Margaritas Deshojadas: ‘No por ser feminista, soy lesbiana’

“Ajá, pero habla claro ¿a ti no es que te gustan las mujeres?”
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Elisa Rotundo

Elisa Rotundo

El mundo tiene una necesidad enfermiza de poner todo en cajitas para que la vida tenga sentido. A los que les gusta el reguetón son negros y malandros, a los que tienen negocios de sábanas y alfombras son árabes, a los hombres que les parece lejanamente atractivo otro hombre son gays y si una chama es feminista, concentrada en su carrera y sin presentarle a todo el mundo sus citas es lesbiana.

Ya, pues.

Que se sientan más cómodos con todo organizado por etiquetas como si fuese una librería, no nos obliga a nosotras a formar parte de eso. “Qué raro una chama decidida e independiente, seguro es lesbiana”. Porque una vez más le asignan a una lesbiana matices “masculinas” que resultan ser “mejores”.

Algo así pasó con una niña, o eso me contaron. Como siempre, me enteré muy tarde, de la hermana de la compañera de trabajo de quien le pinta las uñas al tío del profesor de la prima del mejor amigo de la que le vende los cigarros al novio del vecino de quien les estoy hablando.

Resulta que era una chama mega aplicada en clases, la llamaremos “la seria”. Y estudiando Periodismo no sé de dónde sacó tiempo para ser también la editora en jefe de un blog ambientalista y además ser la vicepresidenta de un grupo de servicio comunitario en contra del analfabetismo de los tipos que solo ven partidos de fútbol.

Pero primero, les contaré la historia que TODO el mundo se creó en la cabeza.

“Ella era la mejor amiga de una chama que vive cerca de la universidad. Al parecer se había graduado hace unos meses y la estaba ‘ayudando’ en eso del blog. Pero en realidad eso fue una excusa para estar con esa amiguita. Así que se inventó el servicio comunitario para estar más tiempo fuera de la casa con esta niña. Iban a hacer ‘entrevistas’ a otras chicas que nosotros creemos que eran rumbas y hasta cosas feas. Seguro tenían sexo y eran todas novias. Las dos iban de arriba para abajo juntas, ella se quedaba días a dormir en su casa y nada, sus papás se hicieron a la idea de que era lesbiana”.

“Porque además, NUNCA había llevado niños a la casa, decía groserías y bueno, ¿qué más evidencia necesita uno?”.

Por amor al todo lo que es bueno...

Como todo esto me parecía una bazofia de chismosos que no tienen nada más que hacer que hablar p*ja, decidí contactar directamente a la seria, porque aunque el chisme llena mi alma, los prefiero claros como los ríos del Ávila.

“Quien te dijo eso está más aburrido con su vida que no sabe qué hacer. Ahorita voy corriendo a una reunión de trabajo, te cuento todo por voice”, fue lo que me dijo la seria. 

Entonces la verdadera historia fue que ella había renunciado a un periódico súper gris. Así que se unió con otra escritora que había conocido en el periódico, pues ella tenía ya un blog y sabía más de ese mundo que ella. Luego comenzaron a reunirse a crear una especie de equipo de trabajo de puras mujeres que se dedicarían a escribir noticias para fundaciones verdes que apoyan a las mujeres abusadas sexualmente. Pero como la amiga de la seria era una experta y no le estaba cobrando por todo el apoyo, le pidió su asistencia en esa caridad en donde se dedican a ayudar a los pobres tipos que no piensan en nada más que en Cristiano Ronaldo y sus gritos frente al televisor. Pobre gente.

Fue un intercambio que para mí se parece a un culto extraño de Herbalife. Pero la seria estaba súper dedicada a eso y me dijo que no tenía chance para una relación en ese momento, pero que sí le gustaba alguien.

La duda aún quedaba en el aire hasta que meses después, “la seria” me invitó a su cumpleaños. Y llevó por primera vez a un chamo, cuando entró por la puerta, el silencio era sepulcral.

Para mí que la familia estaba triste de que no resultara ser lesbiana, como si una teoría científica y cuidadosamente estudiada hubiese terminado en la basura.

“Ajá, pero habla claro ¿a ti no es que te gustan las mujeres?”