El 'Black is beautiful' en realidad sí tuvo un origen - The Amaranta
Y puede que hasta el propio movimiento lo haya olvidado

“Black is beautiful!”

Fueron las tres simples palabras que se pueden escuchar en el fondo de un videoclip de 1968, en el que la activista de Black Panther, Kathleen Cleaver, mostrando su afro castaño, explica la belleza del cabello natural.

Para entrar en contexto, es importante resaltar que en ese momento, usar tu cabello natural e ir en contra de los patrones que alteran químicamente la textura del cabello afro, era lo más cercano a una soga social y un rechazo directo a los ideales de belleza racista.

“¿Te gusta? ¿No es hermoso?” Cleaver le preguntó al entrevistador, “Está bien”. Y eso fue todo lo que tomó para hacer su punto claro.

Medio siglo después, el cabello de las mujeres negras sigue siendo un factor importante y el terreno de una batalla política. En el video, Cleaver resaltó que a las mujeres negras "les dijeron que solo las personas blancas eran hermosas, que solo el pelo liso, los ojos claros, la piel clara eran hermosos. Y entonces las mujeres negras intentarían todo lo que pudieran, se enderezarían el pelo, se aclararían la piel, se parecerían tanto a las mujeres blancas”; una realidad que no suena muy ajena ni para el año 2017.

Esto sigue latente, en menor proporción, pero ahí. En Sudáfrica y en otras zonas del mundo, las adolescentes han sido amenazadas de expulsión por “atreverse” a usar su cabello natural, o incluso peinados tan comunes para su cultura como los dreadlocks o las trenzas, y los empleadores siguen promoviendo pautas que sugieren que el cabello natural no es limpio ni apropiado para el lugar de trabajo.

Porque ¿un afro no es apropiado para vender perfumes en una tienda local?

Aún en el 2017 se espera que el mercado de las “extensiones, pelucas, weaves, tiendas de bellezas, distribuidores, comercio electrónico, herramientas de diseño y electrodomésticos” (es decir, cualquier imperio remotamente fundado a base de la manipulación del cabello de las mujeres negras, en especial) llegue a medio billón de dólares, de acuerdo a las investigaciones de la firma de mercado Mintel.

Es por eso que no hay duda del significado de las palabras de Cleaver para la revolución de la cultura negra de los 60’s y 70’s. Todavía resuenan con el mismo poder, y otra vez, de polo a polo, el movimiento del cabello natural está en aumento.

Incluso, solo en Estados Unidos, el movimiento consiguió la reducción de un 37% de las ventas de alisadoras desde el 2012 al 2017. Pero aún cuando las mujeres negras dejaron de comprarlos, dirigieron el foco a otros productos que iban de la mano con una nueva “aspiración de belleza”: una imagen idealizada de cabello naturales.

Las ventas de productos de peinado comercializados para cabello negro aumentaron en un cuarto en los EE.UU., en sintonía con todos los videos de YouTube, blogs, tutoriales, artículos y páginas de Facebook dedicadas a manejar la textura del cabello voluminoso.

Y es aquí cuando corremos el peligro de dejar un ideal para perseguir otro. La misma conceptualización de los rizos perfectos es un ejemplo; cuando tienes que aplicar tres cremas diferentes, un tratamiento especial para mantenerlos y laca para que se queden en su lugar, no estás precisamente celebrando la idea del cabello natural.

Razón por la cual es importante entender a profundidad lo que Cleaver quería decir en 1968: el movimiento del cabello natural es muchas cosas, trata sobre saber manejar tu cabello, conocerlo y mantenerlo sano. Pero también tiene sus raíces en ideas políticas revolucionarias.

Ergo, rechazar ideales de belleza inalcanzables: black is beautiful, punto. No un tipo de cabello negro, o algunas personas negras, sino todas. Kathleen Cleaver hablaba de un concepto radical, no parcial: aceptarse a sí mismo sin necesidad de modificar cualquier aspecto de ti con una lista de compras de belleza extremadamente cara, solo porque los rulos, el afro o las trenzas deben verse de cierta forma.

Se trata de aceptar los good hair days y los bad hair days por igual. Ah, y los intermedios también, porque siempre estarán ahí.