Qué pasaría si fuera un hombre - The Amaranta

Margaritas Deshojadas: ‘Si fuera hombre sería un coño e' madre’

Y no precisamente como Beyoncé
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Elisa Rotundo

Elisa Rotundo

La verdad es que todas algunas vez quisimos ser hombres. No pierdan tiempo negándolo. Yo sé que sí, cuando se están afeitando las piernas, cuando deciden usar falda por primera vez en cinco años y un imbécil les grita una babosidad, o incluso cuando se sienten que al tener la misma vida sexual de un hombre su moral la ven por el piso mientras que la de ellos está en el reino de los dioses.

Es un deseo culposo que cualquier feminista ha pedido alguna vez.

Sin embargo, como dicen las abuelas, tienes que tener cuidado con lo que deseas. Porque resulta que la amiga de una chama que una vez le pidió los apuntes a la hermana del sobrino de la señora que le vende los cigarros en el kiosko al vecino del compañero del mejor amigo de quien llamaremos “La Dude”, pidió ese mismo deseo y le pasó lo peor que le puede pasar a cualquier chama...se le cumplió.

Pero no me quiero adelantar.

“La Dude” se condenó a sí misma cuando fue a una fiesta de Halloween, porque además todas las vainas raras suceden en Halloween. Su novio le acababa de terminar y por consejo de su mejor amiga, ella decidió asistir a esa rumba para ver si se sentía mejor. Pero en lugar de eso, se encontró con el p*ndejo de su ex, y no, no estaba solo, estaba con un culito y cuando sus amigos los saludaron ella pudo ver que todos lo estaban felicitando por ese nuevo date. La Dude pensó que de ser ella la que andara con otro chamo, nadie tardaría ni dos segundos en llamarla por otro nombre, pu…

Tan harta estaba de todo eso que se fue al balcón con un shot de tequila en la mano a beber sola. Pero para su sorpresa el lugar no estaba completamente solo. Ahí tomaba también una chama como disfrazada de bruja, una bruja bien hecha y con buen presupuesto. Y claro que alcohol, más despecho, más una completa desconocida, era la fórmula perfecta para un discurso hater a lo llorona malintensa.

Lo último de ese discurso que le dio a la bruja sobre el p*ndejo de su ex fueron estas exactas palabras “cómo desearía ser un hombre para ser un coño e’ madre y que a nadie le importe”. A lo que la bruja le respondió: ‘¿Estás segura de eso?”. “Pues de bol*s”, fue lo único que dijo La Dude. Un segundo después brindaron con su respectivo shot de tequila y a partir de ese instante, nuestra protagonista no pudo recordar más nada cuando despertó al día siguiente.

Al despertarse, en su cama y sin idea alguna de cómo había llegado hasta ahí, no pudo evitar sentir pesadez de cuerpo y la rara sensación de que algo estaba bien mal. Se levantó con un dolor de cabeza sin piedad y fue directo al baño. Lo que vio en el espejo fue digno de un grito de terror al estilo película de los 90.

Vio cejas sin depilar, vio barba, vio entradas en su cabello, el cual estaba corto, y como acto reflejo vio para abajo y encontró una protuberancia horrible pero reconocible en todo el universo dentro de sus pantalones de pijama.

¡Era un tipo y tenía pene!

La Dude pensó en todo lo que pasó la noche anterior y lo único extraño y fuera de lugar fue esa bruja. Así que después de un pequeño ataque de pánico, ese día se quedó en casa a estudiar todas las posibilidades de su pene y ver películas de Rob Schneider y Lindsay Lohan para ver cuál podía ser la solución más coherente. Extrañaba su vagina y su intuición femenina, la cual ahora estaba más perdida que la oposición venezolana.

Al día siguiente, al descubrir que el hechizo no se anulaba. Hizo lo que siempre quiso hacer: ser un tipo y no importarle media m*erda de nada. Salió de su casa a comprar cachitos y jugo de naranja en Crocs, se creó un perfil de Facebook para publicar memes sin preocupación, fue como a cinco rumbas esa misma noche y bebió sin tener miedo a que le pusieran algo en su bebida o a que una baboso lo manoseara borracho. Se sentía libre.

Pero al despertar en su tercer día como hombre, La Dude vio un mensaje en su Facebook de una chama a la que había conocido la noche anterior. Resulta que él le había llamado mucho la atención a ella. Así que le tocó decidir, o le decía la verdad (la que sonaba demasiado fumada) o la rechazaba como lo haría un tipo al que no le importa media m*erda. Pero su instinto femenino que hasta entonces había permanecido dormido le dijo algo a su consciencia.

Entonces, le dio un discurso demasiado papá a la chama sobre lo difícil que es conseguir un buen chamo en esta ciudad y en esta época y que sin duda no conseguiría estando de rumba.

Enviar ese mensaje lo hizo sentir raro y de repente comenzó a sentir su cara lisa, sus pantalones sin incomodidad en la entrepierna y una tranquilidad de conciencia que sabía que un coño e’ madre nunca tendría.

La chama que le había escrito sabía que era imposible que estuviera del bando al que a ella le gustaba y se despidió ahí mismo. Desde entonces, La Dude no ha bebido con ninguna mujer disfrazada de bruja.

Ah y tampoco ha envidiado ser un tipo.