yo misma podía encontrar una que valiera la pena.

Poco después, una de las escritoras, Ainoa, nos iluminó diciendo con cara de asco que la única lección “valiosa” de esa película es cómo ser pendeja. Nadie en el consejo fue capaz de refutarla, ni siquiera yo. Porque estamos claros que esa película son puras romantiquerías que sin su increíble soundtrack sería una obra de teatro del absurdo. Y sin John Travolta, claro.

Así que me cambié el suiche a niña pendeja y presté atención a las lecciones que me presentaba esta película si quería volverme una profesional en el área de pendejos.

Lo primero que te plantea esta película es como dos enamorados de verano, Sandy (Olivia Newton-John) y Danny (John Forever Papi Travolta), se juran amor eterno. Claro porque sólo estuvieron juntos un par de meses y ya quieren tener hijos y vivir juntos en los suburbios. Tiene mucha lógica, por lo que si eres una niña gafa, creerás que esto va en serio.

Dramáticamente son obligados a separarse porque la familia de Sandy vuelve a Australia. Pero de todos los estados, de todas las ciudades y de todas las escuelas, por cosas del destino y de unos guionistas bastante románticos, ella tuvo que mudarse a la misma locación de Danny Zuko, su amor eterno.

Una canción y unos cuantos bailes después, una de las Pink Ladies (unas Mean Girls de los cincuenta pero con chaquetas rosadas) decide sorprenderla. Su nombre es Rizzo y creo que es el único personaje serio en la historia. Ella lleva a Sandy a los brazos del Danny que todos conocen en el colegio, un mujeriego rodeado de más chamos idiotas, y si somos honestos, un gafo inseguro también.

La decepción es obvia porque Danny se hace el loco con ella, por lo que Sandy se va corriendo con el corazón roto y acepta la invitación random de las Pink Ladies a una pijamada. Porque según Hollywood, a las chamas pendejas les encanta hacer pijamadas para hablar de chicos y andar en pantys todo el tiempo.

Hasta ahora, la única pendeja es Sandy, quien insiste en perseguir a Danny a pesar de las ocho mil manifestaciones de gafo que hace a lo largo de la película. Primero se hace el loco con ella; luego se pone todo celoso y hasta comienza a hacer atletismo para que ella le preste atención (todo esto mientras ella canta sobre lo enamorado que está de él, pero a la vez lo ignora porque #drama). Al final se medio reconcilian, Danny le pega en una teta por accidente, pero se disculpa y le regala un anillo antes de querer agarrarle una en el autocine.

Entiendo que todo esto puede sonar súper enredado pero si quieres graduarte de pendeja es necesario que hagas lo mismo que hizo Sandy después de todo esto, y eso es: seguir pendiente del pendejo de Danny. Duh…

La mejor parte es que, si estás frustrada por la idiota de Sandy, la película te da otra razón para pegarle a la mesa de la frustración, y esa razón se llama Frenchy. Ella es otra de las integrantes de las Pink Ladies y tiene la ridícula idea de salirse del colegio y entrar a una Beauty School. Todos su sueños se hacen pedazos cuando la niña resulta ser un fracaso en todas las clases de belleza. ¿Cómo lo sabemos? Porque termina con el cabello rosado, claro.

Menos mal que ella tiene los pies en la tierra y le pide consejo a su ángel de la guarda, a quien le tengo mucho respeto porque le dijo sus tres cosas:

  1. Ponte las pilas si no quieres terminar como una prostituta.
  2. No estás hecha para mantener un trabajo.
  3. ¿Qué intentas probar? Vuelve al colegio.

Menos mal que un “ángel de la guarda” se lo dijo en una fantasía porque al parecer ningún personaje en esta película tiene padres.

La otra pendeja que nos da mucho en qué pensar es Rizzo, de quien yo juraba que era seria hasta que decidió prestar más atención a sus hormonas alborotadas que a un condón roto. Porque si quieres ser pendeja, no tengas sexo con condón y pasa tu tremendo susto. Duh...

El final es el más feliz que se les pudo ocurrir, le ganaron a Disney porque Frenchy vuelve al colegio, Rizzo no está embarazada y Sandy dejó a Danny. Mentira, pero como es una pendeja esperó a la fiesta de verano en la que todos bailaron como ridículos para cambiar de repente de personalidad, llamar su atención como una desesperada e irse con él en un carro volador.

Dreamy, right? El sueño de toda pendeja. Y si quieres tener un final así, tienes que perseguir al chamo que te pegó en una teta, tener relaciones sin protección y salirte del colegio para hacer cualquier estupidez que se te cruce por la cabeza.

Atentamente, Grease.