Historias de set-ups - The Amaranta
Porque una experiencia no tiene por qué ser la regla

Con el fenómeno de las dating apps en pleno y lo cómodo que se ha vuelto todo el proceso de quedar con alguien con quien ya hiciste un match previo, parece loco que alguien todavía tenga la voluntad de someterse a una blind date y doblegarse ante la insistencia de cualquier amigo cercano/familiar/compañero de trabajo que le organice un encuentro con un posible pretendiente. Usualmente esa persona es alguien que “saben que va a gustarte” o “que pega contigo”.

Digo que a mí me parece loco y curioso que aún haya gente que se somete a eso por presión social de algún amigo, si todos sabemos que salir con alguien con quien no has tenido ni el más mínimo acercamiento, es muy delicado.

Para mí un blind date siempre ha sido sinónimo de angustia. He ido a pocos: tal vez un par. Y desde mi experiencia puedo decir con propiedad que la gente generalmente le huye a esos encuentros porque hay múltiples factores generadores de estrés girando alrededor de una cita a ciegas.

Empecemos por la más superficial, pero principal inquietud: ¿Será guap@ en verdad? A saber, por supuesto que previo al date hay una sesión de "stalkeo" para determinar si el aspecto de esta persona cumple con mis estándares o es al menos un prospecto con potencial para cumplirlos en algún momento.

Por otro lado, está la incertidumbre de conocer a ese alguien nuevo, esto se fusiona con el hecho de jamás haber compartido con esa persona y desconocer cómo será la dinámica una vez estén solos en el mismo sitio. Los intensos nos preguntamos con cuál tema podría arrancar la conversación para que se mantenga orgánica y fluida durante el resto de la velada; "¿Las personas trans deberían ser aceptadas en concursos de belleza?", "¿Prefieres la Nucita o el ChocoNut?". En tiempos tan hostiles como los que vivimos, el tópico incorrecto puede desencadenar un grave conflicto de intereses. Todos estos caminos llevan al mismo lugar: la ansiedad.

Aunque el antecedente que tengo es muy contundente, está completamente basado en mis prejuicios (cómo diría @alescopio el sabio guionista de mi programa de radio). Por esto, decidí investigar un poco más de esta rama del Dating Scene y recopilé varias historias de personas de mi confianza que han sido conejillos de indias de sus amigos jugando a cupido y aunque no lo crean, algunos Set Ups no salieron tan mal. Saquen sus propias conclusiones.

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Guillermo, 25 años

“Mi mejor amiga de la universidad me comentó que yo le gustaba a su mejor amiga de toda la vida. No la conocía, pero estaba soltero y pensé que mi amiga conocería mis gustos, por eso accedí a ir al cine con su amiga. Cuando llegué al lugar, me di cuenta de que no era para nada agraciada físicamente. Por no decir horrible. Tampoco había buena conversación. Cuando entramos a ver la película, sentí la necesidad de fingir estar demasiado concentrado y fascinado con la película para no tener que coincidir incómodamente de ninguna manera. Digo que fingí estar fascinado con esa película porque era malísima. Era Spiderman, pero la de versión de Andrew Garfield”.

Luego de hablar con Guille llegamos a la conclusión de que su amiga sólo quería que sus dos mejores amigos estuvieran juntos para no tener que dedicarle tiempo individual a cada uno, sino, matar esos dos pájaros de un tiro. Qué malvada.

Camila, 22 años

“Una vez fui a una fiesta porque unos amigos insistieron en que tenía que conocer a un muchacho que también estaría allá. Estando en la fiesta nos conocimos y empezamos a conversar muy normal. Al rato se me acercó uno de los amigos que cuadró todo desde un principio y me pidió que no siguiera hablando más con ese muchacho. Recién se habían enterado de que andaba en una onda sadomasoquista y no querían eso para mí. Sinceramente me dio curiosidad saber más de eso, pero impidieron cualquier encuentro entre El Sado y yo en lo quedó de noche”.

Ah okay. Sin juzgar.

José, 28 años

“Mi Ex-Novia me cuadró a una muchacha una vez para que yo la olvidara. Teníamos meses de haber terminado y yo aún no la superaba. Al final volvimos mi ex y yo”.

De esto necesitaba más detalles, pero el protagonista se reservó todo el condimento de la historia. Qué fastidio.

Daniela, 24 años

“Un amigo de la universidad me había comentado que uno de sus amigos del colegio me había visto y empezó a escribirme por Instagram, pero yo no le contestaba. Mi amigo me pidió que dejara de ser tan antipática y le respondiera. Yo no seguía a su amigo, lo que quiere decir que jamás recibí la notificación de mensaje y vi lo que me escribió cuatro meses después. Era un emoji de comida. Me pareció gracioso y le respondí con otro emoji. Me pidió mi numero y se lo di, apenas empezamos a hablar y ya me estaba invitando a tomar algo. La verdad me pareció un poco apresurado así que ignoré sus invitaciones por un par días. Mi amigo insistió en que saliera con él porque era un buen tipo, entonces accedí a pesar de que me parecía un intenso. La primera vez que salimos le dije que tenía una reunión de trabajo pronta a nuestra merienda, entonces sólo podríamos vernos cuarenta minutos. Ese date duró dos horas y media y a mí se me olvidó mi reunión de trabajo. En agosto cumplimos un año siendo novios”.

Se dan cuenta muchachas, no todo está perdido. Es muy probable que su Set Up no les guste ni un poco y su cita termine en catástrofe, pero también hay una posibilidad diminuta de que en un año estén celebrando su aniversario con alguien.