Un poco de mitología, mercadeo y una dosis de nuestra generación

En los tiempos actuales, no hay nada más complicado que tratar de desmantelar el fenómeno cambiante del Siglo XXI llamado públicamente como “el consumidor”. Aunque muchos lo han intentado, poner bajo la lupa al grupo amorfo con incógnitas y comportamientos extraños no es un trabajo fácil, sin embargo, quienes lo han logrado, comparten la misma premisa: uno tiene que dar un paso atrás y reconocer que los consumidores son personas para poder pseudo-entenderlos.

Sí, actúan, individualmente o como grupo, prácticamente bajo los parámetros de lo que los motiva; es decir, cómo se sienten.

Y ya que hicimos nuestra tarea, desempolvando las teorías de Joseph Campbell para encontrarle sentido a nuestra generación, nos dimos cuenta de que uno de sus temas principales se centró en la necesidad humana de explicar la inmensidad del universo a través de la narración de cuentos y la mitología. Las historias contadas por los cientos de sistemas de creencias, tribus y religiones son, de hecho, un espejo en el que la humanidad se ve a sí misma e intenta explicar el dilema de la existencia y la vastedad del vacío.

Esta misma búsqueda de significado y códigos tribales es lo que está impulsando la resonancia subyacente de la cultura de consumo milenaria hoy en el mundo. Como un eco de un diapasón mitológico golpeado a través de los tiempos, la narración de historias de las marcas millennials tiene sus raíces en “hacer el bien”, “la simplicidad”, “luchar por la compasión” y la “transparencia”; todo mientras toma referencias de cuentos que nuestra propia generación busca para crear afiliación.

Y es aquí cuando entra nuestra naturaleza pagana. Las similitudes entre las líneas de pensamiento paganas y las líneas de pensamiento millennials son muchas; empezando por el hecho de que ambos comparten la antigua necesidad humana de explicar la vastedad del universo a través de la narración de historias y la mitología, y por más de que nosotros no sacamos a relucir referencias mitológicas en nuestro día a día, nuestros discursos sí están conectados con dichas referencias.

El cliente milenario emergente de hoy busca significado en la forma en que gasta su dinero; razón por la cual es tan importante para las empresas que su público se identifique con los valores por los que cada marca se mantiene.

Para ejemplificar mejor los patrones que están impulsando la cultura de consumo millennial en la actualidad, necesitamos hablar de las cuatro diosas: la Diosa de la Naturaleza (lo que conocemos como sustentabilidad hoy en día), la Diosa de la Salud (el bienestar), la Diosa de la Experiencia (experiencialismo) y la Diosa de la Simplicidad (minimalismo).

La Diosa de la Naturaleza: sustentabilidad

Los consumidores están mucho más educados que nunca con respecto al medio ambiente; aunque el presidente de una de las más grandes potencias quiera decir lo contrario. El conocimiento ha impulsado de esta generación, más que a otras, a cambiar las cosas; con la meta en mente de lograr un impacto significativo para el bien común, las marcas que apoyan esta narrativa de responsabilidad social suman más puntos que otras.

La Diosa de la Experiencia: el experiencialismo

A medida que la generación del milenio ha llegado a la mayoría de edad, su preferencia por el gasto en las experiencia ha catalizado una ola de interrupción de la venta minorista. Estudios tras estudios han concluido en que los millennials, llevándole la contraria a la generación de sus padres, prefieren dejar a un lado los gastos materialistas, y concentrarse en el calor intrínseco de una experiencia.

Y así compren bienes materiales, la experiencia es importante para ellos. Por eso es que vemos tantos comerciales de Coca-Cola que nos venden refresco envuelto en la idea de reuniones familiares y un compartir con amigos. Todo está calculado.

La Diosa de la Salud: bienestar

Fomentar un estado mental saludable nunca ha sido más fácil o más convencional. El movimiento de salud y bienestar ha demostrado ser un cambio de estilo de vida social duradero entre la generación del milenio. Como antídoto para una cultura constantemente conectada, el bienestar fomenta el cuidado de su cuerpo y mente, por dentro y por fuera, para una vida más larga, más feliz y más saludable. Muchos slogans han salido de esta visión.

La Diosa de la Simplicidad: minimalismo

Nacido del consumo excesivo de décadas pasadas y del creciente desorden digital, el minimalismo cuestiona lo que es realmente esencial en una era de extrema accesibilidad. Los consumidores van a volver a lo básico y se están convirtiendo en los primeros promotores del “menos es más”.

A medida que el mundo en general continúa evolucionando, los consumidores abrazan el cambio mientras encuentran un equilibrio opuesto e igual en sus vidas personales y opciones de vida. Al simplificar surtidos y poseer competencias básicas, las marcas pueden simplificar y mejorar simultáneamente la experiencia de compra para atraer al movimiento de "menos es más". It’s a win-win.

Conclusión: al final del día, nuestra generación es la adaptación moderna de los paganos que se afianzaban en creer en varios dioses en vez de uno. En este caso, nuestro consumismo prueba, o en tal caso, coincide a la perfección con los cuentos mitológicos, incluso cuando nadie se da cuenta de nuestra personalidad subalterna pagana.

Al menos la Iglesia no nos está haciendo una persecución directa por esto, ni nos consideran la antítesis de la Biblia todavía.

Los beneficios de que los tiempos hayan cambiado y nos toque ser paganos, pero “modernos”.