Rawayana, Soundtrack de una Caraqueña - The Amaranta

Momentos de una caraqueña definidos por Rawayana

Casualmente el olor a weed está presente en todos.
Author:
Publish date:
Social count:
18
rawayana

Debo admitir que Rawayana y yo hemos tenido una relación extraña. No fue como con los Amigos Invisibles que me inspiraron gozadera y amor desde la primera canción que escuché probablemente en la panza de mi mamá, sino que fueron como un sonido de fondo que no logré apreciar del todo hasta que, como todos, se fueron de su hogar.

Una vez que lo hicieron, me enamoré mal de ellos, de sus canciones nuevas y viejas, del afro de Beto y la barba de Alejandro. Fueron otra manifestación de “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Así que les hice una despedida en mi cabeza recordando todas las veces que los vi presentarse Caracas, como en la Quinta Bar, Discovery Bar y en casi todos los intercolegiales de gaitas a los que fui y a los que falté por rumbera.

Sin embargo, su legado de relajación, romance libre y buena música sigue presente en las rumbas de todo tipo de caraqueños, desde los sifrinos que hablan mandibuleado y dicen que no es así, m*rico, hasta los adultos súper serios que tienen su momento de chill a escondidas y de vez en cuando.

Entre toda esa gente, están las caraqueñas, y dentro de todas ellas, desde tierrúas hasta sifrinas pero echadas pa’ lante, estoy yo, que me viví la música de Rawayana como cualquier mortal lo haría: rodeada de panas, playa, birras y de marihuana.

Falta Poco

“No corro, camino. Evitando que me vaya a tropezar”

Era el 2013 y la camisa beige estaba a punto de ser colgada sin más nunca volver a utilizarse. Me estaba graduando del colegio de monjas súper lista para hacer lo que de verdad me gustaba, ya no tenía que calarme clases de Matemática o Latín, sino que estaría en la universidad sin uniforme y con un camino fijo. A mi alrededor: toda una promoción gritando por el fin del mundo.

Falta Poco fue la canción que se le ocurrió a una de mis compañeras a nuestro álbum de fotos de colegio. Tenía más de diez años de imágenes, amistades ganadas, perdidas, pepas, pubertad, malos cortes de cabello y muchas muecas de niñitos de colegio. Una vez terminado el video me arrepentí de no haberme puesto un traje de baño para nadar entre las lágrimas de desconsuelo de mis compañeros. Quería decirles que el mundo no se acababa ese día, sino que todo lo contrario, faltaba poco para que comenzara uno completamente nuevo.

Algo Distinto

¿Por qué no cambia un poco nuestras vidas? ¿Por qué no haces algo distinto?

En una de esas noches que me estrenaba como una universitaria, me las di de “única y diferente” como casi todas las chicas en algún momento. Así que estaba con la que era mi mejor amiga de la época, aburridas por Caracas, sacó su teléfono y llamó a quién daría ese giro a nuestra noche.

Esa noche, la chica a la que llamó mi amiga me pareció una loca. De su bolso podía ver las bolsitas que estaba segura que no eran leche en polvo, pero acepté la compañía porque contaba con mi amiga. Fuimos a la rumba de un amigo de ellas, no conocía a nadie, pero esta loca resultó ser mejor amiga que mi amiga porque no me abandonó sino que me contó TODO lo que le hizo un tal pendejo Óscar. Cuando terminó, aspiró su línea de leche y yo llamé a mi papá para que me pasara buscando.

La canción de fondo para mi camino devuelta a casa: Algo Distinto, no estoy segura de si fue algo bueno.

Tucacas

“Iba aún vestida como ayer. Y el sol no piensa aparecer. En Tucacas. Cogió la plata del ron y se fue pa’ otra galaxia”

Caraqueño que no ha ido a Tucacas es solo un negro al que le gustan las empanadas y decir groserías. Y más cuando estás en la universidad, cuando de repente todos tus amigos tienen carro, cuadritos y ganas de ir a la playa a mostrar todo eso. Pero bueno en segundo semestre, yo me activé a una de esas salidas.

En todo el camino no dejábamos de cantar Tucacas y tratamos de descifrar el significado de esa canción, a lo que después un pana nos calló diciendo “tripéense la canción en vez de hablar de Maduro y su inflación, vale”. Por supuesto que no le prestamos la más mínima atención, excepto cuando se puso a cantar la canción súper borracho y como si fuera un trabalengua demasiado difícil en su estado, show que terminó en video, en Instagram y en un rollo con su novia.

Y, ¿quién sostuvo la cámara? Etaquetaquí. Esos días en los que quería estudiar cine...

Véngase

“Véngase, mi amor, no lo aguante más. Si siente dolor o felicidad, mire corazón que esto aquí es todo suyo”

No sé si tuve complejo de camionera pero antes de tener mi primer novio serio, consideraba a los chicos como compañías lindas que se volvían aburridas y hasta babosas después de un par de semanas. Pero hay que admitir que esas semanas eran lo máximo. Saliditas lindas, te invitan a comer, al cine, a un parque, en fin te tratan como una princesa. Hasta que te pasan factura como si les debieras algo.

“Váyase, váyase”, hasta que llegaba otro sapo y “véngase”.

High

“Mosca no te me distraigas. Que hasta tu jevita baila … Cierra tus ojos y make a wish. Sino anda enciende un emplif. Na na na na na. Y pégate en trip now”

Venezuela y sus ciudades ya estaban con el peor de los ánimos a mediados de 2016. Te ibas a beber un viernes y ya tenías que hacerte el loco por pobre en el resto de la salidas del mes. Así era la vida de los chamos. Sin embargo, Rawayana nos dio un regalo de Navidad que llenó gran parte de la Avenida Francisco de Miranda. Un concierto gratis que reunió a todos mis conocidos, no conocidos, por conocer y ya olvidados hace rato. TODOS estaban ahí. Incluso yo, molesta con los que me revisaban el bolso en seguridad aunque ya me habían visto la cara como veinte veces.

High” fue una de las canciones más esperadas, no recuerdo haber oído a Beto cantar porque todos se la dieron de cantantes recién salidos de la ducha y le hicieron el coro. Yo fui una de ellas, feliz de cerrar un año asqueroso, lleno de rupturas feas, muertes de celebridades amadas y unos kilos menos; y terminar con una sonrisa en la cara por haber visto a Rawayana una vez más.

Esta vez con total conciencia de lo mucho que los admiraba. Y de lo mucho que los sigo admirando.

Queridos Rawayana, gracias por el soundtrack de una vida. ¡Vamos por más!

(Alejandro, me encantas. Chao).