A nosotras y a ustedes

Desde hace décadas ha corrido un rumor asqueroso, y no precisamente por doñas cafetaleras de condominios. Según él, a nosotras las mujeres, no nos gusta el porno. Lo que es mentira porque lo que no nos gustan son los sádicos que piensan que la vida es una porno. Pero sí, la verdad es que sí la disfrutamos, tanto o incluso más que los hombres.

Sin embargo, al momento de “intimar” (para ponerlo lindo), el porno ha difundido falsos testimonios acerca de cómo se deben hacer las cosas. Casi igual que las películas hollywoodenses, donde mágicamente el hombre y la mujer acaban al mismo tiempo y además, le dan a una segunda ronda, casi un minuto después.

La industria pornográfica nos ha fallado en gran medida a todos, tanto a los que tienen penes como a las que tienen vagina. En especial porque es difícil que la realidad parezca sexy en pantalla y sin el nombre Kardashian. Sin embargo, creo fervientemente que si hay que hacer alguna competencia sobre a quién ha fallado más el porno, debo decir que nosotras ganamos.

Y en banda.

Así que para una mejor explicación. Usaremos a Brad y a Roberta. Ellos serán los protagonistas de nuestra película porno experimental, para indicar qué tan fea es la mentira que han dicho sobre nosotras en estas películas.

Brad, necesitamos más cariño antes de ir “the whole way”

¿Saben qué odia Roberta? Roberta odia a los hombres (y mujeres) que no consideran el estudio del terreno corporal antes de hacer lo de siempre. En la mayoría de las películas, el sexo es sólo penetración, y de una, sin un besito, una caricia antes. Nada. Pero las cosas no son así Brad. A muchas nos gustan que le “pidan permiso” a nuestro cuerpo antes de entrar. 

Es lo más decente. Dedos y lengua siempre son un buen comienzo.

Ruido no es igual a placer, Brad

En las películas es normal que se escuchen los gritos y gemidos de una mujer. Pero Roberta no disfruta gastando energía siendo una scream queen. Ella es feliz sin hacérselo saber a todo el edificio y a la avenida también, además de innecesario...it's bullsh*t.

Ni Brad dura la hora media de película, ni Roberta dura los tres minutos de comerciales

Cuando se trata de “acabar”, es mentira todo lo que han dicho en las películas porno. Claro que hay situaciones excepcionales que si tienen suerte hasta pueden tener créditos al final de su noche. Sin embargo en la mayor parte de los casos, es una mentira cara de tabla decir que las mujeres acabamos rápido o que los hombre pueden durar mucho tiempo en acción antes de hacerlo.

Lo más ficticio es cuando ambos acaban al mismo tiempo, que aunque es lo ideal, no es normal.

Sí, Brad, Roberta tiene vello

Y bueno, Roberta, Brad también.

Pero a la audiencia le parece más agradable el hecho de que el hombre sea el del arbusto y no la mujer. Sin embargo en la realidad las mujeres no asisten religiosamente a donde una cruel mujer para que le arranque todos los vellos en una peluquería. Y la verdad es que a muchos hombres no les molesta tampoco.

Pero pensamos que sí porque en las porno esas mujeres de vaina tienen cejas.

Roberta no es 4x4 todo terreno, Brad

Eso de que podemos tener sexo en cualquier superficie y en cualquier plataforma es otra artimaña del porno. No es porque nosotras no podamos ser flexibles a lo Simone Biles, sino que ustedes tampoco pueden cargarnos con un dedo y acariciarnos con la otra mano.

Hacer piruetas es difícil y cambiar de posición en parte también lo es. Sin embargo en el porno todo parece ser un deporte extremo que se hace sin el más mínimo tacto a lo Kama Sutra que se dan cuatro vueltas al cuerpo de la chama.

Las posiciones son divertidas, pero directamente proporcionales al peligro de ahuyentar el placer, Brad.

The End

Gracias, Brad y Roberta.