Yo no dispongo de nada, sorry

En el pasado Concejo Editorial, el aire entraba y salía por mi cabeza. Casi podía escuchar al viento decir: “¿de pana no sabes de qué escribir para el domingo?”. Sí, ciertamente el viento estaba arrecho. Y en parte yo también.

Fue entonces que mi editora tuvo una iluminación y recordó a su madre decir su frase de doña cafetalera favorita: “el hombre propone y la mujer dispone”. Luego de eso, todas escuchamos a nuestras madres decirnos eso en la cabeza. Porque al parecer es algo clásico que decían las mujeres (y los hombres, claro) en la época donde quedarse con un esposo que monta cachos era “una responsabilidad”.

Gracias a Dios eso hoy en día se llama: “paja”. Esa estupidez de que el hombre da la idea y la mujer la sigue o no, es más machista que el gobierno de Zimbabue. Es por eso que ahora en adelante se usará la frase “el hombre propone y la mujer impone”. Porque nos gusta y porque podemos, no porque seamos unas locas que quieren andar castrando a hombres por ahí.

Bueno, al menos no nosotras. En cuanto mi editora soltó esa frase demoledora, me dediqué a investigar y acudir a viejas de metro, amigas de Le Club y cualquier mujer sifrina o tuky que supiera algo de “La Empoderada”. Es un rumor que corría desde hace tiempo pero que decidí confirmar para beneficio de este artículo.

Como ya sabrán me terminé enterando de una amiga que conocía al tipo que le vendía las empanadas a la abuela de un fuckboy que “conocía” a una amiga que una vez le comentó el post de Facebook al tío de la chama que estaba con La Empoderada cuando tuvo el accidente. Se trata de una de esas cosas que solo pasan en las películas, y claro, en Caracas.

Pasó hace como dos años, por Las Mercedes, una tarde en la que hacía demasiado calor y de un segundo para otro, comenzó a llover porque así es acá. Mientras llovía como si ese cielo estuviese cargado de nubes (lo cual no era así), La Empoderada recibió un relámpago justo en la frente mientras iba en camino a su oficina con una amiga. Cayó de espalda en el piso pero menos mal que su amiga pudo atajarla.

No tuvo ningún daño. O eso pensaron.

Cuando llegaron a la oficina, la cual está repleta de puro tipo, decidieron contarle el suceso a un amigo de ambas. Casualmente, La Empoderada estaba loquísima por este pana, así que le dijeron todo. Nada le preocupó a ninguno porque no parece haber tenido ninguna consecuencia.

Todo estuvo normal los días siguientes, pero luego llegó la esperada rumba de Navidad de la oficina, donde La Empoderada sin querer bebió un poquito de más. Aquí al parecer se le rompió el corazón a la amiga que me lo contó porquue el pana que le gustaba a nuestra protagonista era un Harvey Weinstein de lo más asqueroso. Aprovechó la poca compostura que tenía ella para meterla en una de las oficinas a, ¿cómo dice el dicho? A “proponer” sin importar de lo que ella dispusiera o no.

Sin embargo, ese relámpago hizo efecto y no le benefició mucho al pana. Resulta que La Empoderada había adquirido el poder de controlar a todos los penes que viera. No es un poder digno de salir en algún cómic, pero supongo que eso la salvó mucho más de lo que lo haría el poder de leer mentes. El hecho es que estaba tan asustada que en cuanto el hombre se bajó el pantalón, ese miembro comenzó a dar vueltas y a moverse para todos los lados causando lágrimas y gritos a su dueño. Podía encogerlo y agrandarlo a su gusto, e incluso podría arrancárselo si hubiese querido.

Pero solo probó su poder y salió corriendo de la oficina, cuando el tipo estaba de rodillas rogándole que parara.

Después de esto, no se supo mucho de ella. Pero la gente habla. Muchos escucharon que a un delincuente violador de Palo Verde le habían arrancado el pene. A otro, un sifrino de Valle Arriba, se lo habían puesto tan chiquito que necesitaban cuatro lupas y unos lentes de cataratas para verlo.

La Empoderada se convirtió en un heroína dentro de los que la conocían. Cuando su amiga me contó esto, me dijo que lo último que había sabido de ella era que se dirigía a Hollywood. ¿Para qué? Pues para seguir “disponiendo”.

Supongo que pronto escucharemos las noticias.